Telefónica y la Universidad Politécnica de Madrid han formalizado una nueva Joint Research Unit centrada en tecnologías cuánticas, un acuerdo que refuerza una colaboración de más de una década en comunicaciones avanzadas y que llega en un momento en el que Europa intenta ganar autonomía en infraestructuras digitales críticas. La unidad tendrá sede en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos de la UPM y estará vinculada al grupo de Información Cuántica, GIICC.
El movimiento no es solo académico. Las comunicaciones cuánticas se han convertido en una de las áreas estratégicas para proteger redes, datos e infraestructuras frente a amenazas futuras, incluida la posibilidad de que ordenadores cuánticos suficientemente potentes comprometan algoritmos criptográficos hoy considerados seguros. Para operadoras, administraciones públicas, banca, defensa, energía o centros de datos, la cuestión ya no es si habrá que prepararse, sino cuándo y cómo empezar a hacerlo.
Una alianza para pasar del laboratorio a las redes reales
La nueva unidad conjunta entre Telefónica y la UPM busca consolidar y ampliar una relación que ya ha participado en buena parte de los principales proyectos europeos de comunicaciones cuánticas desde 2016. Entre ellos figuran iniciativas como CIVIQ, OPENQKD, DISCRETION o EuroQCI-Spain, todas ellas relacionadas con el despliegue, validación o desarrollo de tecnologías de comunicación segura basadas en principios cuánticos.
El acuerdo fue firmado por Óscar García Suárez, rector de la UPM, y Juan José Marfil Márquez, director de Red, TI y TV de Telefónica. Se trata de la segunda Joint Research Unit entre ambas entidades, tras la ya existente en comunicaciones de datos. Este tipo de unidades permiten a empresas y organismos públicos de investigación trabajar como un único equipo ante proyectos financiados por la Unión Europea, una fórmula especialmente útil en ámbitos donde la transferencia tecnológica es tan importante como la investigación básica.
La colaboración también se conecta con procesos de normalización internacional, en especial dentro de ETSI, el organismo europeo de estándares de telecomunicaciones. Su grupo dedicado a Quantum Key Distribution trabaja en especificaciones de interfaces, requisitos de seguridad de implementación y caracterización óptica de sistemas QKD, piezas necesarias para que estas tecnologías puedan desplegarse con garantías fuera de entornos de laboratorio.
En la práctica, el reto de las comunicaciones cuánticas no consiste solo en demostrar que una clave puede distribuirse de forma segura entre dos puntos. El verdadero desafío está en integrar esa capacidad en redes de fibra existentes, centros de operación, sistemas de gestión, servicios comerciales y requisitos de interoperabilidad. Sin estándares, pruebas de campo y colaboración entre universidades, operadoras y empresas especializadas, la tecnología corre el riesgo de quedarse en proyectos piloto sin continuidad.
EuroQCI y la soberanía digital europea
La nueva JRU llega en plena construcción de EuroQCI, la infraestructura europea de comunicaciones cuánticas que la Comisión Europea impulsa junto a los Estados miembros y la Agencia Espacial Europea. El objetivo es crear una red segura que combine enlaces terrestres, basados principalmente en fibra óptica, y un segmento espacial mediante satélites. Esta infraestructura forma parte de la estrategia europea para proteger comunicaciones sensibles y reforzar la soberanía digital.
España participa en esa hoja de trabajo a través de EuroQCI-Spain, que plantea una arquitectura nacional inicial con nodos en Madrid y Barcelona, además de pruebas de sistemas QKD y criptografía en campo. El objetivo es avanzar hacia una red capaz de conectar emplazamientos estratégicos y preparar futuras extensiones nacionales y transfronterizas.
Telefónica y la UPM ya han tenido un papel relevante en ese recorrido. Telefónica ha liderado el despliegue de TEFQCI, una de las primeras redes privadas experimentales de fibra en el área metropolitana de Madrid orientadas a comunicaciones cuánticas, y ha colaborado en el ecosistema MADQCI. La UPM, por su parte, ha actuado como uno de los centros de investigación de referencia y ha coordinado el plan complementario de Comunicaciones Cuánticas.
Este punto es importante para España. Durante años, buena parte de las infraestructuras digitales críticas han dependido de tecnologías, proveedores y estándares dominados por actores de fuera de Europa. En cloud, semiconductores, ciberseguridad o Inteligencia Artificial, la dependencia exterior ya forma parte del debate político y económico. Las comunicaciones cuánticas ofrecen una oportunidad distinta: participar desde etapas tempranas en el diseño, despliegue y normalización de una tecnología que puede ser clave para las redes seguras de las próximas décadas.
No se trata de exagerar sus posibilidades inmediatas. La QKD y otras tecnologías cuánticas todavía deben superar costes, complejidad de despliegue, integración con redes clásicas y madurez comercial. Pero sí tienen un papel estratégico. Si Europa quiere proteger comunicaciones gubernamentales, sanitarias, financieras o industriales en un escenario de criptografía poscuántica, necesita capacidad propia, talento especializado y pilotos que no dependan exclusivamente de proveedores externos.
Startups, pymes y talento especializado
La alianza entre Telefónica y la UPM también incorpora al ecosistema innovador mediante la participación de compañías como Qoolnet, spin-off de la UPM, y QCentroid, especializada en plataformas para el acceso a computación cuántica. La presencia de startups y pymes es relevante porque ayuda a que los desarrollos no se queden únicamente en consorcios de investigación o grandes operadores. Para que una tecnología llegue al mercado hacen falta componentes, software, integración, servicios, pruebas de seguridad y casos de uso reales.
Juan José Marfil defendió que el acuerdo evidencia el perfil innovador de Telefónica y su intención de ser vía de acceso a tecnologías digitales para empresas, ciudadanos y administraciones públicas. Óscar García Suárez, rector de la UPM, situó las tecnologías cuánticas en el centro de una nueva etapa tecnológica y destacó el papel de la universidad en la transferencia de conocimiento hacia la industria.
El mensaje de fondo es claro: las comunicaciones cuánticas no se desarrollarán solo con inversión pública ni solo con laboratorios universitarios. Necesitan operadores capaces de probarlas en redes reales, universidades que formen perfiles especializados, empresas que construyan producto y administraciones que actúen como primeros usuarios en entornos donde la seguridad sea prioritaria.
Para Telefónica, esta JRU refuerza su papel en tecnologías de red avanzadas y le permite mantener una posición cercana al desarrollo de estándares y pilotos europeos. Para la UPM, consolida una línea de investigación con transferencia directa hacia la industria. Para España, suma una pieza más a un ecosistema cuántico que todavía está en formación, pero que empieza a tener proyectos, empresas, nodos de prueba y colaboración internacional.
La carrera cuántica no se resolverá en un solo acuerdo ni en una sola red experimental. Harán falta años de pruebas, financiación, formación de talento y adopción progresiva. Pero iniciativas como esta ayudan a que España no sea solo consumidora de tecnología cuando las comunicaciones cuánticas lleguen a usos críticos, sino parte activa de su diseño y despliegue.
Preguntas frecuentes
¿Qué han firmado Telefónica y la UPM?
Han creado una nueva Joint Research Unit centrada en tecnologías cuánticas, con sede en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos de la UPM.
¿Para qué sirven las comunicaciones cuánticas?
Buscan reforzar la seguridad de las comunicaciones mediante tecnologías como la distribución cuántica de claves, especialmente útil para redes sensibles y entornos críticos.
¿Qué relación tiene este acuerdo con EuroQCI?
Telefónica y la UPM han participado en proyectos europeos vinculados a comunicaciones cuánticas, incluido EuroQCI-Spain, dentro del esfuerzo europeo por crear una infraestructura segura de comunicaciones cuánticas.
¿Por qué importa para España?
Porque ayuda a formar talento, probar tecnología en redes reales y posicionar a España dentro del desarrollo europeo de infraestructuras de comunicación seguras y soberanas.
vía: telefonica.com