
Elegir cloud europeo ya es una decisión de riesgo, no solo de infraestructura
Durante años, muchas empresas europeas han elegido AWS, Microsoft Azure o Google Cloud casi por inercia. La decisión parecía técnica: más servicios, más regiones, más integraciones y más músculo comercial. Pero en 2026 esa lectura se queda corta. La nube se ha convertido en una decisión de riesgo, soberanía, cumplimiento, costes y continuidad de negocio que cada vez llega más a los comités de dirección. La pregunta ya no es solo qué proveedor tiene más funcionalidades. También importa dónde están los datos, qué jurisdicción puede afectarlos, cuánto cuesta sacarlos, quién opera la infraestructura, qué grado de dependencia se asume y si la organización puede cambiar de estrategia sin rehacer media arquitectura. Los hiperescalares estadounidenses siguen siendo muy fuertes, especialmente en




