La confianza en la recuperación tras un ciberataque sigue siendo mucho más alta que la capacidad real de restaurar datos de forma completa. Esa es la principal conclusión del Data Trust and Resilience Report 2026 de Veeam, un informe basado en las respuestas de más de 900 responsables sénior de IT, seguridad y riesgo de todo el mundo. El estudio dibuja una brecha preocupante: aunque el 90% de las organizaciones afirma confiar en su capacidad para recuperarse de un incidente dentro de sus objetivos de tiempo de recuperación, solo el 28% de las víctimas de ransomware consiguió restaurar todos los datos afectados.
El dato es especialmente relevante porque llega en un momento en el que el ransomware, la presión regulatoria y la adopción acelerada de la Inteligencia Artificial están cambiando la forma en la que las empresas entienden la continuidad de negocio. Ya no basta con tener copias de seguridad ni con declarar que existe un plan de recuperación. La cuestión decisiva es si la organización puede demostrar, con pruebas realistas, que es capaz de restaurar datos limpios, fiables y completos cuando el negocio está bajo presión.
De la confianza en el backup a la resiliencia demostrada
El informe de Veeam refleja un cambio de enfoque en el mercado: pasar de la “confianza en la recuperación” a la resiliencia de datos demostrada. La diferencia no es menor. Una empresa puede creer que está preparada porque dispone de backups, procedimientos, herramientas y responsables asignados. Pero esa confianza puede venirse abajo si, tras un ataque, parte de los datos está cifrada, contaminada, incompleta o no puede restaurarse en los plazos que exige el negocio.
Según el estudio, las organizaciones afectadas por ransomware recuperaron de media solo el 72% de los datos impactados. Además, el 44% de las víctimas recuperó menos del 75% de la información comprometida. Estas cifras muestran que el problema ya no está únicamente en evitar el ataque, sino en garantizar la recuperación completa y verificable cuando el incidente ya se ha producido.
También hay una brecha entre los objetivos técnicos y la realidad empresarial. Aunque el 90% de las organizaciones dice confiar en que puede recuperarse dentro de sus RTO, solo el 69% afirma que esos tiempos de recuperación están plenamente alineados con los objetivos de continuidad del negocio. Dicho de otro modo: algunas empresas pueden cumplir su métrica técnica y, aun así, no responder a lo que realmente necesita la organización para seguir funcionando.
El ransomware ya impacta en clientes, ingresos y sistemas críticos
El ransomware sigue siendo uno de los grandes factores de estrés para la resiliencia corporativa. Entre las organizaciones que sufrieron un ciberincidente, el 42% informó de interrupciones para clientes o usuarios, el 41% registró pérdidas financieras o impacto en los ingresos y el 38% sufrió una caída prolongada de sistemas críticos.
Estas cifras ayudan a entender por qué la recuperación ya no puede verse como una responsabilidad exclusiva del equipo de backup o del departamento de IT. Cuando un ataque afecta a operaciones, clientes, ingresos y cumplimiento normativo, la resiliencia de datos pasa a ser una cuestión de dirección general. La pregunta no es solo si existe una copia, sino quién decide qué se restaura primero, qué significa “recuperado”, qué sistemas son prioritarios y cómo se comunica el estado real del negocio durante la crisis.
Veeam identifica cuatro prácticas asociadas a mejores resultados: visibilidad clara sobre los datos empresariales y los riesgos de IA, controles de seguridad aplicados de verdad y no solo definidos en políticas, pruebas realistas de recuperación y alineamiento ejecutivo sobre responsabilidades, métricas y reporting.
La IA amplía la exposición de datos más rápido que la gobernanza
El informe introduce además un factor que cada vez pesa más: la Inteligencia Artificial. El 43% de los encuestados afirma que la adopción de IA está avanzando más rápido que su capacidad para proteger datos y modelos. Otro 42% reconoce tener visibilidad limitada sobre todas las herramientas o modelos de IA utilizados dentro de la organización, mientras que el 40% admite que sus políticas de seguridad todavía no se han actualizado para cubrir riesgos específicos de IA.
Este punto es clave. A medida que los empleados usan herramientas de IA generativa, asistentes, agentes y servicios externos, los datos corporativos empiezan a moverse por nuevos canales. Pueden aparecer prompts con información sensible, documentos subidos a plataformas no autorizadas, modelos conectados a datos internos o agentes capaces de actuar sobre sistemas empresariales. Si la organización no sabe qué herramientas se usan, qué datos procesan y qué controles se aplican, la superficie de exposición crece de forma silenciosa.
El 25% de los encuestados menciona la shadow IT y el uso no autorizado de herramientas de IA como una preocupación principal relacionada con la seguridad de los datos. Esta cifra apunta a un problema ya conocido, pero amplificado por la facilidad de acceso a servicios de IA: los usuarios adoptan herramientas antes de que IT, seguridad y cumplimiento hayan definido un marco claro.
Más presupuesto, mejores resultados
El informe también señala que el presupuesto influye en los resultados de recuperación. El 49% de las organizaciones aumentó su inversión en ciberseguridad respecto al año anterior. Según Veeam, las empresas que incrementaron presupuesto fueron más proclives a invertir en capacidades básicas de resiliencia, como almacenamiento inmutable y backups automatizados, y obtuvieron mejores resultados frente al ransomware.
La diferencia es notable: la recuperación completa fue significativamente superior entre organizaciones con presupuestos al alza, con un 40% frente al 16% de aquellas sin ese refuerzo. Esto no significa que gastar más garantice automáticamente una buena recuperación, pero sí indica que la resiliencia exige inversión sostenida, pruebas, automatización y controles efectivos.
La regulación también aparece como un motor creciente. El 33% de los líderes encuestados cita los cambios regulatorios como una de las principales amenazas emergentes, una cifra cercana al 36% que señala los ciberataques. Esto refleja que las empresas no solo deben recuperarse técnicamente, sino demostrar cumplimiento, trazabilidad y control ante marcos regulatorios cada vez más exigentes.
El mensaje final del informe es claro: en 2026, la resiliencia de datos no puede basarse en suposiciones. Debe probarse. Las organizaciones que lideren esta nueva etapa serán aquellas capaces de saber qué datos tienen, dónde están, quién puede acceder a ellos, cómo se protegen y cuánto tardan realmente en restaurarse de forma limpia y fiable.
Preguntas frecuentes
¿Qué revela el informe Data Trust and Resilience Report 2026 de Veeam?
El informe revela una brecha entre la confianza declarada y la recuperación real. Aunque el 90% de las organizaciones confía en recuperarse de un ciberincidente dentro de sus objetivos, solo el 28% de las víctimas de ransomware consiguió restaurar todos los datos afectados.
¿Qué porcentaje de datos recuperan de media las empresas tras un ransomware?
Según Veeam, las organizaciones afectadas por ransomware recuperan de media el 72% de los datos impactados. Además, el 44% de las víctimas recupera menos del 75% de la información afectada.
¿Por qué la Inteligencia Artificial aumenta el riesgo sobre los datos empresariales?
Porque acelera el movimiento de datos entre aplicaciones, modelos, agentes y servicios externos. El informe indica que el 43% de las organizaciones cree que la adopción de IA avanza más rápido que su capacidad para proteger datos y modelos.
¿Qué prácticas mejoran la recuperación frente al ransomware?
Veeam destaca cuatro prácticas: visibilidad sobre datos y riesgos de IA, controles de seguridad aplicados de forma efectiva, pruebas realistas de recuperación y alineamiento ejecutivo sobre responsabilidades, métricas y objetivos de continuidad.
vía: veeam