Mil millones de dispositivos estarán conectados a Internet de las cosas en centros educativos en 2030

El Internet de las cosas continúa expandiéndose a gran velocidad, trascendiendo el ámbito empresarial para ganar protagonismo en el sector educativo. De acuerdo con las previsiones más recientes, se espera que en 2030 haya más de mil millones de dispositivos IoT operando en centros educativos, mientras que la inversión global en educación inteligente mantiene un crecimiento anual superior al 15%.

En este escenario, un análisis de 1NCE, compañía especializada en conectividad IoT con presencia en más de 170 países, pone de relieve cómo el uso de sensores, dispositivos conectados y plataformas digitales está transformando tanto los modelos de enseñanza como la gestión cotidiana en escuelas y universidades.

El IoT en la educación

De este modo, la aplicación del IoT a la educación permite la recopilación y el análisis de datos en tiempo real, facilitando una mayor personalización de los itinerarios de aprendizaje. Mediante el análisis de las interacciones con contenidos y herramientas digitales, los sistemas pueden adaptar los materiales y el ritmo de aprendizaje a las necesidades de cada estudiante, con un impacto medible en los resultados, especialmente en asignaturas científicas, según apuntan desde 1NCE.

Asimismo, la proliferación de dispositivos conectados permite a las instituciones educativas mejorar significativamente la gestión de recursos. El monitoreo continuo de la asistencia, el uso del espacio y el equipamiento permite una planificación optimizada y decisiones más informadas, reduciendo las ineficiencias operativas y la carga administrativa.

Ahorro energético

Un campo donde los beneficios son particularmente evidentes es el de la eficiencia energética. Gracias a los sensores que ajustan automáticamente la iluminación, la calefacción y el aire acondicionado según el uso real del espacio, los edificios escolares pueden reducir el consumo hasta en un 25-30%, contribuyendo además a los objetivos de sostenibilidad y al control de costes, destacan desde 1NCE.

Campus inteligentes

Al mismo tiempo, el IoT posibilita nuevos métodos de enseñanza práctica y colaborativa. Los laboratorios conectados, las herramientas monitorizadas remotamente y los entornos digitales integrados permiten realizar actividades experimentales incluso a distancia, ampliando el acceso y mejorando la seguridad. En las universidades, estas soluciones forman parte de una evolución más amplia hacia los llamados campus inteligentes, ecosistemas en los que la infraestructura, los servicios y las tecnologías interactúan sin problemas.

Otra área de desarrollo se refiere a la inclusión. En aulas cada vez más diversas, las barreras lingüísticas siguen representando un obstáculo para la plena participación. En este contexto, los dispositivos de traducción conectados pueden ofrecer un apoyo concreto: por ejemplo, Pocketalk, que utiliza la conectividad IoT de 1NCE para permitir la traducción en tiempo real durante las clases, facilitando la comprensión y la interacción para los hablantes no nativos.

Transformación estructural

«El Internet de las cosas en la educación genera valor cuando los dispositivos, el software y la conectividad operan de forma integrada y prácticamente imperceptible», subrayan desde 1NCE. «No se trata sólo de introducir nuevas tecnologías, sino de apoyar una transformación estructural de los entornos de aprendizaje, haciéndolos más eficientes, accesibles y basados ​​en datos», concluyen

A la luz de estos avances, el IoT se confirma como uno de los factores clave de los centros educativos del futuro, capaz de combinar innovación tecnológica, sostenibilidad e inclusión en un único ecosistema conectado.

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