Un centro de datos en un contenedor empieza a calentar una ciudad en Finlandia

En el oeste de Finlandia, la firma energética Vatajankoski y la empresa local E-Heat acaban de poner en marcha un experimento muy práctico (y cada vez menos “experimental”): un centro de datos modular, de 1 MW, conectado directamente a la red de calefacción urbana. En lugar de “tirar” el calor que generan los servidores, lo convierten en parte del suministro térmico de la localidad de Honkajoki, en la región de Satakunta, dentro del área ecoindustrial de Kirkkokallio.

La idea, explicada sin romanticismos: la computación calienta, y ese calor —bien capturado— puede sustituir parte de la energía que antes salía de calderas o sistemas de combustión. Aquí, el calor residual del centro de datos se usa para calentar agua hasta casi 80 °C, que luego se inyecta en la red de district heating de Vatajankoski.

Qué han desplegado exactamente (y por qué importa)

El proyecto se apoya en un enfoque cada vez más habitual en infraestructura: data center “containerized”. En la práctica, significa capacidad IT empaquetada en módulos (contenedores) que se pueden desplegar rápido, ampliar por bloques y operar con una lógica muy “industrial”: estandarización, tiempos de instalación más cortos y footprint controlado.

El centro de datos de Honkajoki es de 1 MW y su calor ayudará a cubrir la demanda térmica de la zona urbana. El cambio es tan relevante para la red local que la instalación anterior —la caldera de parrilla (grate boiler) de Puistotie— se apagó el mes pasado y quedará como planta de respaldo. En palabras del responsable de calefacción urbana de Vatajankoski, Ari Niemi, el objetivo es que “la mayor parte” del calor se produzca sin combustión, usando “data heat”.

La perspectiva “sysadmin”: cuando tu refrigeración se convierte en un producto energético

Para administradores de sistemas y operadores, este tipo de integración cambia el marco mental: la refrigeración deja de ser solo un coste y pasa a ser parte de una cadena de valor externa (una red de calor) con expectativas de continuidad.

En un esquema así, el diseño térmico y la operación ganan importancia:

  • Estabilidad térmica y control: si el data center alimenta una red de calor, interesa la previsibilidad (cargas sostenidas, rampas controladas, alarmas bien calibradas).
  • Intercambiadores y separación de circuitos: lo habitual es aislar el circuito del DC del circuito de district heating para proteger ambos mundos (química del agua, presiones, mantenimiento).
  • Redundancia y degradación segura: cuando el calor es útil, pero la prioridad sigue siendo la disponibilidad del servicio IT, cobra sentido operar con modos degradados (por ejemplo, derivar calor a disipación convencional si la red térmica no absorbe).
  • Telemetría “de planta”: además de la típica monitorización IT (temperaturas, caudal, presión, consumo), aparece la disciplina OT/energética: KPI térmicos, estabilidad de impulsión/retorno, eficiencia del intercambio.

Nada de esto requiere “magia”; requiere disciplina operativa. Lo interesante es que el incentivo económico/municipal empuja a hacerlo bien.

No es un caso aislado: Vatajankoski ya lo venía escalando

Este despliegue llega con historial. Vatajankoski ya había instalado un centro de datos de 2 MW en su planta de Kankaanpää en 2024: un proyecto de 12 racks que, según lo publicado, aporta alrededor del 20 % de la calefacción urbana local. Además, el año pasado Vatajankoski y E-Heat desplegaron un módulo de 1,5 MW en Merikarvia, también orientado a alimentar una red de calor.

Y la hoja de ruta continúa: E-Heat ha comunicado que prepara un módulo de 1,8 MW en Ivalo, en la Laponia finlandesa, junto al proveedor local Inergia Lämpö Oy. El módulo, de 80 m², debería entrar en servicio en primavera y cubrir “aproximadamente la mitad” de las necesidades de su red de calefacción.

La pieza financiera: movimientos alrededor de E-Heat

El modelo también está atrayendo interés corporativo. La inmobiliaria finlandesa Toivo invirtió 2.000.000 € en E-Heat el año pasado y estaba en proceso de adquirir la compañía, pero finalmente vendió su participación en noviembre a su propietario actual por 1.971.280 € (aprox. 1,9 millones de euros).

Además, Toivo informó de que seguía negociando una posible operación con E-Heat y se comprometió a una garantía de ~675.000 € como parte de un programa de inversión de 6.000.000 € de E-Heat para 2025, señalando también que una posible reclasificación del impuesto eléctrico en Finlandia podía influir en la decisión final.

En paralelo, un informe de Toivo sobre E-Heat mencionó que la empresa tenía ocho proyectos en negociación que sumaban 20 MW, además de proyectos ya completados y otros en construcción.

Por qué este enfoque puede marcar tendencia en Europa

La lectura es sencilla: la reutilización de calor convierte al centro de datos en infraestructura urbana. Y eso encaja especialmente bien en países con redes de calefacción urbana maduras, donde sustituir combustión por calor recuperado tiene impacto inmediato en costes y emisiones locales (sin necesidad de esperar a la “próxima gran batería” o a la “revolución” de turno).

Para el sector del data center, además, abre una narrativa con tracción: licencia social y política para seguir creciendo (especialmente en regiones donde la expansión choca con límites energéticos y permisos). Y para quienes operan sistemas, añade una capa de complejidad interesante: tu CPD ya no solo responde a SLA digitales; también puede estar sosteniendo, literalmente, el confort térmico de una ciudad.

vía: DataCenterDynamics

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