
La IA agéntica devuelve protagonismo a la CPU en los centros de datos
Durante los dos últimos años, la conversación sobre infraestructura de Inteligencia Artificial ha girado casi por completo alrededor de las GPU. NVIDIA se convirtió en el nombre inevitable, los hiperescalares compitieron por asegurar aceleradores y la memoria HBM pasó a ser un recurso estratégico. Pero la siguiente fase de la IA puede devolver parte del foco a un componente que muchos daban por secundario en esta carrera: la CPU de servidor. La razón está en la IA agéntica. A medida que los modelos dejan de limitarse a responder preguntas y empiezan a ejecutar flujos de trabajo, llamar a herramientas, coordinar tareas, consultar bases de datos, mover información y actuar sobre aplicaciones, aumenta la necesidad de procesadores capaces de orquestar todo




