
Irán convierte los cables de Ormuz en una amenaza digital global
El estrecho de Ormuz siempre ha sido una palabra incómoda para los mercados energéticos. Por ahí pasa una parte esencial del comercio petrolero del Golfo y cualquier tensión militar en la zona suele traducirse en nerviosismo para navieras, aseguradoras y gobiernos. Ahora el riesgo se extiende a una capa menos visible, pero igual de sensible: los cables submarinos de Internet que conectan el Golfo con Asia, Europa y África. Medios iraníes vinculados a la Guardia Revolucionaria han planteado en los últimos días la posibilidad de cobrar tasas, imponer licencias y exigir control local sobre los cables de fibra óptica que atraviesan la zona. La propuesta fue difundida por Tasnim, agencia considerada cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, y




