Anthropic ficha talento de Google para blindar energía y centros de datos

Anthropic está reforzando su ofensiva en infraestructura con un movimiento que dice mucho sobre hacia dónde va la carrera de la Inteligencia Artificial. Sana Ouji, hasta ahora directiva de inversiones estratégicas y alianzas energéticas para centros de datos en Google, ha dejado la compañía para incorporarse al nuevo equipo de energía de Anthropic. La propia Ouji explicó en LinkedIn que trabajará junto a Ariel Horowitz y Tim Hughes en una estrategia energética global destinada a “escalar de forma responsable y rápida” una cartera ambiciosa de centros de datos.

El fichaje no llega aislado. Según DatacenterDynamics, Anthropic lleva meses incorporando perfiles con experiencia en Google y en el sector del data center para construir una estructura propia cada vez más sólida. Entre los nombres citados figuran Winnie Leung, al frente de infraestructura de centros de datos; Liwen Mao, como responsable de diseño de centros de datos; Adam Johnson, como responsable eléctrico; Zach Miller, en operaciones; y otros perfiles técnicos y de seguridad con larga trayectoria previa en Google. A ellos se suman ejecutivos como Tim Hughes, procedente de Stack Infrastructure, y Matt Wanner, también llegado desde esa misma compañía.

Lo relevante no es solo quién entra, sino para qué entra. Anthropic ya no parece conformarse con ser una gran consumidora de nube ajena. Está construyendo un músculo interno en energía, capacidad, diseño, ejecución y operaciones que apunta a una ambición mucho mayor: asegurar suministro eléctrico, suelo, entrega de capacidad y control operativo en una etapa en la que el acceso a computación se ha convertido en una ventaja competitiva tan importante como el propio modelo. Las vacantes públicas de la empresa van en esa dirección, con puestos como Data Center Portfolio Planning & Execution Lead, Senior Data Center Capacity Delivery Manager, Data Center Electrical Engineer o Data Center Engineer, Resource Efficiency – Compute Supply.

Ese refuerzo organizativo encaja con los movimientos que Anthropic ya ha anunciado en los últimos meses. En noviembre de 2025, la compañía comunicó una inversión de 50.000 millones de dólares en infraestructura de computación en Estados Unidos junto a Fluidstack, con centros de datos en Texas y Nueva York y más ubicaciones previstas después. La empresa dijo entonces que esas instalaciones estarían diseñadas específicamente para sus cargas de trabajo y orientadas a maximizar la eficiencia. Fluidstack confirmó la operación y detalló que el plan generaría cientos de empleos permanentes y miles durante la construcción.

A eso se añade la dimensión de chips y capacidad contratada. Reuters informó en octubre de 2025 de que Anthropic había firmado con Google un acuerdo de más de 1 GW de capacidad de computación basada en TPUs, con entrada en servicio en 2026. Ya en abril de 2026, Anthropic anunció oficialmente un nuevo acuerdo con Google y Broadcom para disponer de varios gigavatios de capacidad de próxima generación basada en TPUs a partir de 2027. La empresa no dio en ese comunicado una cifra exacta, pero otros medios han situado esa expansión en torno a 3,5 GW, lo que refleja la magnitud del salto.

En otras palabras, Anthropic está combinando tres capas de estrategia a la vez. La primera es la nube contratada con hiperescalares, donde mantiene relaciones de gran volumen con Google y otros socios. La segunda es la infraestructura dedicada, como el despliegue con Fluidstack. Y la tercera es la construcción de un equipo interno capaz de negociar energía, planificar porfolio, ejecutar entregas y operar capacidad como lo haría una gran compañía de centros de datos. Esa combinación sugiere que la batalla de la IA ya no se libra solo en modelos, sino en megavatios, cadena de suministro y talento especializado.

El momento elegido también resulta significativo. La presión por asegurar computación se ha convertido en uno de los grandes puntos de tensión del sector. OpenAI, en un memorando interno adelantado por The Verge, acusó a Anthropic de haber cometido un “error estratégico” al no asegurar suficiente capacidad de computación, lo que —según ese texto— se estaría notando en limitaciones de disponibilidad y en una experiencia menos fiable. Es una crítica interesada, sin duda, pero ilustra hasta qué punto la discusión sobre la IA se ha desplazado desde el laboratorio al terreno de la infraestructura pesada.

Lo curioso es que el propio Dario Amodei ha defendido públicamente una posición de prudencia frente a la tentación de comprar computación sin medida. En febrero advirtió de que, si una empresa se equivoca por un año en la curva de crecimiento o si el mercado acaba creciendo cinco veces al año en vez de diez, puede terminar en bancarrota por haber adquirido demasiada capacidad demasiado pronto. Esa reflexión ayuda a entender el delicado equilibrio que afronta ahora Anthropic: necesita garantizar energía y centros de datos para no quedarse corta, pero también evitar sobredimensionarse en un mercado que sigue moviéndose a una velocidad difícil de modelizar.

Por eso el fichaje de Sana Ouji tiene más importancia de la que parece en una lectura superficial. No es solo una directiva más que cambia de empresa. Es una pieza que encaja en una reorganización mucho más amplia: Anthropic está profesionalizando su frente energético y de centros de datos con perfiles llegados de Google, del sector eléctrico y de grandes promotores de data centers. El mensaje es claro. Para competir en la primera división de la IA ya no basta con tener buenos modelos. Hay que asegurar terreno, potencia, chips, plazos de entrega y equipos capaces de convertir contratos multimillonarios en capacidad real.

Si se mira con perspectiva, el movimiento también dice algo sobre el estado actual del mercado. Durante años, las startups tecnológicas presumían de ser ligeras y de apoyarse en la infraestructura de otros. La IA generativa está invirtiendo esa lógica. Empresas como Anthropic se parecen cada vez más, en una parte de su funcionamiento, a grandes operadoras de infraestructura: negocian gigavatios, fichan veteranos de centros de datos, planifican porfolios y miden su futuro en capacidad eléctrica disponible. Y esa transformación puede ser tan decisiva para el sector como cualquier salto en el propio rendimiento de los modelos.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Sana Ouji y por qué es relevante su fichaje por Anthropic?
Sana Ouji trabajó más de seis años en Google y ocupó recientemente un puesto ligado a inversiones estratégicas y alianzas energéticas para centros de datos. Su salto a Anthropic refuerza el nuevo equipo de energía de la compañía en un momento de fuerte expansión de su infraestructura.

¿Qué está construyendo Anthropic en centros de datos?
Anthropic anunció en noviembre de 2025 una inversión de 50.000 millones de dólares en infraestructura de IA en Estados Unidos junto a Fluidstack, con centros de datos en Texas y Nueva York y más ubicaciones previstas.

¿Qué relación tienen Google y Broadcom con la expansión de Anthropic?
Google ya firmó con Anthropic un acuerdo de más de 1 GW de TPUs en 2025, y en abril de 2026 Anthropic anunció una ampliación con Google y Broadcom para acceder a varios gigavatios de capacidad de próxima generación desde 2027.

¿Por qué la energía y los centros de datos son ahora tan importantes para la IA?
Porque entrenar y servir modelos avanzados requiere enormes volúmenes de computación, y esa computación depende de chips, centros de datos, capacidad eléctrica y plazos de entrega. La ventaja competitiva ya no está solo en el software, sino también en la infraestructura física que lo hace posible.

vía: datacenterdynamics

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