Ericsson se enfoca exclusivamente en telecomunicaciones para reducir costes

Ericsson ha decidido concentrarse únicamente en sus clientes de telecomunicaciones y en la venta de redes a compañías de telefonía móvil, en un esfuerzo por reducir costes y frenar la notable caída del precio de sus acciones, que han descendido un 30% en los últimos dos años.

Entre los clientes de Ericsson se encuentran gigantes como Vodafone y Verizon. Sin embargo, la empresa ha visto reducirse sus beneficios debido a la feroz competencia de otras compañías como Nokia y Huawei. Este movimiento estratégico supone un retroceso en los planes anunciados en 2014, cuando la empresa pretendía diversificar sus ingresos hacia industrias como medios, transporte y servicios públicos.

El nuevo CEO de Ericsson, Borje Ekholm, ha decidido volver a centrar los esfuerzos de la compañía en su área principal de negocio: las redes móviles. Según Ulf Ewaldsson, el nuevo Responsable de Servicios Digitales de la compañía, “por ahora nos centraremos en nuestros clientes de telecomunicaciones y redes”.

En lugar de invertir en la creación de sus propios canales de ventas, Ewaldsson confirmó que venderán redes de comunicaciones y servicios de TI, como almacenamiento en la nube, a través de las compañías de telecomunicaciones.

Contexto y desafíos de la nueva estrategia

Este cambio de dirección llega en un momento complicado para Ekholm, quien lleva solo cinco meses en el cargo y ya enfrenta presiones de la inversora activista Cevian Capital, que tiene invertidos 1.000 millones de dólares en acciones de Ericsson. Cevian está impulsando cambios más rápidos y profundos en la compañía.

En marzo, Ekholm presentó un plan de reducción de costes que incluía hasta 1.700 millones de inversión en amortizaciones, reestructuración y suministros. Este plan también contempla explorar opciones de futuro para la división de medios, que actualmente pierde dinero, y una revisión de la división de servicios gestionados.

Aunque inicialmente los inversores recibieron bien el enfoque más centrado, hay preocupación por la capacidad del nuevo plan para generar crecimiento. En mayo, Moody’s rebajó el rating de crédito de Ericsson a niveles de bono basura, en parte debido a preocupaciones de que la reducción de costes podría interferir con la innovación.

Un mercado competitivo y en transformación

La decisión de depender más de los operadores de telecomunicaciones podría ser arriesgada para Ericsson, ya que estos operadores enfrentan dificultades para aumentar sus ingresos debido a la fuerte competencia. Además, están en plena preparación para la implementación de la telefonía móvil de quinta generación (5G).

Mientras Ericsson reduce su enfoque, sus rivales Nokia y Huawei siguen avanzando en sectores como automoción, transportes y energía. Ambas compañías están construyendo redes de telecomunicaciones privadas para mejorar la seguridad, generando ingresos adicionales.

Ericsson, por su parte, ve oportunidades en la venta de productos a clientes de telecomunicaciones que necesitarán actualizar sus redes para manejar un mayor flujo de datos con la llegada del 5G y el Internet de las Cosas. No obstante, analistas como Bengt Nordstrom de la consultora Northstream advierten que el 5G solo ayudará a mantener los ingresos actuales, sin generar significativamente nuevos ingresos en el futuro cercano.

Futuro y expectativas

Los suecos están apostando por inversiones en automatización e inteligencia artificial, con la esperanza de aumentar la eficiencia de sus redes y mejorar los beneficios tanto para la empresa como para sus clientes. Sin embargo, el desafío de Ericsson para recuperar su liderazgo en el mercado no será fácil, especialmente con rivales asiáticos como Huawei ofreciendo soluciones más económicas.

Ericsson enfrenta una tarea compleja para volver a ser líder, ya que sus directivos de telecomunicaciones deben competir cada vez más con proveedores asiáticos. La empresa necesitará demostrar su relevancia en un sector que ha evolucionado significativamente, con una competencia feroz y una rápida adopción de nuevas tecnologías.

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