ACS negocia la adquisición de una participación de hasta el 51 % en Openchip, según El Confidencial, la empresa española que desarrolla procesadores para inteligencia artificial, supercomputación y centros de datos. La operación se articularía dentro de la ronda de financiación de unos 250 millones de euros que mantiene abierta la compañía catalana, aunque el porcentaje definitivo podría situarse entre el 40 % y el 45 %, según la información publicada.
El acuerdo todavía no ha sido anunciado oficialmente por ACS ni por Openchip, por lo que la valoración, el importe aportado y el reparto final del capital pueden cambiar. Si prospera, el grupo presidido por Florentino Pérez se convertiría en el principal accionista de uno de los proyectos de semiconductores que más apoyo público ha recibido en España y añadiría el diseño de chips a su creciente actividad en centros de datos.
Las claves de la posible entrada de ACS en Openchip
- ACS negocia alcanzar hasta el 51 % del capital, aunque podría quedarse entre el 40 % y el 45 %.
- Openchip busca alrededor de 250 millones de euros en una nueva ronda.
- La SETT ha autorizado una inversión de 115,77 millones, equivalente a un máximo aproximado del 16,54 %.
- La Generalitat ha convertido 35 millones de euros en una participación del 5 %.
- Openchip fue fundada en 2021 por GTD y el Barcelona Supercomputing Center.
- La compañía diseña procesadores basados en RISC-V para IA, HPC y centros de datos.
- Su modelo es fabless: diseña los chips, pero encarga su fabricación a fundiciones externas.
- Cuenta con más de 300 profesionales y oficinas en varios países europeos.
- ACS ha situado las infraestructuras digitales, los centros de datos y los semiconductores entre sus áreas de crecimiento.
- La operación sigue en negociación y no existe por ahora una estructura accionarial definitiva.
El Gobierno autorizó a finales de junio la entrada de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, SETT, con 115,77 millones de euros procedentes de la facilidad Next Tech. Esa aportación podría representar hasta un 16,54 % de Openchip, aunque el porcentaje dependerá del cierre de la ampliación de capital. La Generalitat aprobó a su vez la conversión de 35 millones en acciones para adquirir un 5 %, una operación que situaba la valoración implícita de la empresa en unos 700 millones de euros.
De construir centros de datos a participar en el diseño del procesador
La posible compra encaja con el giro de ACS hacia la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial. El grupo ya no se limita a construir edificios técnicos para terceros. También está participando en el desarrollo y financiación de grandes campus digitales, una actividad que reúne terrenos, energía, sistemas de refrigeración, redes y contratos a largo plazo con operadores tecnológicos.
ACS y Global Infrastructure Partners, perteneciente a BlackRock, crearon en 2025 una sociedad conjunta al 50 % con una cartera inicial de centros de datos valorada en 2.000 millones de euros y una capacidad prevista de 1,7 GW. Ambas compañías estudian proyectos adicionales que superarían los 11 GW en Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico. ACS aseguraba entonces haber construido ya más de 5,5 GW de capacidad para centros de datos.
El grupo reforzó esa estrategia en mayo de 2026 con operaciones destinadas a obtener más de 2.100 millones de euros. Entre los usos declarados para esos recursos figuraban la infraestructura digital, los centros de datos, las instalaciones de semiconductores y otros activos relacionados con la IA. La entrada en Openchip proporcionaría a ACS una posición en una capa distinta de la cadena: la propiedad intelectual y el diseño de los procesadores que terminarán instalándose en esas infraestructuras.
La relación, sin embargo, no debe interpretarse como una integración completa desde el chip hasta el centro de datos. Openchip es una empresa fabless. Diseña la arquitectura, los circuitos y el software asociado, pero necesita contratar la fabricación a compañías con plantas de semiconductores.
La empresa ha estudiado opciones en Europa, Japón y Taiwán, incluida TSMC, para producir sus diseños. También depende de herramientas de automatización electrónica, propiedad intelectual de terceros, encapsulado avanzado y capacidad de fabricación en procesos que Openchip no controla directamente.
ACS no adquiriría por tanto una fábrica capaz de suministrar procesadores a sus propios centros de datos. Entraría en una compañía de ingeniería que necesita convertir sus diseños en silicio, validarlos, desarrollar una plataforma de software y conseguir clientes dispuestos a desplegarlos en producción.
Esa diferencia es relevante. Construir un centro de datos es una actividad intensiva en capital, pero se apoya en tecnologías y proveedores conocidos. Desarrollar un procesador competitivo exige varios años de diseño y pruebas, además de asumir el riesgo de que una primera versión no alcance el rendimiento, el consumo o el volumen esperados.
Openchip utiliza RISC-V, una arquitectura de instrucciones abierta que permite desarrollar extensiones y procesadores adaptados a trabajos concretos. La compañía orienta sus diseños a supercomputación, inteligencia artificial y centros de datos, ámbitos donde el consumo energético y el movimiento de datos pueden pesar tanto como la capacidad bruta de cálculo.
Para ACS, la inversión podría ofrecer conocimiento técnico sobre cómo evolucionarán los sistemas que tendrá que construir durante la próxima década. Los futuros campus de IA estarán condicionados por la densidad de potencia de los chips, el tipo de refrigeración, el ancho de banda de memoria y la forma de conectar miles de procesadores. Participar en Openchip acercaría al grupo a esas decisiones, aunque no garantiza que sus centros de datos terminen utilizando procesadores de la empresa.
Una operación con capital privado y una fuerte presencia pública
Openchip nació en 2021 como una iniciativa de GTD y el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación. Antes de las últimas ampliaciones, GTD mantenía aproximadamente el 53 % o 54 % y el BSC el resto, según la fecha tomada como referencia. Las entradas de la Generalitat, la SETT y un posible inversor mayoritario diluirán esas posiciones.
Conviene distinguir el accionariado de Openchip de la estructura del propio Barcelona Supercomputing Center. El BSC es un consorcio público participado en un 60 % por la Administración General del Estado, un 30 % por la Generalitat y un 10 % por la Universitat Politècnica de Catalunya. Esos porcentajes corresponden al centro de supercomputación, no son participaciones directas de las tres instituciones en Openchip.
La entrada de la SETT y de la Generalitat situaría la participación pública directa por encima del 20 % antes de calcular el efecto definitivo de la ronda. La operación catalana incluye un asiento en el consejo y derechos para impedir que la sede social o el centro principal de actividad abandonen Cataluña mientras la Administración autonómica mantenga sus acciones.
Una mayoría de ACS no implicaría, por tanto, libertad absoluta para reorganizar la compañía. La gobernanza deberá acomodar al nuevo accionista industrial, a los socios fundadores, a la SETT y a la Generalitat, además de las condiciones vinculadas a las ayudas públicas recibidas.
Los porcentajes difundidos tampoco permiten reconstruir todavía la futura tabla accionarial. Una ronda de 250 millones de euros, la valoración implícita de 700 millones derivada de la operación de la Generalitat y una participación de hasta el 51 % para ACS no pueden sumarse de manera directa.
Para alcanzar la mayoría, ACS podría necesitar aportar una parte superior de la ampliación, comprar acciones ya existentes a GTD o al BSC, o combinar títulos nuevos y antiguos. Otra posibilidad es que las distintas operaciones utilicen valoraciones, fases y condiciones diferentes. Hasta que se anuncien el importe individual y la valoración anterior y posterior a la ronda, el 51 % debe considerarse un objetivo de negociación.
Openchip acumula un apoyo público relevante. A la inversión de la SETT y a los 35 millones de la Generalitat se suman 111 millones de euros concedidos previamente a través de fondos europeos y del PERTE Chip. La suma citada por fuentes del sector alcanza los 261,7 millones, aunque parte corresponde a subvenciones y otra parte a entradas en el capital, instrumentos con efectos distintos sobre la propiedad y las cuentas de la empresa.
Ese respaldo responde a la intención de desarrollar en Europa capacidades propias de diseño de procesadores. Openchip quiere ocupar un espacio en el que el continente depende en gran medida de compañías estadounidenses y asiáticas para los chips, las arquitecturas y las fundiciones.
La empresa supera ya los 300 profesionales y ha abierto equipos en varios países europeos. Su plan industrial completo contempla inversiones cercanas a los 500 millones de euros, destinadas principalmente a contratación, herramientas de diseño, propiedad intelectual, prototipos y acceso a fabricación.
Lo que ACS compraría y lo que todavía debe demostrar Openchip
El atractivo de Openchip está en su equipo, su propiedad intelectual y su posición dentro de los programas europeos de semiconductores. También en la posibilidad de diseñar procesadores más adaptados al consumo y a las necesidades de los centros de datos que los componentes generalistas.
Pero la empresa sigue en una etapa de desarrollo. Una compañía de chips no queda validada cuando termina el diseño lógico. Debe completar el tape-out, recibir las primeras obleas, comprobar que el silicio funciona, corregir errores y conseguir rendimientos de fabricación suficientes.
Después necesita software. Los clientes de centros de datos esperan compiladores, controladores, bibliotecas, herramientas de monitorización, soporte para Linux y compatibilidad con las aplicaciones que ya utilizan. RISC-V permite personalizar la arquitectura, pero no sustituye todo el entorno construido durante décadas alrededor de x86, Arm o las GPU de Nvidia.
ACS asumiría por ello un riesgo tecnológico distinto al de sus negocios tradicionales. Openchip podría aportar una posición valiosa en la informática europea si consigue entregar procesadores competitivos y construir un entorno de software útil. También podría necesitar nuevas rondas de capital si los costes, los plazos o la fabricación superan las previsiones.
La operación tendría además una dimensión industrial. ACS podría ayudar a Openchip a relacionarse con operadores de centros de datos, proveedores eléctricos y grandes clientes internacionales. Openchip, por su parte, ofrecería al grupo una vía de entrada en una actividad con barreras técnicas difíciles de reproducir mediante una división creada desde cero.
El posible acuerdo refleja cómo está cambiando la cadena de valor de la inteligencia artificial. La competición ya no gira únicamente alrededor del modelo de IA. Incluye procesadores, memoria, redes, energía, refrigeración y acceso a centros de datos.
ACS ha construido durante años los edificios que alojan esa infraestructura. Con Openchip intenta acercarse al componente que condiciona cómo deberán diseñarse esos edificios. La lógica estratégica es reconocible, pero falta conocer el precio, el reparto final del capital y el calendario real de los productos para valorar si la operación puede traducirse en un negocio industrial rentable.
Preguntas frecuentes
¿ACS ha comprado ya Openchip?
No. La operación se encuentra en negociación y no ha sido anunciada oficialmente por las dos empresas.
¿Qué porcentaje quiere adquirir ACS?
Las informaciones disponibles hablan de hasta un 51 %, aunque el acuerdo final podría dejar su participación entre el 40 % y el 45 %.
¿Openchip fabrica sus propios procesadores?
No dispone de fábricas. Es una compañía fabless: diseña los chips y encarga su producción a fundiciones especializadas.
¿Qué participación tendrán el Gobierno y la Generalitat?
La SETT podría alcanzar hasta un 16,54 %, mientras la Generalitat ha aprobado una participación del 5 %. Los porcentajes definitivos dependerán del cierre de la ronda.