Un mensaje interno que circula en canales de distribución en China ha encendido las alarmas en la comunidad de hardware: las fuentes de alimentación (PSU) y los disipadores/“coolers” de CPU podrían ser los próximos componentes del PC en encarecerse, con incrementos estimados de entre un 6 % y un 10 % en el caso de las PSU, y entre un 6 % y un 8 % para los sistemas de refrigeración.
La clave, según la comunicación, no sería una moda pasajera ni un “capricho” del mercado, sino algo mucho más prosaico: la subida de costes en materias primas. El texto menciona explícitamente metales como cobre, plata y estaño, tres ingredientes que, con distinta intensidad, están presentes en buena parte del ecosistema electrónico: desde soldaduras y conectores, hasta bobinados, cables, pistas y componentes pasivos.
Lo que dice la carta (y lo que no)
El aviso —atribuido a Guangzhou Xinhongzheng Electronic Technology Co., Ltd.— sostiene que a partir del 6 de enero sus proveedores habrían dejado de aceptar nuevos pedidos con el precio anterior, y que los pedidos nuevos se calcularían ya con precios actualizados. En ese contexto, el documento estima:
- PSU: subida de costes del 6 % al 10 %.
- Disipadores/refrigeración: subida de costes del 6 % al 8 %.
Además, anima a “reservar” pedidos durante enero, condicionando el suministro a inventario y prioridades de envío. Y añade un punto especialmente delicado para el consumidor: desde el 1 de febrero se cancelarían políticas promocionales, y cuando se vuelva a lo que define como “precio normal”, más del 90 % del catálogo podría experimentar un ajuste adicional dentro de rangos similares.
Ahora bien, aquí conviene bajar una marcha. No hay confirmación pública independiente de que esa empresa esté vinculada a grandes marcas conocidas, ni de que el aviso represente un movimiento coordinado de toda la industria. En otras palabras: es una señal de presión en el canal, no una prueba de encarecimiento global.
Por qué el cobre, la plata y el estaño importan en tu PC
A diferencia de otros componentes donde el precio está dominado por nodos de fabricación y capacidad de obleas, en fuentes y refrigeración hay una parte importante que se mueve por materiales y manufactura.
- Cobre: es protagonista en transformadores, bobinas, cableado, conectores y trazas internas. Cuando sube, el impacto se nota especialmente en productos con más “metal físico”: fuentes de más potencia, cables de más sección, diseños más robustos o con mejores márgenes térmicos.
- Estaño: es fundamental en soldaduras. Aunque su peso por unidad no sea enorme, la cadena de producción lo utiliza constantemente, y su volatilidad se traslada a costes industriales.
- Plata: aparece en algunos contactos y aplicaciones específicas (no siempre de forma masiva), pero en un contexto de subidas generalizadas de metales, suele actuar como “termómetro” de costes.
En paralelo, el mercado de materias primas no se mueve con suavidad. El cobre lleva tiempo con picos de volatilidad y la plata también ha mostrado repuntes recientes; y el estaño arrastra un historial de tensión por cuestiones de oferta y demanda industrial. Eso no significa que mañana vaya a dispararse el precio de tu PSU, pero sí explica por qué un distribuidor puede empezar a hablar de “recalcular” pedidos.
Del coste “en fábrica” al precio en tienda: el efecto cascada
Incluso si el incremento de costes fuese real, no siempre se traduce 1:1 en el precio final. Entre medias están:
- OEM / fábrica (quien produce).
- Marca (quien etiqueta, certifica, gestiona garantías y canales).
- Distribuidores (márgenes, logística, stock).
- Retail (promos, competencia, rotación de inventario).
Si hay stock antiguo en el canal, el consumidor puede no notar nada durante semanas. Pero si se agota el inventario y entran remesas nuevas con precio actualizado, el ajuste empieza a aparecer “sin anuncio”, sobre todo en gamas de alta rotación.
Qué puede hacer el usuario sin caer en el pánico
El riesgo aquí no es solo pagar un poco más: es comprar mal por prisas.
- Si vas a montar PC en breve (1–2 meses): tiene sentido vigilar precios y, si encuentras una PSU de calidad a buen precio, no retrasarlo demasiado.
- Si no tienes urgencia: lo razonable es esperar confirmación; muchos rumores de canal se desinflan cuando el mercado ajusta inventario o cambia la demanda.
- Prioriza calidad frente a “vatios baratos”: una fuente mediocre sale cara si falla. Y en refrigeración, más vale un disipador solvente y silencioso que una compra impulsiva por miedo.
- Ojo con las falsas gangas: cuando se habla de subidas, también proliferan liquidaciones de productos antiguos o unidades dudosas en marketplaces.
Un recordatorio incómodo: la fragilidad de lo “barato” en el hardware
Durante años, el consumidor se acostumbró a que ciertos componentes “siempre” fueran asequibles. Pero el PC moderno vive en una tormenta perfecta: más demanda por IA y gaming, más sensibilidad a logística, más dependencia de metales y, además, ciclos de producto cada vez más rápidos. En ese contexto, que un distribuidor hable de subir precios en PSU y disipadores no es imposible. Lo relevante es cómo de extendido es el fenómeno y si lo confirman actores grandes.
Por ahora, lo prudente es tratarlo como lo que es: un indicio.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipos de fuentes de alimentación podrían subir más?
Si el factor principal son materiales y logística, suelen ser más sensibles las fuentes de mayor potencia, con cableado más robusto o diseños con más “masa” de componentes. Aun así, el impacto real depende de marcas y stock.
¿Subirán también las refrigeraciones líquidas AIO?
Podrían verse afectadas, pero no necesariamente igual que los disipadores por aire: un AIO incluye bomba, radiador, ventiladores y más componentes. El precio depende mucho del fabricante y de la disponibilidad.
¿Tiene sentido comprar una PSU “por si acaso”?
Solo si vas a usarla en el corto plazo y sabes lo que necesitas. Comprar por miedo suele acabar en fuentes sobredimensionadas o de gama dudosa.
¿Cómo saber si una subida es real o solo un rumor?
La señal clara es que varias tiendas y distribuidores empiecen a reflejar incrementos de forma consistente en modelos equivalentes, y que lo recojan medios o marcas con información verificable.