El coste por megavatio ya no sirve para comparar los nuevos centros de datos de IA

La expansión de los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos está obligando a revisar una de las métricas más utilizadas para valorar nuevas instalaciones: el coste por megavatio (MW). Un informe de First Call Group sostiene que comparar proyectos únicamente por los millones de dólares invertidos por MW puede llevar a conclusiones equivocadas, porque un centro de datos tradicional de 480 V en corriente alterna, una instalación híbrida y una futura arquitectura de 800 V en corriente continua pueden tener costes, densidades, refrigeración y calendarios de despliegue muy diferentes.

Las claves del coste por megavatio de los centros de datos de IA en 20 segundos

  • JLL prevé un coste medio mundial de 11,3 millones de dólares por MW en 2026 para construir el edificio y su infraestructura básica.
  • En Estados Unidos, los principales mercados se mueven aproximadamente entre 10 y 14 millones de dólares por MW bajo esa misma metodología.
  • El equipamiento tecnológico para IA puede añadir hasta 25 millones de dólares por MW.
  • First Call Group estima diferencias importantes entre arquitecturas AC, híbridas y futuras soluciones DC.
  • Electricidad disponible, refrigeración, densidad, suministro y tiempo de construcción pueden importar tanto como el coste inicial.

La discusión llega en un momento en el que la escala de los proyectos estadounidenses está cambiando rápidamente. Uptime Institute identificó 181.209 MW de potencia asociada a grandes centros de datos de más de 100 MW anunciados solo durante 2025, aproximadamente el doble que un año antes. Norteamérica representó alrededor del 80 % de esa nueva capacidad propuesta. Uptime advierte, eso sí, de que una parte considerable de los proyectos anunciados nunca llegará a construirse con toda la potencia inicialmente declarada.

La presión procede principalmente de la IA. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calculó que los centros de datos estadounidenses consumieron unos 176 TWh de electricidad en 2023, el 4,4 % del consumo nacional. Para 2028 plantea un rango muy amplio, entre 325 y 580 TWh, equivalente aproximadamente al 6,7 % y el 12 % de toda la electricidad de Estados Unidos, dependiendo de la evolución de los aceleradores, su utilización y la eficiencia de la refrigeración.

Con proyectos de cientos de megavatios e incluso varios gigavatios, una diferencia aparentemente pequeña en el coste unitario puede convertirse en cientos o miles de millones de dólares. Pero también aumenta el riesgo de utilizar ese número fuera de contexto.

Un megavatio de centro de datos ya no describe siempre el mismo producto

El problema comienza por una cuestión básica: qué incluye exactamente el coste por MW.

JLL calcula que el coste medio mundial de construcción de un centro de datos alcanzará 11,3 millones de dólares por MW durante 2026, un 6 % más que en 2025. Entre 2020 y 2025 el coste había pasado de 7,7 a 10,7 millones por MW.

Sin embargo, esa cifra corresponde a una instalación concreta: un centro de datos de un solo inquilino, 50 MW, refrigerado por aire. Incluye esencialmente shell and core, es decir, edificio e infraestructura asociada, pero excluye terreno y equipamiento informático activo.

En Estados Unidos la misma metodología ofrece diferencias geográficas importantes. JLL sitúa Chicago entre 12 y 14 millones de dólares por MW, Northern Virginia entre 11 y 12 millones y Phoenix, Dallas y Atlanta aproximadamente entre 10 y 11 millones. Una instalación con refrigeración líquida puede añadir alrededor de un 10 % sobre esos costes de construcción.

Aquí aparece el primer gran problema para comparar una instalación convencional con una fábrica de IA.

JLL estima que el equipamiento tecnológico aportado posteriormente por el operador puede alcanzar hasta 25 millones de dólares adicionales por MW en infraestructura para IA. Ese importe puede incluir servidores, aceleradores, redes y otros componentes que normalmente no aparecen en el indicador tradicional de construcción.

Por eso un proyecto puede anunciarse correctamente como un centro de datos de 11 millones por MW y, al mismo tiempo, terminar necesitando bastante más de 30 millones por MW cuando se incorpora la infraestructura informática.

No existe contradicción. Se están midiendo cosas diferentes.

First Call Group pone el foco en la arquitectura eléctrica

El documento Cost per Megawatt in the AI Factory Era, elaborado por First Call Group, lleva esta crítica un paso más allá.

Su argumento es que incluso dos cifras que aparentemente incluyan una infraestructura eléctrica comparable pueden ocultar arquitecturas completamente diferentes.

El análisis utiliza como referencia cuatro configuraciones para Estados Unidos en 2026 y estima unos costes instalados de 13-14 millones de dólares por MW para una arquitectura tradicional de 480 V AC con doble conversión, entre 15 y 17 millones para una solución híbrida que combine 480 V AC y ±400 V DC, entre 16 y 18 millones para distribución directa bipolar ±400 V DC y 18-20 millones o más para arquitecturas de 800 V DC acompañadas de transformadores de estado sólido (SST).

Estas cifras deben tratarse como estimaciones del propio First Call Group, no como una tarifa general del mercado estadounidense. La industria todavía está en plena transición tecnológica y el coste real depende considerablemente del alcance del proyecto, redundancia, ubicación y proveedores.

Además, que una arquitectura de 800 V DC aparezca inicialmente como más cara no significa necesariamente que vaya a resultar más costosa durante todo su ciclo de vida.

El interés de los 800 V DC procede precisamente de intentar simplificar la cadena eléctrica que alimenta racks cada vez más densos.

La arquitectura convencional realiza varias conversiones desde que la electricidad entra en el campus hasta que llega al procesador. Cada conversión necesita equipos, ocupa espacio y provoca pérdidas.

Los futuros sistemas DC intentan reducir algunas de esas etapas y transportar más potencia con menos corriente, lo que puede disminuir pérdidas y la cantidad de cobre necesaria.

Pero llegar hasta ahí exige nuevos equipos, sistemas de protección, busways, estándares, proveedores preparados y una regulación compatible.

Por eso el coste inicial puede aumentar antes de que aparezcan las posibles economías de escala.

El salto hacia 800 V DC todavía no es una realidad generalizada

NVIDIA es una de las compañías que está intentando acelerar esta transición.

El fabricante plantea utilizar 800 V DC en las fábricas de IA de próxima generación, especialmente conforme los racks evolucionen hacia potencias de cientos de kilovatios y posteriormente más de 1 MW.

El objetivo no es únicamente alimentar una GPU más potente. Se trata de mover enormes cantidades de electricidad dentro de una instalación sin multiplicar indefinidamente cables, transformadores y equipos de conversión.

Pero 800 V DC todavía no debe presentarse como la arquitectura estándar de los centros de datos actuales.

Su despliegue industrial requiere madurez en transformadores de estado sólido, distribución DC, sistemas de protección, conectores, almacenamiento energético, certificaciones y cadenas de suministro.

First Call Group utiliza precisamente esa situación para defender que una cifra de coste por MW debe ir acompañada de lo que denomina su “architecture envelope”, es decir, la descripción de todo aquello que permite entender qué se ha construido realmente.

Entre las variables estarían la tensión utilizada, número de etapas de conversión, densidad de rack, refrigeración, redundancia, tecnología UPS o batería, disponibilidad de proveedores y requisitos regulatorios de la jurisdicción.

Dos proyectos de 100 MW pueden terminar siendo productos técnicamente muy diferentes aunque ambos se presenten como centros de datos para IA.

La refrigeración cambia también la cuenta

La electricidad no puede analizarse aisladamente de la refrigeración.

Un centro de datos tradicional con racks de unos pocos kilovatios podía trabajar principalmente mediante aire. Los nuevos servidores de IA están aumentando la densidad hasta niveles en los que la refrigeración líquida directa al chip se está convirtiendo en una opción habitual para determinadas plataformas.

Cambiar el sistema térmico modifica también la infraestructura eléctrica, la distribución interna del edificio y el espacio dedicado a equipos auxiliares.

Eso explica por qué el coste por MW deja de ser completamente comparable cuando un proyecto utiliza aire y otro ha sido diseñado desde el principio para refrigeración líquida.

Además, la densidad puede producir un efecto aparentemente contradictorio.

Un rack mucho más potente requiere tuberías, CDU (unidades de distribución de refrigerante), intercambiadores y sistemas eléctricos más exigentes. Pero al mismo tiempo puede permitir concentrar mucha más computación en menos metros cuadrados.

El coste por MW puede aumentar mientras el coste por unidad de computación útil disminuye.

Para una fábrica de IA, ese segundo indicador puede resultar bastante más interesante.

El tiempo necesario para conseguir electricidad también tiene precio

Existe otro coste que normalmente no aparece en las tablas de dólares por MW: el tiempo.

JLL considera actualmente que la velocidad para obtener suministro eléctrico es el principal criterio de selección de ubicaciones para centros de datos.

No resulta difícil comprender por qué.

Una instalación que cuesta 1.000 millones de dólares pero puede entrar en funcionamiento doce meses antes que otra más barata puede tener una ventaja económica considerable si empieza a generar ingresos mientras su competidora continúa esperando una conexión a la red.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que Estados Unidos añadirá más de 420 TWh de consumo eléctrico durante los próximos cinco años y que aproximadamente la mitad de ese incremento procederá de los centros de datos.

El crecimiento está concentrado además geográficamente, lo que hace más difícil absorberlo que otras formas de consumo distribuidas entre millones de usuarios.

La AIE espera que el consumo eléctrico de los centros de datos estadounidenses aumente alrededor de 240 TWh entre 2024 y 2030, un 130 %, y que Estados Unidos y China concentren conjuntamente cerca del 80 % del incremento mundial.

Para los operadores esto convierte subestaciones, transformadores, líneas de transmisión, turbinas y permisos en variables económicas.

Un terreno barato sin una conexión eléctrica disponible puede ser mucho más caro que otro con mayor precio inicial pero con potencia asegurada.

La escala de gigavatios cambia las reglas financieras

El concepto de fábrica de IA está haciendo además que algunas instalaciones se parezcan más a grandes proyectos energéticos o industriales que a los centros de datos tradicionales.

Un campus de 1 GW equivale a mil megavatios.

Con un coste de construcción de 12 millones de dólares por MW, una extrapolación simple daría 12.000 millones de dólares únicamente para la infraestructura física bajo ese alcance. Añadir equipamiento tecnológico de IA puede elevar la inversión muy por encima de esa cantidad.

La extrapolación no debe utilizarse como presupuesto real porque aparecen economías de escala, fases de construcción, infraestructura compartida y múltiples diferencias de alcance. Pero sirve para entender por qué las decisiones iniciales sobre arquitectura adquieren tanta importancia.

Uptime Institute sigue más de 350 proyectos anunciados desde 2021 con demandas superiores a 100 MW. En las propuestas de 2025, solo Norteamérica sumó 144.411 MW, una cifra que muestra el tamaño de la cartera potencial aunque Uptime considere improbable que toda ella llegue finalmente a construirse.

Con esta escala, elegir una arquitectura que encarezca o abarate un proyecto un 10 % deja de ser una decisión menor.

Coste, velocidad y eficiencia deberían medirse juntos

La idea más útil del planteamiento de First Call Group probablemente no sea establecer qué arquitectura eléctrica es la ganadora, algo que todavía tendrá que demostrar el mercado.

Es cuestionar que una única cifra pueda describir adecuadamente la economía de una fábrica de IA.

El coste por MW continúa siendo útil para comparar proyectos cuando se emplean exactamente las mismas hipótesis.

Puede ayudar a comparar dos centros de datos de 50 MW, refrigerados por aire, con el mismo nivel de redundancia y costes incluidos.

Pierde mucha precisión cuando uno utiliza refrigeración líquida, otro incorpora baterías, uno incluye la subestación y otro no, o cuando uno mide únicamente el edificio mientras el segundo incluye parte de la tecnología.

En los nuevos campus de IA pueden ser necesarias varias métricas simultáneas.

Además del coste por MW instalado, importa cuánto tarda ese megavatio en estar disponible y cuánta computación útil puede producir durante la vida del activo.

Ahí aparecen indicadores como tokens por segundo, tokens por vatio, coste por token, utilización de los aceleradores y disponibilidad.

Un centro de datos más caro puede terminar siendo económicamente superior si entra antes en producción, mantiene mejor utilizados los aceleradores y necesita menos electricidad para generar la misma cantidad de inferencias.

También ocurre lo contrario: una arquitectura técnicamente avanzada puede resultar una mala inversión si depende de componentes difíciles de conseguir, retrasa la construcción o introduce riesgos operativos que todavía no están resueltos.

La pregunta para los grandes operadores estadounidenses deja así de ser simplemente “¿cuánto cuesta cada megavatio?”.

La cuestión más útil es cuánto cuesta disponer de un megavatio que realmente pueda instalarse, refrigerarse, conectarse, mantenerse y convertirse durante años en capacidad de computación vendible.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta construir un centro de datos por MW en Estados Unidos en 2026?

JLL sitúa los grandes mercados estadounidenses aproximadamente entre 10 y 14 millones de dólares por MW para un centro de datos de 50 MW refrigerado por aire. El cálculo corresponde a construcción shell and core y no incluye terreno ni equipamiento informático.

¿Cuánto puede costar un MW preparado para inteligencia artificial?

No existe una cifra única. JLL señala que el equipamiento tecnológico de un centro de datos de IA puede añadir hasta 25 millones de dólares por MW al coste del edificio y su infraestructura.

¿Es más barato utilizar 800 V DC que una arquitectura tradicional AC?

Todavía no puede generalizarse. First Call Group estima que las primeras arquitecturas de 800 V DC pueden tener un CAPEX superior debido a los nuevos equipos y a una cadena de suministro menos madura. Su posible ventaja está en reducir conversiones, pérdidas y determinados costes operativos conforme la tecnología se extienda.

¿Por qué el coste por MW puede resultar engañoso?

Porque dos proyectos pueden incluir elementos muy diferentes. Tensión eléctrica, refrigeración, redundancia, densidad de rack, subestaciones, baterías, obra exterior y equipamiento tecnológico pueden cambiar radicalmente el presupuesto aunque ambos se expresen en dólares por MW.

encuentra artículos

newsletter

Recibe toda la actualidad del sector tech y cloud en tu email de la mano de RevistaCloud.com.

Suscripción boletín

LO ÚLTIMO