Málaga acelera su salto digital con un data center de 1.257 millones

Málaga suma una de las mayores inversiones tecnológicas anunciadas hasta ahora en Andalucía. El Consejo de Gobierno de la Junta ha tomado conocimiento de la declaración de interés estratégico del proyecto promovido por Saltburn Holding, S.L. para construir un centro de datos en la ampliación de Málaga TechPark, en la capital malagueña. La iniciativa prevé una inversión final de 1.257 millones de euros y la creación de 710 empleos directos durante la fase de construcción, además de otros 254 puestos en la etapa de explotación.

El proyecto llega en un momento en el que España está ganando peso en el mapa europeo de infraestructuras digitales. Madrid sigue concentrando buena parte del mercado, pero el crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios cloud y la necesidad de capacidad eléctrica están llevando nuevas inversiones hacia otros territorios. Málaga quiere ocupar un espacio propio en esa carrera, apoyada en su parque tecnológico, su conectividad y una estrategia institucional que busca atraer proyectos de mayor tamaño.

Un centro de datos de 100 MW IT en Málaga TechPark

La infraestructura se ubicará en la parcela C del sector SUS CA-23 “Extensión del PTA”, en el término municipal de Málaga, sobre una superficie de 71.415 metros cuadrados. Según la información publicada por la Junta de Andalucía, el futuro centro de datos tendrá categoría Tier III / Tier III+ y estará destinado a servicios de almacenamiento y procesamiento, inteligencia artificial, servicios cloud y conectividad digital.

Uno de los datos más relevantes es su potencia. El proyecto contempla 100 MW de potencia IT y un consumo eléctrico previsto de 150 MW, unas cifras que sitúan la instalación entre los desarrollos de mayor escala previstos en el sur de España. En el sector de los centros de datos, la potencia IT mide la capacidad destinada directamente a los equipos informáticos, mientras que el consumo total incorpora otros elementos necesarios para operar la instalación, como refrigeración, sistemas eléctricos auxiliares y servicios de soporte.

La declaración de interés estratégico no equivale a la apertura inmediata del centro, pero sí permite agilizar la tramitación administrativa. La resolución se adopta al amparo del Decreto-ley 4/2019, creado para favorecer iniciativas económicas mediante la simplificación de procedimientos en proyectos considerados relevantes para Andalucía. En este caso, la vigencia de la declaración se extiende hasta el 31 de diciembre de 2031.

Durante la tramitación se han recabado informes de las consejerías competentes en industria, ordenación del territorio, sostenibilidad ambiental, agricultura, cultura y sanidad, además del informe técnico de la Unidad Aceleradora de Proyectos. Todos ellos concluyeron con un posicionamiento favorable a la declaración.

Málaga quiere jugar en la liga de la infraestructura digital

La elección de Málaga TechPark no es casual. El parque tecnológico se ha consolidado como uno de los grandes activos económicos de la provincia y cerró 2025 con más de 29.000 trabajadores y una facturación de 4.896 millones de euros, según los datos difundidos por el propio parque. La llegada de un centro de datos de esta escala añadiría una capa de infraestructura crítica a un entorno que ya reúne empresas tecnológicas, talento especializado y proyectos vinculados a semiconductores, software y servicios digitales.

El movimiento también refuerza una tendencia que va más allá de Málaga. Los centros de datos ya no se concentran únicamente en las grandes capitales europeas tradicionales. La presión sobre el suelo, la disponibilidad eléctrica, la conectividad internacional y la demanda de baja latencia están llevando a los operadores a estudiar mercados secundarios con capacidad de crecimiento. Andalucía, con Málaga como una de sus plazas más visibles, intenta aprovechar esa ventana.

La clave estará en la ejecución. Un proyecto de 150 MW de consumo previsto exige acceso a energía, planificación eléctrica, garantías ambientales, soluciones de refrigeración y una integración adecuada con el territorio. La industria de los centros de datos genera inversión y empleo cualificado, pero también plantea preguntas sobre consumo energético, uso de agua, impacto urbanístico y retorno real para la economía local.

Por eso el debate público no debería quedarse solo en la cifra de inversión. El valor de una infraestructura así dependerá de cómo se construya, qué compromisos energéticos asuma, qué empleo genere de forma estable y qué capacidad tenga para atraer actividad tecnológica adicional. En el mejor escenario, el centro de datos puede reforzar a Málaga como nodo digital del sur de Europa. En el peor, puede quedarse en una gran infraestructura con poco vínculo con el tejido productivo cercano.

España mira más allá de Madrid

El anuncio encaja en un mercado nacional que vive una expansión rápida. La Asociación Española de Data Centers, SpainDC, estimó en su Informe Anual 2025 que el sector podría movilizar hasta 66.900 millones de euros en inversiones directas e indirectas en España hasta 2030. También prevé que la potencia instalada pase de 439 MW en 2025 a 2.537 MW en 2030, impulsada por la inteligencia artificial, el cloud y la digitalización empresarial.

Madrid seguirá siendo el principal nodo del país, pero Aragón, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Andalucía están ganando visibilidad. Cada territorio compite con argumentos distintos: disponibilidad de suelo, energía renovable, proximidad a cables submarinos, presencia empresarial, estabilidad regulatoria o capacidad para tramitar proyectos con rapidez.

En ese contexto, Málaga cuenta con una baza adicional: su imagen como ciudad tecnológica en crecimiento. La presencia de empresas internacionales, el desarrollo de Málaga TechPark y la llegada de proyectos científicos e industriales han reforzado su perfil en los últimos años. El nuevo centro de datos, si finalmente se ejecuta en los términos planteados, ampliaría esa posición hacia la infraestructura física que sostiene la economía digital.

La declaración de interés estratégico marca un paso administrativo importante, pero no despeja todos los retos. Quedan por delante permisos, planificación técnica, conexiones eléctricas, calendario de obra y confirmación de los detalles operativos. La inversión anunciada es elevada y el plazo de vigencia hasta 2031 deja margen para un desarrollo por fases.

Málaga ha dado un paso más para entrar en una conversación que hasta hace poco parecía reservada a Madrid y a unos pocos grandes polos europeos. La demanda de inteligencia artificial y servicios cloud está cambiando el mapa de los centros de datos, y las ciudades capaces de combinar suelo, energía, conectividad y talento pueden ganar peso en los próximos años.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se construirá el nuevo centro de datos de Málaga?
Está previsto en la parcela C del sector SUS CA-23 “Extensión del PTA”, dentro de la ampliación de Málaga TechPark, en el término municipal de Málaga.

¿Cuánta inversión contempla el proyecto?
La inversión final anunciada asciende a 1.257 millones de euros, según la información comunicada por la Junta de Andalucía.

¿Qué potencia tendrá el centro de datos?
El proyecto prevé 100 MW de potencia IT y un consumo eléctrico total estimado de 150 MW.

¿Cuántos empleos puede generar?
La Junta estima 710 empleos directos durante la construcción y otros 254 puestos de trabajo durante la fase de explotación.

vía: Junta de Andalucía

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