37signals convirtió su salida de la nube pública en uno de los casos más citados de la industria al estimar que el ahorro superará los 10 millones de dólares en cinco años. Sin embargo, su experiencia no demuestra que todas las empresas deban recuperar el modelo tradicional de centro de datos propio. Tres años después del inicio del proyecto, la inversión mundial en cloud continúa creciendo y buena parte de las cargas “repatriadas” termina en infraestructura dedicada o colocación profesional, no en salas técnicas dentro de las oficinas.
Las claves de la repatriación cloud en 30 segundos
- 37signals prevé ahorrar más de 10 millones de dólares en cinco años tras abandonar buena parte de AWS.
- El gasto empresarial en infraestructura cloud alcanzó 129.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un 35 % más.
- La subida de la DRAM encarece los nuevos proyectos de infraestructura propia y alarga su amortización.
- Muchas repatriaciones llegan a cloud privado, bare metal o colocación, no a centros de datos corporativos.
- La decisión depende del tipo de carga, la escala, el control y la capacidad operativa, no solo del precio por servidor.
El caso de 37signals sigue siendo real y relevante. La empresa responsable de Basecamp y HEY comunicó inicialmente que su salida de Amazon Web Services (AWS) podía ahorrar unos 7 millones de dólares durante cinco años. Posteriormente elevó la previsión por encima de los 10 millones, después de comprobar que podía instalar el nuevo hardware dentro de los racks y límites eléctricos que ya tenía contratados.
La compañía partía de unas condiciones difíciles de trasladar a cualquier otra organización. Contaba con un equipo técnico experimentado, aplicaciones propias, cargas relativamente previsibles y presencia previa en centros de datos. No tuvo que comprar un edificio, crear una sala desde cero ni contratar un departamento completo para operar la infraestructura.
Su salida tampoco fue un movimiento instantáneo. En enero de 2026, 37signals todavía explicaba el traslado de miles de millones de objetos fuera de Amazon S3, una de las etapas finales y más delicadas del proyecto. La repatriación exigió herramientas propias, planificación, ancho de banda y una migración diseñada para no interrumpir el servicio.
El aprendizaje no es que la nube pública resulte siempre más cara. Es que algunas cargas estables y de gran volumen pueden terminar pagando durante años una prima por elasticidad, servicios gestionados y consumo bajo demanda que apenas utilizan.
La nube pública continúa creciendo pese al debate
La repercusión del caso de 37signals hizo pensar que la industria se preparaba para una retirada masiva de los hiperescalares. Los datos de mercado muestran una situación más compleja.
Según Synergy Research Group, el gasto empresarial mundial en servicios de infraestructura cloud alcanzó aproximadamente 129.000 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026. La cifra supone un crecimiento interanual del 35 % y eleva el ritmo anualizado por encima del medio billón de dólares.
La tasa de crecimiento se aceleró durante nueve trimestres consecutivos. Es difícil conciliar esas cifras con una salida generalizada de la nube pública, aunque no niegan que determinadas empresas estén trasladando cargas.
Los dos movimientos pueden producirse al mismo tiempo. Las organizaciones retiran sistemas estables, almacenamiento masivo o bases de datos con costes previsibles, mientras llevan a la nube nuevos proyectos de inteligencia artificial, analítica, desarrollo, software como servicio y expansión internacional.
La repatriación tampoco significa necesariamente regresar a un centro de datos corporativo. Con frecuencia consiste en pasar de una instancia pública a servidores dedicados, una plataforma de cloud privado o racks alojados en un proveedor de colocación.
Ese matiz explica por qué los operadores de centros de datos también se benefician. Digital Realty elevó en julio su previsión anual tras registrar una demanda sostenida vinculada al cloud y a la inteligencia artificial. El mercado no está sustituyendo un modelo por otro de manera ordenada. Está redistribuyendo las cargas entre infraestructuras públicas, privadas y dedicadas.
La pregunta adecuada ha dejado de ser si la empresa debe estar “en la nube” o “fuera de ella”. Lo relevante es determinar dónde funciona mejor cada carga y qué nivel de control, flexibilidad y responsabilidad operativa está dispuesta a asumir la organización.
Comprar servidores también se ha encarecido
La comparación económica se ha complicado durante 2026. La repatriación suele partir de una premisa sencilla: comprar infraestructura y amortizarla durante varios años debe resultar más barato que alquilar recursos de forma indefinida.
Pero el coste de ser propietario ha cambiado.
TrendForce revisó su previsión para los precios contractuales de la DRAM convencional durante el primer trimestre de 2026 hasta una subida de entre el 90 % y el 95 % respecto al trimestre anterior. La demanda procedente de la inteligencia artificial y los centros de datos ha reforzado el poder de negociación de los fabricantes, que están destinando capacidad a los productos con mayor margen.
La memoria HBM, utilizada junto a aceleradores de inteligencia artificial, compite por inversiones, obleas, empaquetado y capacidad industrial con la DRAM destinada a servidores convencionales. Al mismo tiempo, los fabricantes están evitando repetir los ciclos de sobreproducción que históricamente terminaban hundiendo los precios.
Las ampliaciones anunciadas por Samsung, SK hynix y Micron tardarán en aportar grandes volúmenes. Parte de la nueva capacidad no llegará hasta 2027 o años posteriores, mientras la demanda empresarial continúa aumentando.
Esta situación afecta directamente a una renovación de servidores. Un proyecto presupuestado con precios de 2024 o 2025 puede necesitar ahora más inversión inicial, sobre todo cuando requiere grandes cantidades de DDR5, almacenamiento flash y procesadores de última generación.
También ha crecido el coste de oportunidad del capital. El presupuesto que una empresa destina a servidores, redes, almacenamiento, licencias y personal no puede emplearse al mismo tiempo en proyectos de inteligencia artificial, desarrollo de producto o expansión comercial.
Eso no convierte a la nube pública en la opción más económica. Sus tarifas efectivas también pueden subir mediante servicios adicionales, transferencias de datos, compromisos de consumo o arquitecturas sobredimensionadas. Lo que cambia es que la infraestructura propia ya no puede compararse utilizando los precios bajos del anterior ciclo de hardware.
La propiedad continúa funcionando cuando las cargas son estables, el nivel de utilización es alto y existe capacidad operativa. Pierde atractivo cuando la demanda es incierta, el hardware puede quedar obsoleto pronto o la organización necesita crecer sin inmovilizar capital.
La experiencia de Stackscale: repatriar no suele significar volver a la oficina
La experiencia acumulada por Stackscale en proyectos de cloud privado y migraciones muestra que pocas empresas desean recuperar la gestión completa de un centro de datos convencional.
Los clientes que estudian salir parcial o totalmente de la nube pública suelen buscar tres cosas: costes más previsibles, mayor control sobre la infraestructura y una relación más clara entre los recursos contratados y el rendimiento obtenido.
Pero eso no significa que quieran ocuparse de la alimentación eléctrica, la refrigeración, la conectividad, el reemplazo de componentes, la seguridad física o las intervenciones de madrugada.
En muchos proyectos, la alternativa termina siendo una infraestructura dedicada alojada en un centro de datos profesional. La empresa conserva recursos reservados y una arquitectura diseñada para sus necesidades, mientras delega la operación física y parte de la administración.
El patrón se repite especialmente en bases de datos, plataformas de virtualización, almacenamiento persistente y aplicaciones empresariales con un consumo estable. En estos casos, la elasticidad prácticamente ilimitada de un hiperescalares puede aportar menos valor que la previsibilidad mensual de un cloud privado.
También existen situaciones en las que la nube pública sigue siendo la opción razonable. Ocurre con entornos temporales, picos muy variables, despliegues globales, servicios gestionados difíciles de reproducir o proyectos que todavía no conocen su demanda real.
Por eso, una migración responsable no debería comenzar con una posición ideológica. Debe empezar con el inventario de las cargas, sus dependencias, el consumo histórico, el tráfico, los requisitos regulatorios y el coste completo de operación.
Ese coste completo incluye más que CPU, memoria y almacenamiento. También debe incorporar licencias, conectividad, copias de seguridad, recuperación ante desastres, monitorización, soporte, tiempo del equipo técnico y renovación del hardware.
La repatriación puede reducir una factura elevada, pero una arquitectura mal planificada solo cambia un gasto visible por varios costes difíciles de medir.
La escasez favorece a quienes ya operan a escala
El encarecimiento del hardware no afecta de la misma forma a todos los compradores. Los hiperescalares, operadores de colocación y proveedores de cloud privado pueden negociar volumen, planificar adquisiciones y repartir el coste de la infraestructura entre múltiples proyectos.
Una empresa que compra servidores cada cuatro o cinco años tiene menos margen frente a los cambios del mercado. Puede encontrarse renovando precisamente durante un pico de precios y asumir toda la inversión en un único ejercicio.
Esta diferencia refuerza una opción intermedia entre la nube pública y el centro de datos propio: infraestructura dedicada gestionada por un proveedor especializado.
La organización evita el consumo puramente variable de un hiperescalares, pero tampoco necesita construir una operación física completa. Además, puede combinar recursos dedicados para las cargas estables con servicios de nube pública para los componentes que necesitan elasticidad.
La inteligencia artificial añade otra capa a esta decisión. En 2026, el capital y la atención de los equipos directivos se concentran en proyectos que prometen incorporar IA a productos y procesos. Una renovación de servidores tradicionales compite por presupuesto con iniciativas que cuentan con mayor respaldo interno, aunque su retorno todavía no esté demostrado.
Esto puede retrasar repatriaciones económicamente razonables. No porque sus números sean incorrectos, sino porque la empresa tiene otras prioridades y una capacidad limitada para ejecutar cambios complejos.
37signals pudo completar su estrategia porque convirtió la infraestructura en una decisión de producto y asumió el trabajo técnico necesario. No todas las organizaciones quieren o pueden hacer lo mismo.
Su caso funciona como prueba de que la nube pública no es el destino obligatorio de cada carga. También demuestra que salir requiere conocimiento, tiempo, disciplina y una plataforma alternativa preparada.
La repatriación nunca ha sido un destino único. Es una herramienta de negociación y diseño. Una empresa puede utilizarla para reducir costes, recuperar control o presionar a su proveedor sin volver a construir un centro de datos. En muchos casos, el resultado final será híbrido: nube pública para lo variable, infraestructura dedicada para lo estable y colocación para aquello que necesita propiedad sin asumir toda la complejidad física.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ha ahorrado 37signals al salir de la nube?
37signals sostiene que su ahorro acumulado superará los 10 millones de dólares durante cinco años. Se trata de una previsión basada en los costes evitados y en los resultados obtenidos desde el inicio de la migración, no de una cifra aplicable a cualquier empresa.
¿Está disminuyendo el uso de la nube pública?
No a escala global. El gasto en infraestructura cloud creció un 35 % interanual durante el primer trimestre de 2026, aunque algunas organizaciones están trasladando cargas concretas hacia cloud privado, servidores dedicados o colocación.
¿Qué cargas son mejores candidatas para la repatriación?
Suelen serlo las cargas estables, previsibles, intensivas en almacenamiento o con utilización elevada durante largos periodos. Los entornos temporales o muy variables pueden seguir beneficiándose del consumo flexible de la nube pública.
¿Repatriar significa instalar servidores en la propia empresa?
No necesariamente. Muchas organizaciones trasladan sus cargas a infraestructura dedicada o cloud privado alojado en centros de datos profesionales, donde mantienen control y previsibilidad sin operar la instalación física.
Fuentes:
- 37signals, publicaciones y pódcast sobre su salida de la nube y la previsión de ahorro superior a 10 millones de dólares.
- 37signals, Moving Mountains of Data off S3, 08/01/2026.
- Synergy Research Group, gasto mundial en servicios de infraestructura cloud durante el primer trimestre de 2026.
- TrendForce, previsión de precios de DRAM y NAND Flash para el primer trimestre de 2026.
- Digital Realty, resultados del segundo trimestre y revisión de previsiones para 2026.
- Stackscale, experiencia en proyectos de cloud privado, infraestructura dedicada y migración desde nubes públicas.