
Robots humanoides: la carrera industrial entra en fase real, pero aún no masiva
Los robots humanoides han dejado de ser solo vídeos espectaculares en redes sociales. En 2026 ya hay pilotos en fábricas, acuerdos con operadores logísticos, pedidos industriales, financiación de miles de millones y una competencia cada vez más clara entre Estados Unidos, China y Europa. La pregunta ya no es si estos robots llegarán a entornos reales, sino a qué velocidad, con qué coste y en qué trabajos tendrán sentido económico. La imagen pública del sector sigue dominada por demostraciones llamativas: robots que caminan, doblan ropa, manipulan objetos, trabajan en cadenas de montaje o aprenden tareas por imitación. Pero la parte empresarial es más compleja. Un robot humanoide no compite solo por parecer humano. Compite por justificar su coste frente a




