
La fiebre de los centros de datos choca con la red eléctrica
España se ha convertido en uno de los territorios europeos más atractivos para nuevos centros de datos. Madrid, Aragón, Cataluña y otros polos emergentes combinan conectividad internacional, disponibilidad de suelo, despliegue renovable y una posición geográfica favorable para conectar Europa con América, África y el Mediterráneo. Pero el crecimiento acelerado del sector está entrando en una fase más incómoda: la de los límites físicos. La discusión ya no gira solo alrededor del agua, el impacto visual o el ruido. El verdadero cuello de botella empieza a estar en la energía y, sobre todo, en la disponibilidad de puntos de conexión a la red eléctrica. Sin acceso a potencia suficiente, estable y en plazo, un centro de datos puede tener suelo,




