De C-Sky a T-Head: cómo China acelera con RISC-V en plena carrera global del chip
Durante años, hablar de procesadores “propios” en China significaba, casi siempre, moverse en un terreno incómodo: mucha dependencia de licencias extranjeras, ecosistemas cerrados y una cadena de suministro global donde las reglas podían cambiar de un día para otro. Sin embargo, a medida que las tensiones tecnológicas se han intensificado y los controles de exportación se han endurecido, el foco se ha desplazado hacia una alternativa con una promesa muy concreta: RISC-V, una arquitectura abierta que permite diseñar CPU sin pagar royalties por el conjunto de instrucciones. Esa promesa no es teórica. En China se está convirtiendo en una línea estratégica que conecta decisiones empresariales de hace más de dos décadas con los movimientos actuales de los grandes grupos tecnológicos.
