Emprender un negocio suele requerir de una fuerte inversión que en muchos casos no contamos. En la mayoría de las ocasiones es necesario solicitar financiación para poner en marcha nuestra idea. Lo más común es acudir a nuestra entidad financiera de confianza y pedir información sobre las condiciones que ofrecen de banca para empresa, pero ¿qué es la banca para empresa?

Aunque en un principio podemos ver la banca para empresa como algo similar a la banca tradicional, esta cuenta con ciertos productos y servicios financieros que la entidad tienen creados especialmente para las empresas o personas jurídicas.

¿Qué tipos de servicios ofrece la banca para empresa?

Si nos centramos en los servicios que ofrece la banca para empresa, podemos encontrarnos un amplio abanico de opciones que van desde la apertura y su mantenimiento, hasta servicios de transferencia, giro de recibos o incluso financiación. Veamos algunos de estos servicios que ofrecen.

Servicios de mantenimiento de cuentas y fondos

Aunque pueda parecer un servicio básico, no todas las entidades suelen ofrecer algún tipo de servicio financiero que estén pensados para el mantenimiento de fondos. Un servicio que para cualquier empresa es clave, para asegurarse el buen funcionamiento de sus operaciones.

Desde este tipo de cuentas, las empresas podrán realizar el pago de sus facturas, así como recibir el pago de sus clientes. Lo que es importante es negociar con la entidad las comisiones, tanto de mantenimiento de la cuenta, como de las transferencias que se realicen.

Servicios relativos a las operaciones

Dentro de este apartado nos encontramos todos aquellos servicios que están relacionados con el movimiento de dinero y divisas. Entre las más importantes nos encontramos las siguientes:

  • Transferencias bancarias: Como todo el mundo sabe, consiste en transferir dinero desde la cuenta de la empresa hasta otra cuenta ajena a la compañía. Se utiliza para el pago de recibos, pago de proveedores o cualquier otro tipo de pago.
  • Traspaso de fondos: Se trata de algo muy parecido al punto anterior, con la diferencia de que se realiza entre cuentas de la misma entidad.
  • Recibo bancario: A diferencia de la transferencia, este movimiento viene dado por orden del beneficiario que envía una orden al banco para que gire la cantidad solicitada de forma automática. Suele ser muy recomendable en aquellos casos en los que la empresa tiene que girar recibos periódicos.

Servicios relativos a la financiación

En este caso los podemos clasificar en dos grupos diferentes: servicios a largo plazo y servicios circulantes.

Servicios financieros a largo plazo

Los servicios que forman parte de este apartado son aquellos que se utilizan en inversiones de capital, maquinaria, equipo o cosas similares. Son servicios que la empresa pretende rentabilizar a largo plazo. Para ello, se pueden utilizar diferente fórmulas:

  • Préstamo bancario: Es lo que todo el mundo conocemos. Se solicita una cantidad a la entidad, acordando una fecha de liquidación y un interés sobre la cantidad solicitada. Suele ser la mejor opción cuando se requiere de mucho capital. El banco para empresas, antes de conceder el importe, realizará un estudio para ver la viabilidad.
  • Leasing financiero: Cuando hablamos de leasing nos estamos refiriendo a una especie de arrendamiento. En este caso, la entidad es quien adquiere el producto para cedérselo a la empresa. Esta tendrá que realizar pagos periódicos por su uso. La ventaja de este tipo de servicio, es que una vez finalizado el plazo, la empresa tiene la opción de quedarse con el producto por el valor previamente acordado. Si no es así, es la entidad la que se hace cargo de él.
  • Renting: Algo parecido al leasing pero con la diferencia de que el arrendador y el proveedor son la misma entidad.

Servicios financieros circulantes

Aquí se incluyen aquellos recursos que la empresa utiliza de forma habitual para financiar sus operaciones comerciales y asegurarse su buen funcionamiento. Al igual que los productos a largo plazo, nos encontramos varias opciones.

  • Líneas de descuento comercial: Mediante este servicio, se ofrece la posibilidad a la empresa de presentar al banco pagarés, facturas o letras antes de su vencimiento para que el banco adelante el importe a cambio de unos intereses.
  • Anticipo de recibos: Un servicio muy similar al anterior pero con la diferencia de que se trabaja con recibos.
  • Línea de crédito: Aquí, el banco pondrá a disposición de la empresa una cantidad de dinero para gastar. A cambio, habrá que pagar los intereses por el dinero que vayamos utilizando.
  • Factoring: Se traspasa el derecho de cobro a cambio de conseguir liquidez de forma inmediata.

Lo más importante, es elegir la forma de financiación más interesante para la empresa y la que mejor nos venga en cada momento. Para ello, nada como contar con el apoyo de la banca para empresa que mejores condiciones nos ofrezcan.

Así que ya sabéis, en el caso de querer montar vuestro propio negocio o ya lo tenéis creado, buscar la banca para empresa que mejor se adapta a vuestras necesidades. Seguro que conseguiréis sacarle mucho beneficio.

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