China presenta Lingsheng, su superordenador exaescala para IA y ciencia

China ha mostrado en Shenzhen los avances de Lingsheng, un superordenador de clase exaescala que busca reforzar la autonomía tecnológica del país en computación de alto rendimiento, inteligencia artificial y simulación científica. El sistema, instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, se presentó durante un encuentro de conexión entre aplicaciones industriales, universidades, centros de investigación y empresas.

El anuncio llega en un momento de fuerte competencia tecnológica entre China y Estados Unidos. Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados han limitado durante años el acceso chino a GPUs y aceleradores de última generación. Pekín, sin embargo, ha respondido con inversión en semiconductores propios, arquitecturas nacionales y grandes infraestructuras de cálculo. Lingsheng encaja en esa estrategia: no solo pretende sumar potencia, sino demostrar que China puede construir una plataforma completa con hardware y software bajo control local.

Un sistema exaescala basado en tecnología nacional

Según la información publicada por el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, Lingsheng se apoya en CPU nacionales de alto rendimiento, memoria de gran ancho de banda integrada en chip, red de interconexión rápida, almacenamiento de alto rendimiento y refrigeración líquida a gran escala. La plataforma se presenta como un sistema de “tres cálculos en uno”, capaz de soportar computación científica, ingeniería e inteligencia artificial.

Medios oficiales locales han descrito Lingsheng como el primer superordenador del mundo con rendimiento sostenido superior a 2 EFLOPS FP64. La cifra, de confirmarse con métricas comparables y verificables, lo situaría entre los sistemas más potentes conocidos públicamente. Aun así, conviene leerla con prudencia: el rendimiento anunciado por un centro o una administración no siempre equivale a una entrada validada en rankings internacionales como TOP500, que utiliza pruebas concretas como HPL para ordenar los superordenadores.

La diferencia no es menor. En noviembre de 2025, TOP500 situaba a El Capitan, Frontier y Aurora, todos ellos en laboratorios del Departamento de Energía de Estados Unidos, como los tres primeros sistemas de la lista. JUPITER, en Alemania, cruzó entonces el umbral de 1 EFLOPS y se convirtió en el primer sistema exaescala europeo validado en ese ranking. Si China decide no publicar todos los detalles técnicos de Lingsheng o no someterlo a pruebas comparables, su impacto será real en el ámbito nacional, pero más difícil de contrastar desde fuera.

La presentación insiste en la idea de “autonomía controlable”, una expresión habitual en la política tecnológica china. No se trata solo de tener una máquina rápida. La ambición es reducir dependencia de procesadores, redes, software y aceleradores extranjeros, especialmente en un contexto donde el acceso a NVIDIA, AMD o Intel puede verse condicionado por controles de exportación.

Nueve áreas de aplicación: de meteorología a petróleo

El Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen ha presentado Lingsheng como una plataforma abierta a aplicaciones científicas e industriales. Durante el evento se mostraron resultados en nueve áreas: teledetección, materiales, bioinformática, meteorología, desarrollo de fármacos, exploración petrolera, inteligencia artificial, ciencias de la vida y simulación electromagnética.

En teledetección, los equipos chinos hablan de entrenamiento a gran escala y reconstrucción de ocho años de imágenes globales, con aplicaciones en interpretación remota, vigilancia territorial y predicción de precipitaciones. En materiales, el sistema se ha usado para cálculos de primeros principios con 100 millones de átomos y una escalabilidad paralela del 81 %, una cifra relevante para simulaciones en baterías, semiconductores y nuevos materiales.

En bioinformática, los investigadores presentaron cribados virtuales de compuestos a escala muy elevada, combinando inteligencia artificial y aprendizaje por refuerzo para acelerar procesos de descubrimiento. En meteorología, se destacaron simulaciones del sistema terrestre con resolución global de 1 kilómetro y previsiones de 30 días completadas en menos de dos horas, un tipo de carga que exige tanto potencia de cálculo como eficiencia en comunicación entre nodos.

El área de petróleo también ofrece una lectura industrial. La adaptación del software GeoEast al sistema Lingsheng habría logrado un rendimiento 1,88 veces superior al de una NVIDIA A100 en tareas de imagen sísmica, con una utilización de ancho de banda de memoria del 57 %, según la información presentada por representantes de China National Petroleum Corporation. Es una comparación concreta y llamativa, aunque habría que conocer con detalle el escenario de prueba para evaluar su alcance.

En inteligencia artificial, el trabajo se centró en la adaptación a una arquitectura basada en CPU, con desarrollo de operadores, planificación de grafos de cálculo y predicción multitoken. En ciencias de la vida, se mencionaron optimizaciones del flujo de inferencia de AlphaFold2 mediante cálculo de precisión mixta, vectorización, reutilización de memoria y paralelización multiproceso. En simulación electromagnética, se presentó una herramienta tridimensional de onda completa capaz de operar a escala de decenas de millones de núcleos.

Exaescala sin GPUs occidentales: el mensaje político

La importancia de Lingsheng no está solo en la potencia anunciada. Está en el mensaje que China quiere enviar: incluso bajo restricciones, puede seguir construyendo supercomputación avanzada con componentes nacionales y software adaptado a sus propias arquitecturas.

Durante los últimos años, la industria china ha acelerado el desarrollo de CPU, aceleradores, interconexiones y herramientas de programación propias. Parte de ese avance se ha visto en móviles, servidores, chips de IA y sistemas HPC. El progreso no elimina las limitaciones, especialmente en litografía avanzada y acceso a ciertos equipos de fabricación, pero muestra que las sanciones han empujado a China a invertir con más fuerza en alternativas internas.

Lingsheng también confirma una tendencia global: la frontera entre supercomputación e inteligencia artificial se está difuminando. Los grandes sistemas ya no se diseñan solo para simulación científica tradicional. También deben entrenar modelos, ejecutar inferencia, procesar datos masivos, acelerar descubrimiento de fármacos, modelar clima, simular materiales y resolver problemas industriales. La supercomputación se convierte así en infraestructura estratégica, igual que la energía, las redes o las fábricas de semiconductores.

Para Shenzhen, el proyecto tiene además una dimensión regional. La ciudad quiere reforzar su papel en el área de la Gran Bahía, una zona clave para la industria tecnológica china. El centro de supercomputación aspira a funcionar como punto de conexión entre universidades, empresas, administración y sectores industriales que necesitan cálculo avanzado, pero no pueden construir una máquina de este nivel por sí solos.

La cuestión pendiente será comprobar cuánto de ese rendimiento se traduce en uso real. Un superordenador exaescala solo aporta valor si las aplicaciones están adaptadas, los usuarios pueden acceder a la plataforma, los flujos de trabajo son estables y el software aprovecha la arquitectura. En HPC, la potencia bruta impresiona, pero el rendimiento útil depende de memoria, red, almacenamiento, compiladores, librerías, programación paralela y soporte técnico.

China ha enseñado Lingsheng como símbolo de independencia tecnológica y de ambición científica. Ahora deberá demostrar que esa potencia puede sostener investigación, industria e inteligencia artificial con resultados reproducibles y comparables. En la carrera global por el cómputo, la máquina importa. Pero el ecosistema que crece alrededor de ella importa todavía más.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Lingsheng?
Lingsheng es un superordenador chino de clase exaescala instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, orientado a computación científica, ingeniería e inteligencia artificial.

¿Qué potencia tiene el superordenador Lingsheng?
Medios oficiales locales lo describen como un sistema con rendimiento sostenido superior a 2 EFLOPS FP64. Otras referencias lo sitúan en el entorno de 1,9 EFLOPS, aunque su comparación internacional dependerá de métricas públicas verificables.

¿Para qué se usará Lingsheng?
Se aplicará a teledetección, materiales, bioinformática, meteorología, fármacos, petróleo, IA, ciencias de la vida y simulación electromagnética.

¿Por qué es importante para China?
Porque refuerza su objetivo de desarrollar infraestructura de cálculo avanzada con tecnología nacional, en un contexto de restricciones estadounidenses al acceso a chips avanzados.

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