La “IA crediticia” llega al software: el dinero se encarece y los inversores ya piden pruebas, no promesas
La disrupción de la Inteligencia Artificial ha dejado de ser un debate de producto para convertirse en un problema de financiación. Tras semanas de castigo bursátil, el sector del software empieza a notar el siguiente dominó: la deuda también se complica. Varias compañías están retrasando operaciones de crédito porque hoy se enfrentan a un doble filtro: tipos aún altos y, sobre todo, una lectura mucho más exigente por parte de bancos y compradores de deuda, que ya no financian “narrativas” sino capacidad real de defensa frente a la IA. El mensaje del mercado es directo: si una parte del software se vuelve más sustituible —por automatización, por herramientas generativas o por plataformas generalistas—, entonces el riesgo no es solo “crecer
