El Gobierno ha autorizado que los dos reactores de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, continúen operando hasta el 8 de junio de 2030, una ampliación limitada que modifica las fechas de cierre previstas para 2027 y 2028. La decisión llega después del informe favorable, con condiciones, del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y en un escenario marcado por la incertidumbre internacional y el riesgo de nuevas tensiones en los precios del gas.
Las claves de la ampliación de Almaraz en 20 segundos
- Almaraz I y II podrán operar hasta el 8 de junio de 2030.
- La ampliación supone 31 meses adicionales para la Unidad I y 19 para la Unidad II.
- El CSN ha informado favorablemente, aunque establece condiciones de seguridad.
- El Gobierno vincula la decisión a la incertidumbre energética internacional y al riesgo de precios elevados del gas.
- El calendario oficial mantiene, por ahora, el cierre completo del parque nuclear español en 2035.
La medida queda recogida en la Orden TED/864/2026, de 12 de agosto, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). La anterior autorización permitía operar a Almaraz I hasta el 1 de noviembre de 2027 y a Almaraz II hasta el 31 de octubre de 2028. La empresa titular, Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), solicitó en octubre de 2025 prolongar ambas unidades hasta junio de 2030.
La nueva fecha tampoco se ha elegido al azar. La Revisión Periódica de Seguridad (RPS) de la instalación está vigente precisamente hasta el 8 de junio de 2030, circunstancia recogida en la propia orden ministerial.
El CSN avala que Almaraz pueda seguir operando
La continuidad de una central nuclear no depende únicamente de una decisión energética. Requiere el informe preceptivo del Consejo de Seguridad Nuclear, organismo responsable de evaluar las condiciones de seguridad nuclear y protección radiológica.
El regulador emitió el 16 de julio un informe favorable, con condiciones, para las dos unidades de Almaraz. La decisión se apoyó en la evaluación técnica de la documentación presentada y en el seguimiento realizado durante el actual periodo de explotación. Según el CSN, la central mantiene un nivel de seguridad adecuado para continuar funcionando durante el periodo solicitado.
El análisis no fue un procedimiento menor. El organismo explica que su dictamen se sustentó en 29 documentos elaborados por 16 áreas especialistas. Almaraz I comenzó su actividad comercial en 1981 y Almaraz II en 1983, por lo que ambas unidades superarán ampliamente las cuatro décadas de funcionamiento durante esta nueva etapa.
La prolongación de la vida de una central de esta antigüedad exige mantener las condiciones técnicas establecidas por el regulador. El informe favorable del CSN, de hecho, está condicionado a que la explotación se ajuste a los límites y requisitos incluidos en la autorización.
Este punto resulta especialmente relevante porque la discusión sobre la continuidad nuclear tiene dos planos diferentes. El primero es político y energético, relacionado con la conveniencia de mantener estas instalaciones dentro del sistema eléctrico. El segundo es técnico: una central solo puede continuar operando mientras el regulador considere que cumple los requisitos de seguridad exigidos.
La incertidumbre del gas cambia el escenario energético
El Gobierno presenta la ampliación como una medida limitada y vinculada a unas circunstancias energéticas que han cambiado desde que se establecieron las anteriores fechas de cierre.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) menciona expresamente la incertidumbre provocada por el conflicto en Oriente Medio y la continuidad de la guerra en Ucrania, especialmente por sus posibles efectos sobre los mercados internacionales del gas.
La lógica es reducir temporalmente la exposición del sistema eléctrico español a posibles episodios de encarecimiento de los combustibles fósiles importados.
Esto no implica un cambio declarado en la apuesta española por las energías renovables. El propio Ministerio sostiene que la extensión de Almaraz debe convivir con el despliegue de renovables y almacenamiento, que considera soluciones estructurales para reducir la dependencia energética exterior.
La decisión muestra, sin embargo, la dificultad de gestionar una transición energética en la que no basta con aumentar la potencia instalada.
Solar y eólica permiten producir electricidad sin utilizar combustibles fósiles durante su operación, pero su generación depende de las condiciones meteorológicas. Por eso el sistema necesita combinar renovables con almacenamiento, interconexiones, capacidad de respaldo y otras tecnologías capaces de aportar electricidad cuando la demanda lo requiere.
La nuclear aporta precisamente generación continua y una dependencia muy reducida de las oscilaciones diarias del viento o de la radiación solar. A cambio, plantea otras cuestiones, como la gestión de los residuos, el coste de las instalaciones, los largos periodos de construcción de nuevas centrales y unas exigencias de seguridad especialmente elevadas.
Almaraz seguirá abierta, pero España mantiene el cierre nuclear en 2035
La extensión tampoco significa que España haya abandonado su calendario de cierre nuclear.
El MITECO especifica que la fecha de 2035 para el cierre de todo el parque nuclear español permanece sin cambios. La decisión sobre Almaraz amplía 31 meses el funcionamiento previsto de la Unidad I y 19 meses el de la Unidad II, pero no modifica por ahora el horizonte establecido para las demás centrales.
España cuenta actualmente con siete reactores operativos: los dos de Almaraz, dos en Ascó y los reactores de Cofrentes, Vandellós II y Trillo.
La situación de Almaraz introduce, no obstante, un precedente relevante en el debate energético español. Una fecha de cierre que parecía definida ha sido modificada después de evaluar nuevamente las condiciones técnicas y la situación energética.
El contexto internacional también ha evolucionado. Mientras España mantiene como objetivo abandonar la generación nuclear en 2035, otros países están prolongando la vida útil de reactores existentes, construyendo nuevas centrales o estudiando tecnologías como los pequeños reactores modulares (SMR).
Eso no significa que España vaya a seguir necesariamente el mismo camino. Tampoco que la extensión de Almaraz anticipe automáticamente nuevas prórrogas.
Lo que demuestra la decisión es que la seguridad de suministro vuelve a tener un peso considerable en el debate energético.
La electrificación del transporte y de parte de la industria, el crecimiento de los centros de datos, la expansión de la inteligencia artificial y la progresiva sustitución de combustibles fósiles aumentarán la importancia de disponer de suficiente generación eléctrica durante las próximas décadas.
España cuenta con una elevada capacidad renovable y continúa ampliándola. El desafío será acompañar ese crecimiento con almacenamiento, redes e interconexiones suficientes para que la electricidad pueda estar disponible donde y cuando sea necesaria.
Almaraz permanecerá ahora dentro de esa combinación energética durante algo más de tiempo. Hasta junio de 2030, siempre que mantenga las condiciones de seguridad exigidas por el CSN.
Después seguirá abierta la cuestión de qué papel tendrá la energía nuclear española camino de 2035.
Preguntas frecuentes
¿Hasta cuándo funcionará la central nuclear de Almaraz?
La nueva autorización permite que tanto Almaraz I como Almaraz II operen hasta el 8 de junio de 2030, siempre que cumplan las condiciones establecidas.
¿Cuánto se amplía la vida de los reactores de Almaraz?
La Unidad I obtiene 31 meses adicionales respecto a su calendario anterior y la Unidad II, 19 meses.
¿El Consejo de Seguridad Nuclear ha autorizado la ampliación?
El CSN emitió un informe preceptivo favorable, con condiciones. Su evaluación concluyó que se mantiene un nivel adecuado de seguridad para continuar la operación durante el periodo solicitado.
¿España ha cancelado el cierre de las centrales nucleares en 2035?
No. El Gobierno señala expresamente que esta ampliación de Almaraz no modifica por ahora el calendario que prevé el cierre completo del parque nuclear español en 2035.