El tiburón que mordió Internet: qué ocurrió realmente con aquel cable submarino

Un tiburón se acerca a un cable en el fondo del océano, abre la boca y lo muerde. Las imágenes existen y en 2014 alimentaron uno de los relatos tecnológicos más peculiares de Internet: los tiburones podían estar atacando los cables submarinos de los que depende la conectividad mundial. La realidad resultó bastante menos alarmante, pero también más interesante.

Las claves del tiburón y los cables submarinos en 30 segundos

  • Un vídeo difundido masivamente en 2014 mostraba a un tiburón dando un mordisco a un cable submarino.
  • La grabación era anterior: el International Cable Protection Committee (ICPC) considera que probablemente procedía de una inspección realizada en 2003.
  • El cable no mostraba daños externos evidentes y ni siquiera pudo confirmarse que fuese de telecomunicaciones.
  • Entre 2007 y 2014 no se registró ningún fallo de cable atribuido a mordeduras de peces o tiburones.
  • Actualmente el verdadero problema sigue estando en barcos y actividades pesqueras: provocan alrededor del 70-80 % de los fallos.

La historia tiene además un componente de teléfono escacharrado digital. Con el paso de los años se ha repetido que Google grabó a un tiburón atacando uno de sus cables o que la compañía descubrió así que estos animales amenazaban su infraestructura. La investigación publicada posteriormente por el ICPC introduce bastantes matices.

El organismo examinó el vídeo y los registros históricos de averías después de la repercusión que alcanzaron aquellas imágenes. Su conclusión fue contundente: los tiburones no eran el enemigo de Internet que algunos titulares sugerían.

El vídeo era real, pero su historia se exageró

La secuencia muestra lo que parece ser un tiburón cañabota gris (Hexanchus griseus) aproximándose al cable, mordiéndolo una vez y alejándose.

Hasta ahí, pocas dudas.

Lo que resulta bastante menos seguro es todo lo que se construyó alrededor de esas imágenes.

Según el ICPC, la información original sobre la grabación era escasa. El organismo señaló en 2015 que aparentemente había sido realizada en 2003 durante una inspección marina y posteriormente subida a YouTube en 2010. Fue en el verano de 2014 cuando alcanzó una enorme difusión coincidiendo con la popular Shark Week estadounidense.

Ni siquiera pudo determinarse con seguridad qué tipo de cable estaba mordiendo el animal.

El ICPC indicó que podía tratarse de un cable de telecomunicaciones de fibra óptica, pero también de un sistema eléctrico submarino.

La inspección de las imágenes tampoco mostró daños externos evidentes. Los expertos consultados por el organismo consideraron improbable que aquel único mordisco hubiese provocado daños internos.

Tampoco existe información fiable que permita afirmar que el tiburón resultara herido o electrocutado.

La escena fue espectacular. Sus consecuencias, aparentemente, no.

¿Por qué un tiburón mordería un cable?

Aquí la respuesta tampoco está completamente cerrada.

Los tiburones poseen órganos sensoriales denominados ampollas de Lorenzini, capaces de detectar campos eléctricos extremadamente débiles. Esta capacidad les ayuda, entre otras cosas, a localizar presas.

Esa característica ha dado pie durante años a la hipótesis de que determinados campos electromagnéticos asociados a cables submarinos podrían atraer su atención.

También existen explicaciones mucho más sencillas relacionadas con el comportamiento exploratorio de los animales.

En cualquier caso, que un tiburón sea físicamente capaz de morder un cable no significa que lo haga habitualmente ni que constituya una amenaza estadísticamente importante.

Los registros de averías son bastante claros en este punto.

Los tiburones sí han dañado cables, pero es algo extraordinariamente raro

Los mordiscos de peces no son una leyenda completamente inventada.

El ICPC recopiló casos históricos y encontró daños de este tipo en diferentes generaciones de cables submarinos. Entre 1901 y 1957 documentó al menos 28 cables dañados. Entre 1959 y 2006 encontró alrededor de 11 cables que necesitaron reparación por mordeduras de peces, una categoría que incluye a los tiburones.

En ese segundo periodo representaron aproximadamente el 0,5 % de todos los fallos registrados.

Después prácticamente desaparecieron de las estadísticas.

PeriodoIncidencias relacionadas con peces/tiburones
1901-1957Al menos 28 cables dañados
1959-2006Alrededor de 11 cables necesitaron reparación
Peso sobre averías hasta 2006Aproximadamente 0,5 %
2007-20140 fallos atribuidos a tiburones

La mejora en los diseños, el blindaje de determinadas zonas y el enterramiento de cables en áreas vulnerables contribuyeron a reducir estos incidentes.

TeleGeography continúa desmontando actualmente el mismo mito. Sus datos, basados en información del ICPC, recuerdan que entre 2007 y 2014 no se produjo ningún fallo atribuido a mordeduras de peces y califican los ataques de tiburones como una causa extraordinariamente rara.

Así que la posibilidad existe, pero su importancia real se parece poco a la imagen popular del tiburón empeñado en dejar un continente sin conexión.

El verdadero peligro para los cables está en la superficie

Hay una paradoja bastante buena detrás de toda esta historia.

Mientras Internet se preocupaba por el tiburón, los principales responsables de romper los cables estaban varios metros por encima.

Barcos, anclas y actividades pesqueras provocan la mayoría de las averías.

El ICPC calcula actualmente que existen aproximadamente 500 sistemas de cables submarinos de telecomunicaciones y unos 1,8 millones de kilómetros de infraestructura desplegados por el mundo. Estos sistemas transportan la inmensa mayoría del tráfico internacional de datos.

Y se rompen con cierta frecuencia.

Actualmente se producen aproximadamente 150-200 fallos de cables submarinos de telecomunicaciones cada año, alrededor de tres por semana.

Eso tampoco significa que Internet se caiga tres veces por semana.

Las redes internacionales se diseñan con rutas alternativas y capacidad distribuida entre diferentes cables. Cuando uno sufre una avería, el tráfico puede desviarse mientras un barco especializado localiza y repara el tramo afectado.

Lo interesante aparece al observar las causas:

CausaImportancia aproximada actual
Pesca y anclas70-80 % de los fallos
Riesgos naturalesParte minoritaria
AbrasiónParte minoritaria
Fallos técnicosParte minoritaria
TiburonesExcepcional

El ICPC atribuye actualmente alrededor del 70-80 % de los incidentes a actividades humanas accidentales, principalmente pesca comercial y anclas de barcos.

Las anclas por sí solas pueden ser especialmente destructivas. Un análisis del organismo estima que los daños provocados por anclas arrastradas representan alrededor del 30 % de los incidentes anuales, equivalentes a unas 60 averías.

Un barco puede causar bastante más daño que cualquier tiburón.

En 2008, por ejemplo, un buque llegó a arrastrar su ancla durante unos 300 kilómetros frente a Sicilia y dañó seis cables submarinos.

Internet tiene una parte sorprendentemente física

La anécdota del tiburón funciona también porque choca con la imagen que muchos usuarios tienen de Internet.

Se habla de WiFi, nube, streaming o servicios online como si la información viajase de forma casi inmaterial.

La realidad es mucho más física.

Buena parte de las comunicaciones internacionales recorre fibras ópticas protegidas dentro de cables que atraviesan océanos durante miles de kilómetros. Cerca de las costas, donde existe mayor actividad humana y aumenta el riesgo, los cables pueden disponer de protecciones adicionales o quedar enterrados bajo el lecho marino.

Más lejos de tierra descansan generalmente directamente sobre el fondo.

Su fiabilidad depende además de algo que los usuarios casi nunca ven: la redundancia.

Los grandes operadores distribuyen capacidad entre diferentes sistemas precisamente para que la rotura de una única fibra submarina no implique necesariamente dejar sin servicio a millones de personas. TeleGeography explica que esta estrategia permite mantener funcionando las redes mientras se repara el cable afectado.

Por eso hay una diferencia enorme entre cortar un cable y «romper Internet».

La red global está formada por cientos de sistemas interconectados. Determinadas regiones con pocas rutas disponibles pueden sufrir consecuencias graves cuando se producen varias averías simultáneas, pero una rotura individual en una zona bien conectada puede pasar completamente inadvertida para el usuario.

El famoso tiburón de las imágenes ni siquiera llegó tan lejos.

Dio un mordisco, aparentemente no consiguió romper nada y siguió nadando.

Más de una década después continúa protagonizando titulares porque representa perfectamente una de esas historias en las que la imagen es demasiado buena para dejar que los datos la estropeen.

Los datos, sin embargo, absuelven bastante claramente al acusado: si algún día se cae Internet, probablemente habrá que mirar antes hacia un ancla o un barco pesquero que buscar un tiburón con hambre de fibra óptica.

Preguntas frecuentes

¿Los tiburones pueden romper los cables submarinos de Internet?

Ha habido casos históricos de mordeduras de peces y tiburones que dañaron cables, pero actualmente son extraordinariamente raros. El ICPC no registró ningún fallo atribuible a tiburones entre 2007 y 2014.

¿Qué provoca la mayoría de las roturas de cables submarinos?

Las principales causas son humanas y accidentales. El ICPC estima que aproximadamente el 70-80 % de los fallos está relacionado principalmente con actividades pesqueras y anclas de barcos.

¿Cuántos cables submarinos se rompen cada año?

El ICPC sitúa la cifra actual en aproximadamente 150-200 fallos anuales de cables submarinos de telecomunicaciones en todo el mundo.

¿Puede romperse un cable submarino sin que los usuarios pierdan Internet?

Sí. Los operadores utilizan múltiples rutas y cables para disponer de redundancia. Cuando existe capacidad alternativa suficiente, el tráfico puede desviarse mientras se repara el sistema afectado.

Fuentes:

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