SMIC, la carta maestra de China en la guerra tecnológica: ambición global frente a limitaciones críticas
El principal fabricante chino de chips avanza con apoyo estatal y expansión de capacidades, pero enfrenta desafíos estructurales y geopolíticos que aún lo mantienen lejos del liderazgo mundial En el tablero geopolítico de la tecnología, donde los semiconductores son el equivalente moderno del acero y el petróleo del siglo XX, China apuesta fuerte por Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC) como pilar de su independencia tecnológica. Fundada en 2000 y con sede en Shanghái, esta empresa se ha convertido en la pieza central de la estrategia de autosuficiencia de Pekín en semiconductores, en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos. SMIC no es solo el mayor productor de circuitos integrados en China, sino también un actor relevante en el mercado global.