
La información se ha distribuido más rápido de lo que las empresas han aprendido a gobernarla
Durante los últimos años, las organizaciones han invertido enormes esfuerzos en digitalizar procesos, migrar aplicaciones y adoptar nuevos modelos tecnológicos. El cloud se ha consolidado como una pieza fundamental para ganar flexibilidad, mejorar la escalabilidad y acelerar la innovación. Sin embargo, a medida que las compañías han avanzado en esa transformación, ha surgido un desafío menos visible, pero mucho más relevante para los responsables de tecnología: garantizar la protección, disponibilidad y control de la información en entornos cada vez más distribuidos. Hace apenas una década, la mayoría de los datos corporativos residían en un número limitado de sistemas y ubicaciones. Hoy la realidad es muy diferente. Las aplicaciones se distribuyen entre plataformas cloud públicas y privadas, los usuarios acceden desde




