China prevé disparar un 94% la producción de robots humanoides

La carrera mundial por los robots humanoides ha dejado de ser una promesa de laboratorio para empezar a parecerse, cada vez más, a una industria en busca de escala. Y China quiere jugar esa partida desde una posición dominante. Según la firma de análisis TrendForce, la producción de robots humanoides en el país crecerá hasta un 94% a lo largo de 2026, impulsada por una fase de comercialización que debería ganar velocidad en la segunda mitad del año. El dato no significa que los robots humanoides vayan a llenar de golpe fábricas, almacenes y hogares, pero sí confirma que el sector está entrando en una etapa distinta, mucho más industrial y menos experimental.

La previsión llega además acompañada de otro mensaje importante: el mercado chino empieza a concentrarse en torno a dos nombres, Unitree Robotics y AgiBot, que según esa misma estimación podrían acaparar juntos cerca del 80% de los envíos del país. Eso no quiere decir que no haya más empresas compitiendo, porque China lleva años construyendo un ecosistema robótico muy amplio, pero sí refleja que la carrera por la producción en volumen empieza a tener ganadores más claros.

De la demostración al despliegue

Hasta hace poco, buena parte del debate sobre robots humanoides giraba alrededor de vídeos espectaculares, demostraciones llamativas y prototipos que servían más para mostrar potencial que para resolver tareas reales. El nuevo escenario es algo distinto. TrendForce sostiene que el sector global entrará en una fase crítica de comercialización en la segunda mitad de 2026 y que, en China, los fabricantes están definiendo mejor sus casos de uso y aumentando capacidad productiva.

Eso es importante porque el problema ya no es solo si un robot puede caminar, manipular objetos o mantener el equilibrio. La cuestión pasa a ser si puede fabricarse a escala razonable, con costes que bajen con el tiempo y con aplicaciones que generen ingresos fuera del laboratorio. Dicho de otra manera: la conversación se está desplazando desde la robótica como demostración técnica hacia la robótica como negocio.

China parece especialmente bien posicionada para ese salto por varias razones. Tiene capacidad manufacturera, una cadena de suministro muy integrada, apoyo inversor y un ecosistema tecnológico que ya ha seguido trayectorias parecidas en sectores como el vehículo eléctrico o las baterías. En robótica humanoide, esa combinación podría marcar diferencias frente a competidores con buenos prototipos, pero menos músculo industrial.

Unitree y AgiBot marcan el ritmo

El caso de Unitree resulta especialmente revelador. La compañía se hizo conocida sobre todo por sus robots cuadrúpedos, pero su mezcla de negocio está cambiando con rapidez. Según el análisis de TrendForce a partir de su folleto de salida a bolsa, los ingresos de Unitree procedentes de robots humanoides superaron por primera vez en 2025 a los generados por sus cuadrúpedos y ya representaban más del 51% del total. El dato es significativo porque indica que el humanoide ha dejado de ser un producto secundario dentro de la empresa.

Además, distintos documentos y análisis publicados tras la aceptación de su solicitud de salida a bolsa en el mercado STAR de Shanghái apuntan a una ambición productiva muy clara: Unitree planea alcanzar en los próximos cinco años una capacidad anual de 75.000 robots humanoides y 115.000 cuadrúpedos. No es una cifra menor. No significa que vaya a venderlos todos de inmediato ni que el mercado esté ya listo para absorber ese volumen, pero sí muestra que la empresa se prepara para una escala industrial muy superior a la actual.

AgiBot también está acelerando con fuerza. La compañía anunció a finales de marzo que había alcanzado la cifra de 10.000 robots humanoides producidos, con el Expedition A3 como unidad número 10.000. Lo más llamativo no fue solo el hito, sino la velocidad del crecimiento: pasar de 5.000 a 10.000 unidades le llevó apenas tres meses, frente al ritmo mucho más lento de las fases anteriores. La propia empresa presentó ese salto como una señal de madurez de su cadena de suministro y de su capacidad para convertir la fabricación de robots en un proceso más estandarizado.

Ese doble movimiento ayuda a entender por qué Unitree y AgiBot aparecen hoy como las referencias del mercado chino. Una aporta una base manufacturera y una expansión agresiva de capacidad; la otra ha enseñado una curva de producción especialmente rápida y una mayor visibilidad comercial en varios sectores.

No todo está ya resuelto

Eso no significa que el mercado esté maduro del todo. De hecho, todavía hay bastante distancia entre producción creciente y despliegue masivo útil. En el caso de Unitree, algunos análisis sectoriales subrayan que una parte importante de sus ventas sigue vinculada a investigación, educación y desarrollo, no a fábricas repletas de robots sustituyendo tareas humanas de forma generalizada. Y en el conjunto del sector, siguen pesando retos evidentes: autonomía real, seguridad, manipulación fina, durabilidad, mantenimiento, coste total de propiedad y retorno económico en entornos de trabajo.

Tampoco conviene mezclar robots cuadrúpedos con robots humanoides como si fueran exactamente el mismo mercado. Aunque ambos se benefician del avance en motores, sensores, visión artificial y modelos de Inteligencia Artificial, sus usos y su madurez comercial no siempre coinciden. Aun así, el empuje de Unitree en ambos frentes muestra que China está construyendo una base robótica diversificada, no solo una línea única de producto.

Otro nombre que sigue presente en esta carrera es UBTech. Su Walker S2 ha llamado la atención por integrar un sistema de cambio autónomo de batería en unos tres minutos, una función especialmente relevante para entornos industriales donde la continuidad operativa pesa tanto como la capacidad de movimiento. Ese detalle recuerda que, en robótica, pequeños avances muy prácticos pueden ser más decisivos que las grandes coreografías virales.

Qué están haciendo Estados Unidos y Europa

La diferencia con otros mercados no es que fuera de China no haya actividad, sino que el foco parece más puesto en pilotos y validación industrial que en volumen. En Estados Unidos, Figure AI y Apptronik figuran entre los actores más visibles. BMW confirmó en febrero que el robot Figure 02 había apoyado durante diez meses la producción de más de 30.000 BMW X3 en su planta de Spartanburg, en Carolina del Sur, moviendo más de 90.000 componentes. Es uno de los casos mejor documentados hasta ahora de uso real de un humanoide en automoción.

Apptronik, por su parte, cerró en febrero una ampliación de financiación de 520 millones de dólares que elevó su Serie A a más de 935 millones. La empresa quiere usar ese capital para acelerar producción y despliegue de Apollo, su humanoide orientado a usos industriales, con apoyo de inversores y socios como Google, Mercedes-Benz, John Deere o QIA.

Boston Dynamics también ha movido ficha. En enero presentó la versión de producto de su nuevo Atlas y anunció despliegues previstos para 2026 con Hyundai y Google DeepMind, además de producción inicial en su sede de Boston. En otras palabras, Estados Unidos no está quieto, pero su narrativa actual se parece más a una carrera por validar tecnología, cerrar pilotos y escalar paso a paso que a una expansión productiva tan agresiva como la china.

Europa se mueve, aunque con menos volumen industrial visible. BMW anunció en febrero su primer piloto con robots humanoides en la planta de Leipzig, en Alemania, para explorar su integración en la producción de coches, baterías y componentes. También en Alemania, NEURA Robotics sigue intentando posicionarse como uno de los nombres europeos a seguir en humanoides, aunque de momento el continente parece más centrado en pruebas industriales y ecosistemas de automatización avanzada que en fabricar decenas de miles de unidades a corto plazo.

Un mercado emergente con sabor a industria estratégica

Todo esto deja una conclusión bastante clara: China no está sola en la carrera de los robots humanoides, pero sí parece más decidida a llevarla cuanto antes al terreno de la producción masiva. Estados Unidos conserva empresas muy potentes y tecnología de primer nivel. Europa mantiene una base industrial fuerte y pilotos relevantes. Pero el país que hoy está empujando con más claridad la combinación de manufactura, escala y velocidad es China.

Eso no garantiza que vaya a ganar sin discusión. En un sector tan joven, todavía pueden cambiar muchas cosas: estándares, software, costes, seguridad, regulación y demanda real. Sin embargo, el salto del 94% previsto para 2026 indica que el gigante asiático ya no contempla al robot humanoide solo como una promesa futurista, sino como una nueva industria estratégica.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto crecerá la producción de robots humanoides en China en 2026?
TrendForce prevé que la producción de robots humanoides en China aumente hasta un 94% en 2026, especialmente a medida que avance la comercialización en la segunda mitad del año.

¿Qué empresas lideran el mercado chino de robots humanoides?
Según TrendForce, Unitree Robotics y AgiBot serán los dos grandes referentes del mercado chino y podrían concentrar juntas cerca del 80% de los envíos del país.

¿Qué está haciendo Estados Unidos en robots humanoides?
Estados Unidos sigue avanzando con pilotos industriales y financiación. Figure AI ya ha probado sus robots en la planta de BMW en Spartanburg, Apptronik ha reforzado su producción con nueva financiación y Boston Dynamics ha presentado la versión de producto de Atlas.

¿Europa tiene empresas o proyectos importantes en robots humanoides?
Sí, aunque por ahora con menos escala productiva. BMW ya ha lanzado un piloto en Leipzig y empresas como la alemana NEURA Robotics intentan abrirse paso en el mercado europeo de humanoides.

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