El agotamiento se dispara entre los trabajadores tecnológicos en plena era de la IA

El 55,7 % de los profesionales tecnológicos encuestados en 2026 reconoce sufrir un nivel significativo de agotamiento laboral, frente al 44,7 % del año anterior. Al mismo tiempo, quienes se muestran optimistas sobre el futuro de su carrera han bajado del 54,8 % al 48,7 %. Los datos proceden de la segunda encuesta anual de Lenny’s Newsletter sobre trabajadores tecnológicos y dibujan un sector en el que la inteligencia artificial está elevando la productividad, pero también las expectativas, la carga de trabajo y la incertidumbre profesional.

Las claves del agotamiento en el sector tecnológico en 30 segundos

  • El 55,7 % de los profesionales consultados declara un agotamiento laboral significativo, 11 puntos más que en 2025.
  • Solo el 48,7 % mantiene una visión optimista sobre su carrera.
  • El 82 % considera que la IA aumenta su productividad.
  • Solo el 22 % teme directamente perder su empleo por la IA; preocupa más trabajar más por el mismo sueldo.
  • Los despidos y la transformación acelerada de los puestos añaden presión a un mercado laboral ya tensionado.

La encuesta aporta además un matiz importante frente a la idea de que el principal temor de los empleados tecnológicos consiste en ser reemplazados por una máquina. Solo el 22 % señala como preocupación perder directamente su trabajo por la IA. El 51 % teme algo más inmediato: que la tecnología termine utilizándose para exigirle más trabajo por el mismo salario. Otro 46 % teme quedar atrapado en un ritmo laboral difícil de mantener y un 41 % considera que podría deteriorarse la calidad de su trabajo.

El problema, por tanto, no puede reducirse a una futura sustitución masiva de ingenieros por algoritmos. Para muchos empleados, el cambio ya se está produciendo dentro de su jornada laboral: las herramientas permiten hacer determinadas tareas más rápido y esa ganancia de productividad puede acabar convirtiéndose en una nueva referencia sobre cuánto debe producir cada persona.

La IA aumenta la productividad, pero no necesariamente reduce el trabajo

La contradicción aparece claramente en los resultados del estudio. Un 82 % de los encuestados afirma que la inteligencia artificial le hace mensurablemente más productivo, mientras aumenta simultáneamente el porcentaje de profesionales que se sienten agotados.

La encuesta, elaborada por Lenny Rachitsky y Noam Segal, recoge respuestas de profesionales de áreas como ingeniería, producto, diseño, investigación, marketing, datos y ventas. Sus resultados no deben interpretarse como una radiografía estadística de todos los trabajadores estadounidenses, pero sí permiten observar cómo está evolucionando el estado de ánimo dentro de una amplia comunidad profesional tecnológica.

El porcentaje de personas con agotamiento significativo, definido en el estudio como quienes se consideran moderada, muy o completamente quemadas, ha pasado del 44,7 % en 2025 al 55,7 % en 2026. Más de una cuarta parte, el 26,2 %, afirma encontrarse ya en las categorías de «muy» o «completamente» agotada.

El optimismo también retrocede. En 2025 el 54,8 % veía favorablemente el futuro de su carrera. Un año después ese porcentaje se queda en el 48,7 %.

Eso no significa que la mayoría odie su trabajo. El 42,6 % asegura disfrutar mucho o muchísimo de lo que hace y otro 36,7 % lo disfruta moderadamente. La situación es más compleja: una persona puede seguir interesada por su profesión y, al mismo tiempo, considerar insostenible el ritmo al que está trabajando.

Hay otro resultado especialmente llamativo. El 53 % desaconsejaría a una persona que empieza ahora elegir su misma profesión, incluso cuando algunos de esos trabajadores siguen siendo optimistas respecto a su propia trayectoria.

Dos formas muy diferentes de vivir la llegada de la IA

La investigación encuentra una división entre quienes sienten que la IA está ampliando sus capacidades y quienes consideran que está debilitando el valor de su experiencia profesional.

Este factor tiene una relación particularmente fuerte con la percepción que cada empleado tiene de su carrera. Los profesionales que sienten que la IA les permite hacer más y mejorar su trabajo presentan mejores niveles de confianza y optimismo. Entre quienes creen que la tecnología está cuestionando sus habilidades o su posición dentro de la empresa ocurre lo contrario.

La situación coincide además con un periodo de continuos ajustes de plantilla en la industria tecnológica estadounidense.

Los recortes no comenzaron con la actual explosión de la inteligencia artificial y no todos pueden atribuirse a ella. Las grandes compañías tecnológicas contrataron intensamente durante los años de la pandemia y posteriormente iniciaron procesos de reorganización y reducción de costes. En 2026, sin embargo, la automatización mediante IA aparece cada vez con mayor frecuencia dentro de la conversación sobre productividad y necesidades futuras de personal.

El rastreador Layoffs.fyi contabiliza más de 120.000 puestos tecnológicos afectados por recortes a escala mundial durante 2026, según los datos recogidos por Business Insider. Entre las compañías que han realizado ajustes durante el año aparecen grandes grupos como Meta, Google, Amazon, Oracle y Salesforce.

Conviene evitar una conclusión demasiado sencilla: que esos 120.000 puestos hayan desaparecido «por culpa de la IA». Las empresas aplican recortes por razones diferentes y atribuir todos ellos a una única tecnología no está respaldado por los datos disponibles.

Lo que sí puede observarse es un mercado laboral en el que los trabajadores conviven simultáneamente con despidos, reorganizaciones empresariales y herramientas capaces de automatizar una parte creciente de sus tareas.

Psicólogos de Silicon Valley detectan una nueva clase de incertidumbre

El cambio también está llegando a las consultas de profesionales de la salud mental especializados en trabajadores tecnológicos.

Nick Sanchez, fundador y director clínico de Silicon Valley Therapy, ha explicado que el agotamiento aparece entre los principales problemas de prácticamente todos los profesionales de alto rendimiento que atiende. En otra entrevista publicada en agosto relató que suele trabajar semanalmente con alrededor de 18 o 20 clientes, entre ellos ejecutivos, fundadores, directivos y profesionales tecnológicos.

Sanchez habla de «AI burnout», un agotamiento relacionado con un entorno donde las herramientas de IA permiten mantener numerosas tareas abiertas simultáneamente. La tecnología puede ahorrar tiempo en cada una de ellas, pero también favorece una fragmentación constante de la atención cuando ese tiempo se rellena inmediatamente con más trabajo.

La inseguridad laboral añade otra capa.

En declaraciones recogidas por Business Insider, Sanchez señaló que seis de los 25 clientes de su cartera habían perdido su empleo durante los últimos dos años y que varios llevaban al menos seis meses buscando una nueva posición. Es una experiencia de una consulta concreta y no una estadística representativa de Silicon Valley, pero ayuda a entender algunas de las preocupaciones que están llegando a terapia.

Otros especialistas describen una situación todavía más particular entre profesionales que han participado directamente en el desarrollo o implantación de inteligencia artificial.

La psicoterapeuta Annie Wright utiliza la expresión «complicity grief», que podría traducirse como «duelo por complicidad», para describir el conflicto de algunas personas que han trabajado en tecnologías que posteriormente han contribuido a reducir equipos o transformar el empleo de compañeros.

También aparecen preocupaciones entre trabajadores que, aparentemente, han obtenido el resultado que buscaban durante años.

Wright describe casos de «ansiedad por la liquidez» entre empleados que poseen participaciones empresariales con un gran valor teórico pero que todavía no pueden convertir fácilmente en dinero. Tras una salida a bolsa o una operación que permite finalmente materializar ese patrimonio puede aparecer lo que denomina «paradoja de la llegada»: alcanzar el objetivo económico no proporciona necesariamente la satisfacción esperada.

La demanda de este tipo de atención especializada es elevada. Wright asegura tener completa su agenda, cobrar 950 dólares por hora y mantener una lista de espera de entre seis y doce meses.

Son experiencias clínicas individuales, no pruebas de que todo Silicon Valley atraviese una crisis psicológica. Combinadas con los datos más amplios de la encuesta laboral, sin embargo, muestran una tensión que va más allá del miedo a perder un puesto de trabajo.

La inteligencia artificial promete realizar determinadas tareas en menos tiempo. La cuestión que empiezan a plantear estos datos es qué ocurre con ese tiempo ahorrado.

Si termina convirtiéndose automáticamente en más tareas, mayores objetivos y expectativas superiores sin cambios equivalentes en las condiciones laborales, aumentar la productividad tecnológica no implica necesariamente reducir la presión sobre las personas.

Y esa puede ser una de las paradojas laborales de la actual carrera por la IA: trabajadores capaces de producir más que nunca gracias a la tecnología, pero cada vez menos convencidos de poder mantener ese ritmo durante el resto de su carrera.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de trabajadores tecnológicos sufre agotamiento laboral?

La encuesta de Lenny’s Newsletter sitúa en el 55,7 % los profesionales tecnológicos que en 2026 declaran un agotamiento significativo. En 2025 eran el 44,7 %.

¿Los trabajadores tecnológicos creen que la IA les quitará el empleo?

No es su principal preocupación. Solo el 22 % señala directamente el miedo a perder su trabajo por la IA, mientras que el 51 % teme que se le exija hacer más por el mismo salario y el 46 % teme un ritmo de trabajo insostenible.

¿La inteligencia artificial hace más productivos a los trabajadores?

El 82 % de los participantes afirma que la IA está aumentando de forma medible su productividad. El estudio muestra, sin embargo, que ese aumento coincide con mayores niveles de agotamiento.

¿Está cayendo la confianza en las carreras tecnológicas?

Sí entre los participantes de esta encuesta. El porcentaje que se muestra optimista sobre su futuro profesional ha bajado del 54,8 % en 2025 al 48,7 % en 2026.

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