La compañía privada china LandSpace ha conseguido recuperar con éxito la primera etapa de su cohete Zhuque-3 (ZQ-3) después de un lanzamiento orbital, un resultado que había perseguido sin éxito en su vuelo inaugural de diciembre de 2025. El propulsor descendió de forma controlada y aterrizó verticalmente sobre sus patas en una zona de recuperación situada en la provincia de Gansu, unos 390 kilómetros trayectoria abajo. Es el segundo propulsor orbital recuperado por China y el primero que una empresa privada china logra aterrizar sobre tierra.
Las claves del aterrizaje del Zhuque-3 en 30 segundos
- LandSpace consiguió recuperar el Zhuque-3 en su segundo vuelo, después de que el intento de aterrizaje de diciembre de 2025 terminase en accidente.
- Es la primera empresa privada china que aterriza una primera etapa tras un lanzamiento orbital.
- China ya había recuperado el Long March-10B estatal el 10/07/2026 mediante una red instalada sobre una plataforma marítima.
- El ZQ-3 utiliza metano y oxígeno líquido, estructura de acero inoxidable y nueve motores en su primera etapa.
- LandSpace pretende reutilizar cada propulsor hasta 20 veces y probar el que acaba de recuperar dentro de seis meses.
El logro tiene una importancia que va más allá del propio aterrizaje. China lleva años desarrollando alternativas reutilizables al modelo que SpaceX convirtió en rutinario con Falcon 9, pero durante 2025 y comienzos de 2026 acumuló varios intentos que consiguieron alcanzar el espacio sin completar posteriormente la recuperación.
Esa barrera empieza a caer.
El 10 de julio la estatal China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC) consiguió recuperar la primera etapa del Long March-10B, desarrollado por la China Academy of Launch Vehicle Technology (CALT). Poco más de un mes después, LandSpace ha demostrado una arquitectura diferente desde el sector comercial.
China dispone así de dos caminos tecnológicos hacia la reutilización: uno impulsado por su industria aeroespacial estatal y otro procedente de las nuevas compañías privadas que compiten por el creciente mercado de lanzamientos.
Zhuque-3 consigue lo que no pudo hacer en diciembre
El vuelo resulta especialmente relevante por lo ocurrido durante el estreno del ZQ-3.
El 3 de diciembre de 2025 LandSpace consiguió que el cohete completase la parte orbital de su primera misión, pero perdió el propulsor durante el intento de recuperación por una anomalía durante el encendido final.
El segundo intento ha tenido un desenlace muy diferente.
El Zhuque-3 despegó desde la zona comercial de Dongfeng y, después de la separación de etapas, su primera etapa realizó la secuencia necesaria para regresar de manera controlada. Finalmente aterrizó verticalmente utilizando sus patas desplegables. Reuters sitúa la zona de recuperación a unos 390 kilómetros del lugar de lanzamiento, en la provincia de Gansu.
El resultado convierte a LandSpace en la primera compañía privada china que consigue recuperar sobre tierra un propulsor de clase orbital.
También proporciona a la empresa algo mucho más valioso que una demostración visual: un cohete real que ahora puede desmontar, inspeccionar y potencialmente volver a lanzar.
LandSpace ha señalado que pretende reutilizar el propulsor recuperado dentro de seis meses. La compañía plantea que las primeras etapas del Zhuque-3 puedan llegar a realizar hasta 20 vuelos, aunque alcanzar esa cifra sigue siendo un objetivo y todavía no una capacidad demostrada.
La diferencia es importante. Recuperar un cohete demuestra que puede regresar intacto. Conseguir que vuelva a volar, y hacerlo repetidamente con costes de inspección y mantenimiento razonables, es lo que realmente permite hablar de un sistema reutilizable comercialmente maduro.
Dos cohetes chinos y dos formas muy diferentes de recuperarlos
El Zhuque-3 no es el primer propulsor orbital que China consigue traer de vuelta.
Ese título corresponde al Long March-10B, que completó su primer vuelo el pasado 10 de julio desde Hainan.
La comparación entre ambos programas resulta especialmente interesante:
| Característica | LandSpace Zhuque-3 | Long March-10B |
|---|---|---|
| Desarrollador | LandSpace | CALT / CASC |
| Modelo | Empresa comercial privada | Programa aeroespacial estatal |
| Primer vuelo | 03/12/2025 | 10/07/2026 |
| Propulsor primera etapa | Metano + oxígeno líquido | Queroseno RP-1 + oxígeno líquido |
| Recuperación | Aterrizaje propulsivo sobre patas | Captura mediante red |
| Lugar de recuperación | Tierra | Plataforma marítima |
| Primera recuperación exitosa | 18-19/08/2026* | 10/07/2026 |
| Resultado | Aterrizaje vertical | Captura vertical mediante cables/red |
| Capacidad LEO reutilizable anunciada | ~12,5 t en retorno al lugar de lanzamiento | ≥16 t |
*El lanzamiento tuvo lugar la tarde del 18 de agosto según horario estadounidense y el 19 de agosto en China.
La diferencia más llamativa está en cómo regresan.
LandSpace ha seguido una arquitectura conceptualmente parecida a Falcon 9: el cohete realiza un descenso propulsado y despliega patas para posarse verticalmente.
CALT ha elegido una solución bastante menos convencional.
Durante el vuelo inaugural del Long March-10B, la primera etapa regresó verticalmente hacia una plataforma marítima especialmente diseñada. En lugar de aterrizar sobre ella, unos elementos instalados en el propulsor engancharon una estructura de cables y redes, dejando la etapa suspendida.
La operación se produjo aproximadamente seis minutos después del despegue y supuso, según las autoridades chinas, la primera recuperación de un cohete orbital mediante este sistema.
La idea busca eliminar parte del peso asociado a las patas de aterrizaje. Menos masa dedicada a recuperar el cohete puede traducirse en más capacidad disponible para la carga útil, aunque será necesario comprobar cómo funciona el sistema cuando aumenten la frecuencia de lanzamiento y recuperación.
El Zhuque-3 está pensado desde el principio para reutilizarse
LandSpace ha construido el ZQ-3 alrededor de una combinación tecnológica que recuerda inevitablemente a algunas decisiones tomadas por SpaceX con Starship.
Es un cohete de dos etapas que utiliza metano líquido y oxígeno líquido (methalox) y recurre al acero inoxidable para buena parte de su estructura.
La primera etapa utiliza nueve motores Tianque TQ-12A/B, mientras que la segunda emplea un motor de vacío TQ-15A/B.
La elección del metano tiene sentido para un vehículo reutilizable. Frente a otros combustibles puede simplificar algunos aspectos relacionados con residuos y mantenimiento de los motores, una característica interesante cuando el objetivo deja de ser utilizar el propulsor una sola vez.
Las cifras de capacidad dependen además de cómo se opere el vehículo.
LandSpace sitúa alrededor de 12.500 kilogramos la capacidad hacia órbita terrestre baja cuando la primera etapa regresa al lugar de lanzamiento, mientras que una misión completamente desechable puede elevarla hasta aproximadamente 21.300 kilogramos.
Esto recuerda una de las principales reglas de la reutilización: recuperar un cohete tiene un coste energético.
Parte del combustible que podría utilizarse para acelerar una carga útil debe reservarse para modificar la trayectoria, frenar y aterrizar.
La compañía tendrá que demostrar ahora qué combinación de recuperación, carga útil y reutilización resulta económicamente competitiva.
China ya tiene sector estatal y privado persiguiendo el mismo objetivo
El verdadero cambio puede estar en que la reutilización china ha dejado de depender de un único programa.
CALT representa la enorme industria aeroespacial respaldada por el Estado. LandSpace pertenece a una generación mucho más reciente de compañías comerciales que intenta desarrollar lanzadores con ciclos de evolución más rápidos.
Ambos modelos han conseguido recuperar un propulsor orbital con apenas unas semanas de diferencia.
Pero China todavía está lejos de la experiencia operacional acumulada por SpaceX.
Falcon 9 lleva realizando aterrizajes desde 2015 y sus primeras etapas han alcanzado decenas de reutilizaciones. LandSpace acaba de completar su primer aterrizaje exitoso y CALT solamente ha realizado una recuperación mediante su nuevo sistema marítimo.
La siguiente métrica relevante, por tanto, ya no será aterrizar.
Será volver a lanzar el mismo propulsor.
Reuters señala que LandSpace pretende hacerlo en un plazo de seis meses. Si lo consigue, podrá empezar a medir tiempos de inspección, componentes que necesitan sustitución, degradación de motores y coste real entre vuelos.
Ahí se decidirá buena parte de la viabilidad económica del sistema.
Más capacidad de lanzamiento para las constelaciones chinas
La presión para conseguirlo también procede de la enorme demanda interna que China espera generar durante los próximos años.
El país está desplegando grandes constelaciones de comunicaciones en órbita terrestre baja y necesita aumentar considerablemente su frecuencia de lanzamiento. Fabricar una primera etapa nueva para cada misión limita tanto el ritmo como los costes.
La reutilización puede modificar esa ecuación.
Además, LandSpace tiene incentivos empresariales propios. Reuters informa de que la compañía busca captar alrededor de 7.500 millones de yuanes (unos 1.110 millones de dólares) mediante una salida a bolsa en el STAR Market de Shanghái.
Demostrar que su principal cohete reutilizable puede regresar intacto aporta un argumento tecnológico importante, aunque todavía tendrá que demostrar que puede convertir esa capacidad en operaciones comerciales recurrentes.
Por eso el aterrizaje del Zhuque-3 debe interpretarse como el comienzo de otra fase, no como la culminación del programa.
China ya ha demostrado dos maneras diferentes de traer de vuelta una primera etapa orbital. Ahora empieza la parte difícil: reutilizarlas con suficiente frecuencia como para cambiar realmente la economía de sus lanzamientos.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha conseguido LandSpace con el Zhuque-3?
Ha recuperado con éxito la primera etapa del ZQ-3 después de un lanzamiento orbital. Es el primer aterrizaje terrestre de este tipo realizado por una empresa privada china.
¿Es el primer cohete orbital recuperado por China?
No. El Long March-10B estatal consiguió la primera recuperación controlada china el 10/07/2026. Su primera etapa fue capturada mediante una red instalada en una plataforma marítima.
¿Puede reutilizarse ya el Zhuque-3?
La recuperación es el primer paso, pero LandSpace todavía tiene que demostrar el refl vuelo de una etapa recuperada. La compañía pretende volver a utilizar el propulsor recién aterrizado dentro de seis meses y plantea hasta 20 reutilizaciones por etapa.
¿Qué combustible utiliza el Zhuque-3?
Utiliza metano líquido y oxígeno líquido tanto en la primera como en la segunda etapa. La primera etapa está equipada con nueve motores de la familia TQ-12.