Ceuta terminó 2025 con una obra que, por sí sola, explica hacia dónde se mueve la economía digital: un centro de datos. No es un titular menor para una ciudad autónoma con límites físicos evidentes, pero con una ventaja competitiva que no cabe en un mapa: su posición como enclave europeo en el norte de África y su papel natural como punto de paso de comunicaciones entre continentes.
La infraestructura la impulsa Templus y se levanta en el entorno portuario, en el Muelle de La Puntilla. Sobre el papel, el proyecto se presenta con cifras y términos que suelen sonar lejanos para el gran público —metros cuadrados, potencia eléctrica, estándares de disponibilidad—, pero que en la práctica se traducen en algo muy cotidiano: menos latencia, más resiliencia y mayor capacidad de atraer servicios digitales que hoy “viven” en Madrid, Barcelona o Frankfurt.
Un edificio pensado para “computar” y no solo para almacenar máquinas
El centro contempla una superficie total de 2.500 m², con 800 m² destinados a sala IT, y arranca con una potencia inicial de 1,2 MW, ampliable a 2,4 MW en una segunda fase. El objetivo de puesta en marcha se sitúa en el primer semestre de 2026, con el horizonte de “antes del verano” como meta operativa.
En el sector, estas cifras importan por un motivo simple: los centros de datos no son edificios “de oficinas”, sino fábricas de disponibilidad. El tamaño de la sala IT marca cuánto equipamiento puede alojarse (servidores, almacenamiento, redes), mientras que la potencia disponible define el techo real de crecimiento. En una era donde la demanda de computación se acelera por la inteligencia artificial, el margen eléctrico se ha convertido en el auténtico cuello de botella.
Tier III y PUE: dos siglas que explican la fiabilidad (y el coste)
El proyecto se alinea con un enfoque tipo Tier III, una referencia habitual en centros de datos que buscan continuidad de servicio mediante mantenimiento concurrente (la capacidad de realizar trabajos sin apagar la operación). En paralelo, el PUE —indicador de eficiencia energética— se sitúa en torno a 1,2–1,3 según lo trasladado públicamente, una cifra competitiva para una instalación moderna. La idea, en términos comprensibles, es que una parte muy alta de la energía se dedique a computación y la menor posible a “gastos” como refrigeración o pérdidas del edificio.
Aquí aparece una de las claves del debate: un data center ya no compite solo por conectividad, también por eficiencia. Cuanto más cerca esté el PUE de 1, menor será el coste energético “extra” por cada kilovatio destinado a servidores. Y en un contexto de precios eléctricos volátiles, esa diferencia puede marcar la viabilidad de ciertos servicios.
Ceuta como “puerto digital”: conectividad, jurisdicción y una oportunidad para el talento local
Templus encaja en una tendencia clara: el crecimiento de centros de datos regionales, más próximos a usuarios y empresas, que complementan a los grandes polos tradicionales. En el caso de Ceuta, el atractivo se apoya en una combinación singular: territorio europeo (reglas y seguridad jurídica de la UE) y proximidad geográfica a África, además de la conectividad submarina que ya enlaza la ciudad con la península.
La ambición no se queda en “tener un edificio con servidores”. El discurso alrededor del proyecto insiste en su impacto económico: dar soporte a pymes, administración pública y sectores intensivos en conectividad y baja latencia —como gaming y servicios digitales—, y generar empleo cualificado (operación, mantenimiento, redes, seguridad, sistemas).
El matiz importante: un centro de datos no crea un ecosistema por arte de magia. Lo habilita. Para que el círculo se cierre, hace falta capacitación local, proveedores, integradores y una demanda empresarial que vea valor en alojar servicios cerca. Ese es el reto real de Ceuta: convertir una infraestructura estratégica en actividad económica sostenida, evitando que el data center sea solo un “hito” aislado.
Energía: más estabilidad… y el debate inevitable sobre capacidad eléctrica
El proyecto se apoya en un contexto energético que también ha cambiado: la integración de Ceuta en el sistema eléctrico peninsular mediante una interconexión submarina, con el objetivo de mejorar estabilidad y seguridad del suministro y beneficiarse de una mayor cuota de generación renovable del mix peninsular.
Esta pieza es más relevante de lo que parece. En Europa, muchos planes de centros de datos se frenan por límites de red, permisos o disponibilidad de potencia en ubicaciones concretas. Que Ceuta avance con un proyecto de 1,2 MW (y opción de duplicarlo) coloca a la ciudad en un mapa donde, cada vez más, gana quien asegura energía, eficiencia y conectividad a la vez.
Una pieza dentro de una red mayor
Templus se define como operador regional y ha explicitado un objetivo de red: alcanzar 20 centros de datos en España (y explorar expansión) mediante adquisiciones e inversiones, con Ceuta como caso particular por construirse “desde cero”. En esa narrativa, el centro ceutí no sería un satélite, sino un nodo dentro de una malla de instalaciones en el sur de Europa.
Y ahí aparece el último mensaje: Ceuta como parte de un “triángulo” de conectividad y servicios con Málaga y Sevilla. En un mundo donde el tráfico digital y la computación se redistribuyen, las geografías que antes parecían periféricas pueden ganar relevancia si juegan bien sus cartas: cables, energía, regulación y talento.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo estará operativo el data center de Templus en Ceuta?
La planificación pública apunta al primer semestre de 2026, con el objetivo de entrar en operación antes del verano.
¿Qué significa que el centro sea Tier III y por qué importa al usuario?
Tier III suele asociarse a alta disponibilidad y a la capacidad de hacer mantenimiento sin parar el servicio. Para empresas y usuarios, eso se traduce en menos interrupciones y mayor fiabilidad en servicios digitales.
¿Qué es el PUE y por qué se habla tanto de un PUE cercano a 1,2?
El PUE mide cuánta energía adicional necesita el edificio para operar (refrigeración, pérdidas, etc.) respecto a la que consumen los equipos IT. Cuanto más bajo, más eficiente y, normalmente, más competitivo a largo plazo.
¿Qué ventajas puede aportar un centro de datos en Ceuta a pymes y servicios digitales?
Más cercanía (menor latencia) para ciertos usos, mejores opciones de continuidad y una localización con marco regulatorio europeo, además de su papel como punto de conexión entre mercados de Europa y el norte de África.