Apple demanda a OpenAI por robar secretos y Musk aviva la guerra

Apple ha llevado a OpenAI ante un tribunal federal de California por una acusación especialmente grave: haber utilizado la contratación de antiguos empleados de la compañía para obtener secretos industriales relacionados con diseño de hardware, fabricación y cadena de suministro. La demanda también se dirige contra io Products y contra los antiguos trabajadores de Apple Tang Yew Tan y Chang Liu, incorporados al proyecto con el que OpenAI pretende desarrollar una nueva generación de dispositivos de inteligencia artificial.

Elon Musk ha aprovechado el caso para reactivar su enfrentamiento público con Sam Altman, pero conviene corregir una idea que ya circula en algunos titulares: Musk no se ha sumado jurídicamente a la demanda de Apple. Hasta el 13/07/2026 no consta como demandante ni como parte del procedimiento. Su intervención se ha limitado a comentarios en X y nuevos ataques personales contra el consejero delegado de OpenAI.

Las claves de la demanda de Apple contra OpenAI

  • Apple presentó la demanda el 10/07/2026 ante el Tribunal de Distrito del Norte de California.
  • Los demandados incluyen a OpenAI, io Products y los antiguos empleados de Apple Tang Yew Tan y Chang Liu.
  • Apple acusa a OpenAI de obtener información confidencial mediante contrataciones y entrevistas de trabajo.
  • Liu habría conservado un portátil corporativo y aprovechado un fallo de autenticación para acceder a archivos internos.
  • Tan habría solicitado información sobre proveedores y animado a candidatos a llevar componentes de Apple a entrevistas.
  • OpenAI niega estar interesada en los secretos industriales de otras compañías.
  • Apple solicita daños económicos, un juicio con jurado y medidas que impidan utilizar la información presuntamente sustraída.
  • Elon Musk ha respaldado públicamente las críticas, pero no forma parte de esta demanda.
  • El conflicto puede afectar a los planes de OpenAI para lanzar hardware propio, aunque todavía no existe ninguna resolución judicial.
  • La integración de ChatGPT en los sistemas de Apple no ha sido retirada como consecuencia inmediata del procedimiento.

La demanda sostiene que los hechos no responden únicamente a la conducta aislada de uno o dos trabajadores. Apple describe un patrón organizado mediante el cual OpenAI habría utilizado sus procesos de selección para extraer conocimiento confidencial de empleados que todavía trabajaban en Cupertino.

OpenAI rechaza esa caracterización. Un portavoz indicó que la empresa está revisando la demanda y aseguró que no tiene interés en los secretos industriales de otras compañías. Por ahora solo se conoce la versión inicial de Apple; las acusaciones no han sido probadas ante el tribunal.

Un portátil, un fallo de acceso y archivos descargados

Uno de los episodios centrales afecta a Chang Liu, antiguo ingeniero eléctrico de Apple que se incorporó a OpenAI a comienzos de 2026.

Según la demanda, Liu no devolvió un ordenador propiedad de Apple después de abandonar la compañía. Apple afirma también que descubrió un fallo de autenticación que permitía al dispositivo conservar acceso a determinadas carpetas compartidas pese a que el trabajador ya se encontraba en OpenAI.

La documentación judicial atribuye a Liu la descarga de varios archivos relacionados con proyectos de hardware. Parte del caso se apoya en mensajes en los que el ingeniero habría mostrado sorpresa al comprobar que todavía podía acceder al sistema interno.

La existencia de una vulnerabilidad no demuestra por sí sola que OpenAI ordenara utilizarla. Apple tendrá que probar quién accedió a los archivos, qué información se descargó, si fue entregada a otras personas y de qué manera terminó utilizándose dentro del proyecto de hardware de OpenAI.

El segundo foco está en Tang Yew Tan, conocido como Tang Tan, que trabajó durante 24 años en Apple y llegó a ser vicepresidente de diseño de producto. Participó en dispositivos como el iPhone, el Apple Watch y los AirPods antes de salir de la empresa y convertirse en uno de los responsables del proyecto de hardware de OpenAI.

Apple afirma que Tan se envió información sobre proveedores y que, ya desde su nueva posición, utilizó las entrevistas de contratación para obtener detalles sobre productos, componentes y procesos internos.

Una de las acusaciones más llamativas sostiene que se pedía a candidatos procedentes de Apple que acudieran a las entrevistas con “piezas reales” para sesiones de demostración. El hecho de mostrar trabajos anteriores durante una selección no es extraño en el sector tecnológico, pero la frontera cambia cuando esos componentes son prototipos, muestras no comercializadas o materiales sujetos a acuerdos de confidencialidad.

DemandadoRelación con Apple y OpenAIPrincipal acusación de Apple
OpenAISocio de Apple en ChatGPT y futuro competidor en hardwareHaber promovido y aprovechado la obtención de información confidencial
io ProductsEmpresa de hardware integrada en OpenAIUtilizar secretos de Apple para acelerar el desarrollo de nuevos dispositivos
Tang Yew TanExvicepresidente de diseño de Apple y responsable de hardware en OpenAISolicitar información, proveedores y componentes a empleados y candidatos
Chang LiuAntiguo ingeniero eléctrico de Apple incorporado a OpenAIMantener un portátil, acceder a servidores y descargar archivos confidenciales

Apple asegura que trasladó sus preocupaciones a OpenAI en febrero y que no recibió una respuesta adecuada. La demanda pide que un jurado determine la responsabilidad, reclama compensaciones económicas y solicita órdenes para impedir que OpenAI use o conserve cualquier material obtenido de forma indebida.

La carrera por fabricar el dispositivo que venga después del smartphone

La disputa tiene más importancia que un conflicto laboral entre dos empresas de Silicon Valley. OpenAI está intentando convertir ChatGPT en algo que no dependa de abrir una aplicación en un teléfono fabricado por Apple o un navegador controlado por Google.

Su proyecto con io Products reúne a antiguos responsables del diseño industrial de Apple, incluido Jony Ive. OpenAI ha descrito su objetivo de forma deliberadamente vaga: crear una nueva manera de interactuar con la inteligencia artificial que supere las interfaces tradicionales.

Para Apple, este proyecto supone una amenaza doble. Puede convertirse en un competidor directo del iPhone y, al mismo tiempo, atraer a los ingenieros que conocen cómo la compañía diseña, fabrica y lleva a producción millones de dispositivos.

El conocimiento que OpenAI necesita no se limita al aspecto exterior de un producto. Fabricar hardware de consumo exige controlar baterías, cámaras, micrófonos, antenas, disipación térmica, acústica, materiales, ensamblaje, costes y proveedores capaces de entregar millones de unidades con pocos defectos.

Construir esa experiencia desde cero lleva años. Contratar a antiguos profesionales de Apple es legal y habitual. Llevarse archivos, prototipos o listas confidenciales de proveedores no lo sería.

La demanda pretende situar el conflicto exactamente en esa separación.

Qué tendrá que demostrar Apple

En Estados Unidos, una información solo recibe protección como secreto industrial cuando su propietario ha adoptado medidas razonables para mantenerla confidencial y cuando posee valor económico precisamente porque no es conocida ni puede obtenerse fácilmente por medios legítimos.

La legislación federal considera apropiación indebida la adquisición mediante robo, engaño, espionaje electrónico o incumplimiento de un deber de confidencialidad. No incluye el desarrollo independiente, la ingeniería inversa legítima ni la experiencia general acumulada por un profesional durante su carrera.

Apple deberá identificar con suficiente precisión qué secretos fueron sustraídos. No bastará con alegar que Tan y Liu conocen profundamente el diseño de sus productos. Tendrá que relacionar documentos, piezas, métodos, proveedores o procesos concretos con trabajos realizados posteriormente por OpenAI.

También tendrá que demostrar que OpenAI sabía, o debía saber, que esa información procedía de medios indebidos y que la utilizó o amenazaba con utilizarla.

Esta exigencia resulta especialmente importante en California, donde los acuerdos de no competencia en el empleo son generalmente nulos. La legislación estatal protege que un trabajador pueda cambiar de empresa y emplear sus capacidades profesionales en otro proyecto.

La ley federal de secretos industriales tampoco permite impedir que una persona acepte un empleo únicamente por la información que conserva en su memoria. Una eventual orden debe apoyarse en pruebas de apropiación real o amenazada, no simplemente en que el trabajador conoce asuntos importantes de su anterior empresa.

La batalla judicial girará, por tanto, alrededor de una pregunta concreta: ¿OpenAI contrató experiencia u obtuvo material confidencial?

Si Apple demuestra lo segundo, el tribunal puede ordenar el cese de su uso, exigir medidas para proteger los secretos y conceder daños por pérdidas o enriquecimiento indebido. En casos de apropiación intencionada y maliciosa, la legislación federal permite elevar la compensación y conceder los costes legales.

Elon Musk se suma al ataque, no a la demanda

La aparición de Musk ha añadido ruido a un caso que ya era considerablemente complejo.

El fundador de xAI volvió a llamar “Scam Altman” al director ejecutivo de OpenAI y utilizó la demanda de Apple para atacar la credibilidad de su antiguo socio. Altman respondió vinculando las críticas con la rivalidad entre ambos y cuestionando algunos proyectos anunciados por Musk.

Musk tiene un interés evidente en cualquier problema que afecte a OpenAI. Fue uno de sus cofundadores, abandonó la organización en 2018 y ahora compite con ella mediante xAI y Grok. También mantiene disputas separadas relacionadas con la transformación empresarial y el gobierno de OpenAI.

Pero ninguna de esas circunstancias lo convierte en parte de la demanda presentada por Apple. Jurídicamente son conflictos distintos, con demandantes, hechos y pretensiones diferentes.

Decir que Musk “se ha sumado a la demanda” puede entenderse como una incorporación procesal que no se ha producido. La formulación correcta es que se ha sumado públicamente a la ofensiva contra OpenAI.

De socios en el iPhone a rivales en hardware

Apple y OpenAI anunciaron en 2024 la integración de ChatGPT en Siri y en las herramientas de escritura de iOS, iPadOS y macOS. El usuario puede autorizar el envío de una consulta a ChatGPT cuando los modelos de Apple no ofrecen una respuesta suficiente.

Aquella alianza mostraba una relación complementaria: Apple controlaba el dispositivo y OpenAI aportaba uno de los modelos más conocidos del mercado.

El nuevo proyecto de hardware altera ese equilibrio. OpenAI ya no quiere limitarse a ser un servicio dentro de los productos de Apple. Aspira a controlar su propia interfaz, su diseño y la relación directa con el usuario.

La demanda no cancela automáticamente la integración de ChatGPT en los sistemas de Apple. Ambas compañías pueden mantener acuerdos comerciales mientras litigan, aunque la confianza entre ellas se haya deteriorado.

Para OpenAI, el riesgo más inmediato quizá no sea una indemnización. El proceso de descubrimiento judicial puede obligarla a entregar correos, mensajes, documentos de contratación, historiales de acceso y detalles sobre el desarrollo de su dispositivo.

Para Apple, la demanda también entraña riesgos. Deberá describir sus secretos con suficiente detalle para defender el caso sin revelar públicamente aquello que intenta proteger. OpenAI podrá cuestionar sus controles internos y preguntar cómo un antiguo empleado conservó un portátil y acceso a servidores después de abandonar la empresa.

El procedimiento acaba de comenzar y puede prolongarse durante años. Por ahora existen acusaciones detalladas, una negación de OpenAI y una intervención pública de Elon Musk que añade espectáculo, pero no cambia quién ocupa cada lado del tribunal.

Preguntas frecuentes

¿Elon Musk forma parte de la demanda de Apple contra OpenAI?
No. Musk ha criticado públicamente a OpenAI y a Sam Altman, pero no consta como demandante ni como parte de este procedimiento.

¿Un tribunal ya ha confirmado que OpenAI robó secretos de Apple?
No. Se trata de acusaciones incluidas en una demanda inicial. OpenAI las niega y todavía no se han practicado pruebas ni dictado una resolución.

¿Qué reclama Apple?
Apple solicita daños económicos, un juicio con jurado y medidas que impidan a OpenAI conservar o utilizar información supuestamente obtenida de forma indebida.

¿Desaparecerá ChatGPT del iPhone por esta demanda?
No hay indicios de un efecto inmediato. La integración se mantiene como una relación comercial separada, aunque el conflicto puede complicar la colaboración futura.

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