Resiliencia “explicable”: cuando ya no basta con recuperarse, hay que demostrarlo
Durante años, la resiliencia tecnológica se midió con dos números: RTO (cuánto tarda la empresa en volver a operar) y RPO (cuánta información se puede perder). Hoy, esa métrica se queda corta. La presión regulatoria —y también la de clientes, auditores y ciberaseguradoras— está empujando a un nuevo estándar: recuperar rápido ya no es suficiente; hay que poder explicar, con trazabilidad y evidencias, qué pasó con los datos, qué controles actuaron y cómo se reanudó el servicio sin “manchas” en los registros. A ese giro se le puede poner nombre: resiliencia basada en la explicabilidad. Es, en la práctica, una resiliencia con “modo auditoría” incorporado: procesos repetibles, registros limpios, evidencias automatizadas y una cadena de custodia del dato que aguante