
La carrera europea de la IA tropieza con un viejo límite: la electricidad
La expansión acelerada de la Inteligencia Artificial está cambiando una parte menos visible del negocio cloud: ya no basta con tener suelo, fibra, servidores o acceso a GPU. Cada vez pesa más algo mucho más básico y, al mismo tiempo, más difícil de conseguir en plazo: electricidad firme y disponible. En Europa, donde el debate sobre soberanía digital y capacidad de cómputo ha ganado fuerza, el cuello de botella energético empieza a perfilarse como uno de los factores que más pueden condicionar el ritmo real de crecimiento de nuevos centros de datos. La señal más clara llega desde Estados Unidos. Oracle y Bloom Energy ampliaron en abril de 2026 su alianza para desplegar hasta 2,8 GW de capacidad mediante pilas




