Acabamos de dejar atrás uno de los años más complicados de nuestras vidas. Un año en el que hemos tenido que adaptarnos al trabajo en remoto a marchas forzadas. Hay empresas que han puesto todo de su parte por mantener su actividad, otras se han caído por el camino e incluso las hay que se han enfrentado a amenazas que utilizaban la pandemia como cebo para atraer a numerosos usuarios, sin que estos pudiesen seguir los procedimientos de seguridad habituales a los que están sometidos en la oficina.

En las empresas españolas la sensación de vulnerabilidad ha sido una constante durante los últimos meses al encontrarse con una mayor superficie de ataque, un número creciente de incidentes y plantillas mal equipadas. Según Proofpoint, empresa de ciberseguridad y cumplimiento normativo, casi dos tercios de los CSO/CISOs en España (61%) han observado un aumento en los intentos de ataques de phishing desde la implementación del teletrabajo y solo un 21% está totalmente de acuerdo en que los empleados cuentan con las herramientas necesarias para trabajar en estas condiciones.  Pero lo más preocupante es que, a pesar de ser conscientes de los riesgos a los que se enfrentan, más de la mitad de los encuestados (55%) desconoce cuáles son las personas más atacadas en su propia organización, siendo estas el principal objetivo de los ciberdelincuentes.

“Pese a que 2021 trae nuevos desafíos para los equipos de seguridad, es importante anticipar ahora de qué manera podrían evolucionar las estrategias de los atacantes a fin de que las organizaciones sean capaces de dar respuesta”, apunta Fernando Anaya, Country Manager de Proofpoint. “Conviene recordar que cualquier defensa exitosa deberá situar siempre en el centro a las personas, protegiéndolas con tecnología avanzada en aquellos canales que necesiten para trabajar, así como formándolas adecuadamente para que sepan identificar ciberataques y proteger a su empresa”.

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Proofpoint subraya las siguientes tendencias en el panorama de la ciberseguridad para este año:

  • El ransomware se adaptará a los repositorios en cloud (OneDrive, SharePoint, S3 y Azure). Tras una adopción acelerada de cloud por la pandemia, el ransomware empezará a desviarse también hacia este entorno para maximizar su impacto. Muchas empresas tienen parte de sus datos más sensibles almacenados externamente en la nube, por lo que es cuestión de tiempo que los atacantes desarrollen nuevos métodos de extorsión.
  • La interacción humana seguirá siendo imprescindible para activar el malware. Cuando lo único que se necesita es un clic de usuario para que un ataque tenga éxito, ¿por qué complicarse con explotar vulnerabilidades de un sistema operativo? Esto explica por qué los ciberdelincuentes tienen en el punto de mira a las personas en vez de a la infraestructura de TI de las organizaciones. En este año los atacantes se aprovecharán además de técnicas como LOLBins y LOLScripts para comprometer sistemas, robar o dañar datos. 
  • El crecimiento de los ataques BEC se ralentizará, pero continuará registrando las mayores pérdidas en ciberseguridad. El compromiso del correo electrónico corporativo (BEC) cuesta millones de dólares cada año a las organizaciones. Es un fenómeno masivo que atrae a los ciberdelincuentes debido a su baja barrera de entrada. Es probable que los atacantes traten de aumentar la tasa de éxito de estas estafas y sus potenciales ingresos, ampliando por ejemplo sus herramientas para comprometer cuentas en cloud.
  • Aparecerán nuevas técnicas para evitar la autenticación multifactor (MFA) en permisos de cloud y estándares como OAuth o SAML. Los atacantes son conscientes de las potentes capacidades de bloqueo de la MFA, pero estas no son infalibles, de ahí que estén creando mecanismos para eludirla explotando protocolos antiguos o con nuevos tipos de ataque.
  • La automatización se incluirá en más soluciones de seguridad. Ante la escasez de talento, la automatización se ha visto como forma de supervivencia de algunas tareas, comprando para ello herramientas complementarias. Pero se prevé que en 2021 la automatización sea una característica estándar en la mayoría de soluciones de seguridad empresarial.
  • Los presupuestos de seguridad se recuperarán a medida que la Covid-19 quede bajo control, aunque la dotación de talento será un reto. Una vez regrese la “normalidad”, los recursos volverán a los niveles esperados. Aun así, los CISOs experimentarán ciertas dificultades para hacer crecer sus equipos. La oferta de puestos en remoto y flexibles ayudará a muchas organizaciones, pero habrá problemas de escalada salarial, lo que excluirá a empresas más pequeñas del talento que necesitan.
  • Habrá más colaboración e interacción entre los grupos del cibercrimen. Los atacantes sumarán sus distintas fortalezas para crear amenazas más eficaces y con mayores ventajas en las que se empleen a la vez exitosas técnicas como BEC/EAC y ransomware.