Telefónica ha puesto en marcha en España una red de minicentros de datos basada en la reconversión de antiguas centrales telefónicas. La idea es simple, pero ambiciosa: reutilizar ubicaciones ya conectadas a la red, con acometida eléctrica y fibra, para desplegar capacidad de cómputo y almacenamiento cerca del cliente y ofrecer servicios de nube “prémium” con baja latencia, al tiempo que se refuerza la soberanía del dato.
Según los detalles compartidos, la red cuenta ya con una decena de nodos activos repartidos en nueve ciudades españolas, y el plan inmediato pasa por sumar otros siete emplazamientos adicionales de aquí a junio. En conjunto, la infraestructura se ha dimensionado en una primera fase con unos 3 MW agregados de potencia, con margen para ampliar la capacidad de cada nodo en función de la demanda.
La hoja de ruta, sin embargo, apunta bastante más lejos. A medio plazo —en un horizonte de cinco a siete años— Telefónica estima que podría reconvertir más de cien centrales en nodos de computación con capacidades de entre 1 y 2 MW por minicentro. En otras palabras: una capa “distribuida” de infraestructura digital que se sitúa entre el cliente y los grandes centros de datos, con el objetivo de acercar el procesamiento a donde realmente se genera el dato.
Por qué el “edge” es diferente a la nube tradicional
El edge computing no pretende sustituir a los grandes centros de datos ni a la nube pública, pero sí resolver un problema que el modelo centralizado arrastra de serie: la latencia y la dependencia de rutas largas hacia regiones remotas. Telefónica presenta su red como una infraestructura complementaria a los hyperscalers, pensada para escenarios donde la respuesta inmediata no es un lujo, sino un requisito operativo.
En el mundo real, eso se traduce en casos de uso como el análisis de vídeo en tiempo real, la gestión de drones, o aplicaciones industriales en ámbitos como logística, puertos, distribución, conducción asistida o gemelos digitales. En estos escenarios, unos pocos milisegundos pueden marcar la diferencia entre un sistema que “funciona” y otro que es inviable en producción.
IA en el borde: inferencia cerca del dato
La operadora también quiere posicionar estos nodos como una plataforma idónea para ejecutar aplicaciones de Inteligencia Artificial, especialmente en la fase de inferencia (cuando un modelo ya entrenado se utiliza para tomar decisiones, clasificar, detectar o generar respuestas). De hecho, la infraestructura contará con chips aceleradores de Nvidia, un elemento clave para que el edge no sea solo “servidores cerca”, sino capacidad real para cargas modernas.
Este enfoque encaja con una tendencia clara: muchas organizaciones no necesitan entrenar modelos desde cero en cada proyecto, pero sí demandan ejecutar inferencia con garantías —rendimiento, coste controlado y proximidad— para automatizar procesos y extraer valor del dato en tiempo real.
Soberanía del dato como argumento comercial
Más allá del rendimiento, Telefónica pone el foco en un factor cada vez más presente en pliegos y decisiones corporativas: la soberanía del dato. Contar con una red distribuida en territorio nacional permite asegurar, de forma más directa, que cierta información sensible se almacene y procese localmente. Es un requisito especialmente relevante para sectores como la Administración pública, la banca o la sanidad, donde la ubicación del dato, la jurisdicción aplicable y el control operativo pesan tanto como el precio.
Este punto no es menor: el edge telco puede jugar a favor de modelos híbridos, en los que parte de la carga vive cerca del cliente por exigencias regulatorias o de latencia, mientras el resto se apoya en infraestructuras más grandes para escalado y servicios generales.
Una segunda vida para las centrales tras el apagado del cobre
La estrategia también responde a una realidad industrial: el cierre progresivo de la red de cobre deja numerosas centrales en desuso parcial o total. Telefónica asume que muchas se venderán como activos inmobiliarios, pero otras se transformarán en minicentros de datos con “segunda vida” tecnológica.
Y aquí está uno de los puntos fuertes del plan: estos emplazamientos ya disponen de conectividad de fibra, integración con la red fija y móvil y acceso directo al núcleo 5G. Esa base reduce plazos de despliegue y complejidad frente a proyectos que parten de cero, donde conseguir suelo, potencia, permisos y conectividad suele ser el cuello de botella.
Un proyecto con dimensión europea y financiación pública
La iniciativa se enmarca en un proyecto europeo orientado a crear una red de edge computing que refuerce la autonomía tecnológica de la Unión Europea. En el caso de España, Telefónica ha recibido una subvención de 93 millones de euros y ha añadido una inversión adicional no detallada. En el despliegue europeo participan también operadores como Orange, Deutsche Telekom, Telecom Italia y 4iG, cada uno con planes de nodos edge en sus respectivos países.
El planteamiento sugiere una apuesta por infraestructura distribuida como “capa estratégica” para Europa: no solo por eficiencia técnica, sino como pieza de resiliencia digital y capacidad de operación en entornos regulados.
“Boutique prémium”, no guerra frontal con la nube pública
Telefónica insiste en que no busca competir directamente con Amazon, Microsoft o Google en el terreno de la nube pública masiva, donde la economía de escala y los catálogos gigantescos hacen difícil igualar precios. El enfoque es más parecido al de una “boutique prémium”: conectividad (5G y fibra), seguridad, computación y almacenamiento integrados, orientados a necesidades donde la proximidad manda.
Al mismo tiempo, la compañía explora acuerdos con grandes proveedores cloud para desplegar soluciones verticales sobre la infraestructura de Telefónica. Traducido: en vez de obligar a elegir entre “edge telco” o “hiperscaler”, la intención es que ambos mundos puedan convivir cuando el caso de uso lo justifique.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un minicentro de datos “edge” y en qué se diferencia de un gran data center?
Un minicentro edge es un nodo de computación distribuido, más pequeño y cercano al cliente, diseñado para reducir latencia y procesar datos en proximidad. Un gran data center está más centralizado y suele optimizar para escala y costes.
¿Para qué tipos de proyectos tiene más sentido usar edge computing en España?
Suele encajar en analítica de vídeo en tiempo real, automatización industrial, logística, puertos, drones, conducción asistida y gemelos digitales, donde la latencia y el procesamiento cercano son críticos.
¿Qué significa “soberanía del dato” en un despliegue de nube e IA?
Implica garantizar que los datos sensibles se almacenan y procesan bajo determinadas condiciones de localización y control operativo, algo especialmente relevante en Administración pública, banca y sanidad.
¿Por qué reutilizar centrales telefónicas puede acelerar el despliegue de infraestructura?
Porque esas ubicaciones ya cuentan con potencia eléctrica, conectividad de fibra e integración con la red fija/móvil (incluido el núcleo 5G), reduciendo tiempos y dependencias frente a construir desde cero.
vía: Expansión y Telefónica