El precio del almacenamiento empresarial vuelve a estar bajo presión mientras la inteligencia artificial y los centros de datos elevan la demanda de SSD de gran capacidad. En este escenario, comprar unidades NVMe cada vez más rápidas no garantiza aprovechar todo su rendimiento: el controlador RAID o los recursos de CPU necesarios para gestionar el almacenamiento pueden convertirse en el verdadero límite del sistema.
Las claves del rendimiento NVMe en 20 segundos
- La demanda de IA mantiene al alza los precios y envíos de SSD empresariales.
- Los controladores RAID tradicionales pueden convertirse en un cuello de botella frente a grandes grupos de NVMe.
- El RAID por software evita ese límite, pero utiliza CPU del servidor.
- Graid propone trasladar parte de este trabajo a una GPU dedicada.
- Las cifras de rendimiento publicadas por la compañía deben entenderse como resultados de sus propias pruebas.
La cuestión resulta especialmente relevante al dimensionar nuevos servidores. Un SSD PCIe 4.0 empresarial puede mover varios GB/s y cientos de miles o incluso más de un millón de operaciones de entrada/salida por segundo (IOPS). Al instalar 16, 24 o 32 unidades en un mismo sistema, el rendimiento agregado potencial crece mucho más rápido que el que ofrecían las generaciones SATA y SAS para las que fueron diseñadas muchas arquitecturas RAID convencionales.
Además, el coste de equivocarse es mayor. TrendForce señala que la demanda de almacenamiento para servidores continúa sostenida por las inversiones en infraestructura de IA y centros de datos. Para el tercer trimestre de 2026 prevé que los precios contractuales de NAND Flash aumenten entre un 10 % y un 15 % respecto al trimestre anterior, aunque a un ritmo inferior al de trimestres anteriores. Los SSD empresariales se mantienen entre los segmentos con mayor demanda.
Por eso conviene revisar qué sucede entre los SSD y las aplicaciones antes de limitarse a añadir más unidades.
El RAID diseñado para discos duros se enfrenta a decenas de NVMe
Durante años, un controlador RAID de hardware solucionaba dos problemas de una manera bastante cómoda.
El servidor entregaba las operaciones de almacenamiento a una tarjeta dedicada. Su procesador calculaba la paridad necesaria para RAID 5 o RAID 6, gestionaba los discos y evitaba trasladar buena parte de ese trabajo a la CPU principal.
La arquitectura tenía sentido cuando cada unidad proporcionaba unos cientos de MB/s.
NVMe ha cambiado las proporciones.
Un único SSD NVMe moderno puede utilizar varias líneas PCIe y alcanzar varios GB/s. Si se agrupan 24 unidades, el rendimiento teórico agregado puede superar ampliamente los 100 GB/s dependiendo de los SSD y de la plataforma.
El controlador situado delante de ellos tiene entonces que ser capaz de procesar semejante volumen.
Graid Technology denomina «storage tax» al rendimiento o capacidad de cómputo que se pierde entre las posibilidades físicas de los SSD y lo que finalmente reciben las aplicaciones. La expresión procede de la propia compañía y debe entenderse como una forma comercial de describir un problema técnico real: cualquier capa intermedia puede transformarse en un cuello de botella cuando aumenta suficientemente el rendimiento del almacenamiento.
Según las cifras publicadas por Graid, determinadas configuraciones NVMe situadas detrás de controladores RAID convencionales pueden quedar entre el 12 % y el 18 % de la velocidad agregada teórica de las unidades.
No es una cifra que pueda generalizarse a cualquier RAID de hardware. El resultado depende del controlador, interfaz PCIe, número y modelo de SSD, nivel RAID, tamaño de bloque, patrón de acceso, profundidad de cola y arquitectura del servidor.
Pero el problema de fondo existe: si 24 SSD pueden entregar conjuntamente más tráfico del que admite el controlador, instalar unidades más rápidas deja de proporcionar una mejora proporcional.
El RAID por software cambia el cuello de botella de sitio
Una alternativa consiste en prescindir del controlador RAID tradicional y gestionar el almacenamiento mediante software.
Linux lleva años permitiéndolo mediante tecnologías como mdadm, además de existir sistemas de almacenamiento distribuidos y definidos por software que siguen planteamientos diferentes.
La ventaja es que desaparece un controlador central por el que deban circular necesariamente todas las operaciones.
Pero el trabajo no desaparece.
Pasa a ejecutarse en las CPU del servidor.
El coste tampoco procede únicamente de calcular operaciones XOR para generar paridad. En sistemas capaces de procesar millones de IOPS entran en juego colas, interrupciones, completions, movimientos de datos y operaciones de lectura-modificación-escritura.
Una pequeña escritura RAID 5, por ejemplo, puede obligar a realizar varias operaciones físicas para actualizar los datos y su correspondiente paridad.
Graid afirma haber medido en cargas reales de clientes un consumo equivalente a entre el 18 % y el 28 % de los núcleos de procesadores AMD EPYC debido al procesamiento de entrada/salida asociado al RAID por software.
De nuevo, se trata de una medición de la propia empresa y no de una regla aplicable a cualquier servidor. El consumo de CPU puede variar considerablemente según la configuración y la carga.
La cuestión económica sí resulta fácil de entender.
En un servidor de virtualización, bases de datos o inferencia de IA, los núcleos utilizados para gestionar almacenamiento son núcleos que dejan de estar disponibles para las aplicaciones.
Una GPU dedicada al RAID como tercera posibilidad
Graid propone resolver este dilema con SupremeRAID, una arquitectura que utiliza una GPU NVIDIA instalada mediante PCIe para descargar parte del procesamiento RAID.
La idea resulta poco convencional porque las GPU se asocian normalmente con gráficos, inteligencia artificial o computación científica. Pero su capacidad para realizar numerosas operaciones en paralelo también puede aplicarse a determinadas tareas relacionadas con almacenamiento.
Los SSD NVMe permanecen conectados directamente a la plataforma PCIe del servidor. La GPU no funciona simplemente como el camino físico tradicional por el que deben pasar todos los datos, sino como elemento de procesamiento para las operaciones RAID.
Graid ofrece actualmente distintas variantes de SupremeRAID. Su documentación técnica muestra modelos basados en GPU NVIDIA A2000, T1000 y T400, con soporte para unidades NVMe PCIe de generaciones 3 a 5 y configuraciones de hasta 32 unidades físicas, dependiendo de la licencia y plataforma.
El objetivo es conservar las ventajas del RAID definido por software reduciendo el trabajo que debe asumir la CPU.
Según las mediciones difundidas por el fabricante, esta arquitectura puede recuperar el porcentaje de CPU que consumirían determinadas cargas de RAID por software y acercar el almacenamiento al rendimiento agregado disponible en los NVMe.
Es una propuesta que debe evaluarse mediante benchmarks de la carga real antes de realizar una inversión. Bases de datos OLTP, máquinas virtuales, almacenamiento secuencial, entrenamiento de modelos o inferencia pueden generar patrones de entrada/salida muy diferentes.
Además, incorporar una GPU dedicada tampoco es gratis. Hay que contabilizar el coste de la tarjeta y las licencias, consumo eléctrico, ocupación PCIe, soporte, compatibilidad y complejidad operativa.
El precio del SSD cambia las cuentas
El debate llega en un momento particularmente interesante para el mercado.
TrendForce señala que la expansión de la infraestructura de IA está sosteniendo una fuerte demanda de SSD empresariales de alta capacidad. Los fabricantes están destinando más capacidad hacia productos para servidores y centros de datos, mientras el mercado de consumo muestra una evolución mucho más débil.
Los últimos datos de la consultora muestran además que el mercado de SSD empresariales alcanzó máximos de ingresos durante el segundo trimestre de 2026, favorecido tanto por el aumento de los envíos como de los precios.
Esto permite matizar una de las afirmaciones más llamativas utilizadas para promocionar el concepto del «impuesto de almacenamiento».
No existe evidencia suficiente para afirmar de forma general que todos los SSD empresariales hayan duplicado su precio durante el último año. El comportamiento cambia según capacidad, tecnología NAND, contrato, fabricante y segmento.
Lo que sí muestran los datos actuales es una presión clara sobre los precios de NAND y almacenamiento empresarial, acompañada por una demanda elevada procedente de servidores e infraestructura de IA. TrendForce considera que el mercado NAND ha permanecido con una oferta ajustada durante 2026 y espera que estas restricciones empiecen a aliviarse progresivamente durante la segunda mitad de 2027.
En este escenario, la eficiencia de una plataforma de almacenamiento adquiere más peso económico.
Si una empresa compra 24 SSD de alto rendimiento pero otra parte del sistema impide utilizarlos plenamente, añadir más unidades puede ser una forma cara de intentar solucionar el problema equivocado.
La revisión debería comenzar antes: líneas PCIe disponibles, topología NUMA, ancho de banda entre CPU y dispositivos, controlador, nivel RAID, tamaño de bloque, CPU utilizada por el almacenamiento y comportamiento de las aplicaciones.
Ese análisis también evita caer en la situación contraria. Una empresa que solo necesita 10 GB/s no obtiene necesariamente un beneficio económico porque su almacenamiento pueda entregar 100 GB/s.
El objetivo no debería ser alcanzar el máximo teórico de los SSD, sino evitar pagar por rendimiento que la aplicación necesita y que algún componente intermedio no puede entregar.
Ahí está la parte realmente interesante del denominado «storage tax». Más que una tecnología concreta, plantea una pregunta que merece hacerse antes de renovar una plataforma NVMe: si los SSD son cada vez más rápidos y caros, ¿qué porcentaje de la inversión puede utilizar realmente el servidor?
Preguntas frecuentes
¿Puede un controlador RAID limitar el rendimiento de varios SSD NVMe?
Sí. Si el rendimiento agregado de los SSD supera la capacidad del controlador o de su conexión PCIe, este puede convertirse en el cuello de botella. La magnitud depende de cada plataforma y no puede fijarse en un porcentaje universal.
¿El RAID por software consume mucha CPU?
Puede consumir recursos apreciables bajo cargas intensivas de IOPS y RAID con paridad, aunque depende del procesador, nivel RAID, software y patrón de acceso. Las cifras del 18 % al 28 % citadas por Graid corresponden a mediciones propias de la compañía.
¿Qué es SupremeRAID?
SupremeRAID es la tecnología de Graid que utiliza una GPU NVIDIA para descargar procesamiento relacionado con RAID y reducir el trabajo realizado por las CPU del servidor.
¿Están subiendo los precios de los SSD empresariales por la IA?
La demanda de centros de datos e infraestructura de IA está sosteniendo el mercado de SSD empresariales y presionando los precios de NAND. TrendForce prevé nuevas subidas durante 2026, aunque su magnitud varía según producto y segmento.
Fuente: storage newsletter