
Los fundadores como clase de activo: la tesis de a16z sobre el nuevo venture capital
Durante años, el análisis financiero de las grandes tecnológicas ha buscado explicar su éxito con métricas conocidas: crecimiento de ingresos, margen bruto, tamaño de mercado, cuota, múltiplos, recurrencia, eficiencia comercial o capacidad de expansión internacional. Todo eso importa. Pero el nuevo ensayo de David George, responsable de growth investing en Andreessen Horowitz, plantea una idea menos cómoda para el inversor tradicional: en las compañías tecnológicas excepcionales, el activo diferencial no es solo el negocio. Es el fundador. La tesis de George, publicada por a16z bajo el título Late Stage Venture Is About Late Stage Founders, defiende que el growth-stage venture se ha consolidado como una clase de activo propia, pero que muchos la interpretan mal. No sería solo una cuestión




