QTS Data Centers, compañía estadounidense propiedad de Blackstone, prepara un nuevo campus de centros de datos en Vimercate, a unos 25 kilómetros al norte de Milán. El proyecto, todavía en fase de evaluación, prevé reconvertir el antiguo recinto industrial de IBM en un complejo de tres edificios con una capacidad total aproximada de 220 MW y una inversión que podría alcanzar los 2.300 millones de euros.
La operación resume bastante bien el momento que vive el mercado de centros de datos. La demanda de infraestructura para IA, cloud y cargas empresariales está empujando a los grandes operadores a buscar suelo, energía y conectividad en nuevas ubicaciones, también fuera de los mercados europeos más saturados. Milán, con su posición industrial en el norte de Italia y su conexión con el resto de Europa, aparece cada vez más como un nodo interesante para proyectos de gran escala.
El caso de Vimercate tiene además una carga simbólica. El terreno formó parte de un campus de IBM desde los años 60, dedicado durante décadas a actividad tecnológica e industrial. Según Data Center Dynamics, IBM fabricó sistemas informáticos allí hasta la venta de la planta a Celestica Italia en 2000; el complejo fue cerrando progresivamente y las últimas oficinas vinculadas a esa etapa desaparecieron en torno a 2014.
Del antiguo campus de IBM a un complejo para IA y cloud
El proyecto de QTS se desarrollaría sobre una superficie de unos 277.800 metros cuadrados, casi tres millones de pies cuadrados. La compañía lo mantiene listado como “in consideration”, es decir, en fase de estudio o planificación, y la propuesta está pendiente de aprobación ambiental por parte del Ministerio de Medio Ambiente italiano.
La prensa local italiana ha detallado que QTS Italia presentó el plan a la ciudadanía en Vimercate el 24/06/2026 y que el proceso incluía un periodo para observaciones públicas y consulta de documentación ambiental. Il Cittadino di Monza e Brianza también sitúa la capacidad eléctrica estimada en 220 MW y menciona una arquitectura de tres edificios sobre casi 280.000 metros cuadrados.
El inversor inmobiliario Kryalos, en el que Blackstone tiene participación, también aparece vinculado al proyecto. Este tipo de estructura no es extraña en el sector: los grandes campus requieren suelo, permisos, acuerdos energéticos, obra civil, financiación, construcción especializada y un operador capaz de atraer clientes hyperscale. La parte tecnológica es esencial, pero el desarrollo inmobiliario y energético pesa tanto como los servidores.
QTS no llega a Europa desde cero. La empresa ya opera o desarrolla activos en mercados como Países Bajos, Finlandia, España y Reino Unido, según la información recogida por la prensa local italiana. La entrada en el entorno de Milán reforzaría su presencia en el sur de Europa, una región donde la demanda cloud crece, pero donde el acceso a energía, suelo y permisos empieza a marcar el ritmo de los proyectos.
Energía, agua y aceptación local
Un campus de 220 MW no es un edificio tecnológico cualquiera. Es una infraestructura industrial de gran consumo eléctrico, con impacto sobre redes, territorio, permisos, empleo, fiscalidad local y percepción ciudadana. Por eso proyectos de este tamaño suelen generar tanto interés como preguntas.
Il Cittadino señala que el plan contempla una nueva estación eléctrica de Terna para gestionar la potencia del complejo y menciona 133 generadores de emergencia. También recoge que QTS defiende objetivos de sostenibilidad, reducción de impacto ambiental, uso de energía limpia y sistemas de refrigeración con menor presión sobre las redes hídricas.
Este punto será cada vez más relevante. Los data centers se han convertido en infraestructuras imprescindibles para la economía digital, pero su crecimiento despierta debates locales sobre agua, energía, ruido, suelo, retorno económico y empleo real. La IA ha acelerado la demanda, pero también ha hecho más visible el coste físico de la nube.
La retirada de QTS del proyecto Prince William Digital Gateway en Virginia, tras años de oposición y litigios, muestra que la licencia social importa. El Financial Times informó esta semana de que QTS puso fin a ese plan en el norte de Virginia, en un contexto de protestas por su ubicación cerca de un campo de batalla histórico y de creciente rechazo local a grandes centros de datos.
Ese contraste es útil para entender la expansión de QTS. La compañía cancela un proyecto conflictivo en Virginia, pero no reduce su actividad. Al contrario: aparece vinculada a nuevos desarrollos en Italia, Alabama, Iowa, Texas y Carolina del Sur. La demanda sigue ahí, pero los operadores están aprendiendo que cada emplazamiento necesita una negociación propia con territorio, autoridades y comunidad.
QTS acelera también en Estados Unidos
El movimiento europeo llega mientras QTS mantiene una agenda muy intensa en Estados Unidos. La compañía ha sido identificada como el operador detrás de Project Marvel, un gran campus previsto en Bessemer, Alabama, que podría alcanzar hasta 1,2 GW de capacidad en 18 edificios tras una ampliación de suelo hasta unas 1.600 acres.
Bessemer está situada en el condado de Jefferson, cerca de Birmingham, una de las zonas de Alabama donde el desarrollo de centros de datos está ganando peso. El tamaño de Project Marvel lo sitúa en otra escala: ya no hablamos de un campus regional convencional, sino de una plataforma de infraestructura pensada para demandas masivas de cloud e IA.
QTS también estudia un posible proyecto en Clinton, Iowa. Según DCD, la compañía ha explicado que el plan está en una fase muy temprana y que usaría un sistema de refrigeración de circuito cerrado para reducir el consumo de agua. La firma también habría indicado que asumiría la infraestructura energética del proyecto sin impacto de coste para los clientes existentes de Alliant Energy si el desarrollo avanza.
En Texas, QTS lista igualmente planes en Howard County, en terrenos fuera de Big Spring, aunque todavía hay pocos detalles públicos. Esta combinación de ubicaciones muestra cómo los grandes operadores están buscando mercados con disponibilidad de suelo, posibilidad de suministro eléctrico y margen político para desarrollar campus de gran tamaño.
La compañía también ha alcanzado un hito en York County, Carolina del Sur. El constructor Gilbane completó la estructura de acero del primer edificio del campus de QTS, un proyecto anunciado en 2023 sobre unas 400 acres y con hasta nueve edificios previstos en tres fases. Construction Owners recoge además que el campus incorporará refrigeración de circuito cerrado para reducir el uso de agua potable y que la construcción sigue en marcha.
La expansión de QTS refleja la nueva escala del sector
El patrón es claro: QTS está construyendo capacidad en varias direcciones a la vez. Europa ofrece nuevos mercados para cloud y servicios digitales; Estados Unidos concentra buena parte de la demanda hyperscale y de IA; y los operadores con respaldo financiero suficiente intentan asegurar suelo y energía antes de que el cuello de botella sea aún mayor.
Blackstone compró QTS en 2021 y desde entonces el operador se ha convertido en una pieza importante dentro de la apuesta del capital privado por la infraestructura digital. La lógica financiera es sencilla: si la IA y el cloud siguen creciendo, los centros de datos se parecen cada vez más a una infraestructura básica. Pero el despliegue real es mucho menos simple. Hay que conseguir permisos, acuerdos de red eléctrica, agua o refrigeración adecuada, equipos, construcción especializada y aceptación local.
El futuro campus de Vimercate encaja en esa carrera, pero también en la transformación de antiguas áreas industriales europeas. Reutilizar el suelo de un histórico complejo tecnológico para alojar infraestructura digital tiene sentido desde el punto de vista narrativo y urbanístico, aunque no elimina los retos ambientales y energéticos.
Para Italia, un campus de 220 MW cerca de Milán podría reforzar su posición como mercado de data centers en el sur de Europa. Para QTS, sería otra pieza en su expansión internacional. Para la comunidad local, el debate será más concreto: empleo, inversión, consumo eléctrico, impacto ambiental, paisaje industrial y beneficios tangibles para el territorio.
La nube ya no es una abstracción. Tiene dirección, subestación, generadores, torres de refrigeración, acuerdos energéticos y vecinos. La expansión de QTS lo deja claro: la infraestructura digital crece rápido, pero cada nuevo campus tendrá que demostrar que puede integrarse en el lugar donde se construye.
Preguntas frecuentes
¿Qué está planeando QTS cerca de Milán?
Un campus de centros de datos en Vimercate, al norte de Milán, con tres edificios y una capacidad total estimada de unos 220 MW.
¿Dónde se construiría el proyecto?
En el antiguo recinto industrial de IBM en Vimercate, una zona tecnológica e industrial con historia en el sector informático italiano.
¿Cuánto podría invertir QTS en Vimercate?
Las informaciones publicadas apuntan a una inversión potencial de hasta 2.300 millones de euros, aunque el proyecto sigue en fase de evaluación y permisos.
¿Qué otros proyectos tiene QTS en marcha o en estudio?
La compañía aparece vinculada a desarrollos en Bessemer, Alabama; Clinton, Iowa; Howard County, Texas; y York County, Carolina del Sur.
¿Por qué generan debate estos grandes data centers?
Por su consumo eléctrico, necesidades de suelo, impacto en infraestructuras locales, uso de agua, ruido, empleo real y relación con las comunidades donde se instalan.
vía: datacenterdynamics