
Los cercados solares dejan de ser una rareza: cuando un panel compite con un ladrillo
La imagen parece diseñada para circular por redes sociales: una valla hecha con paneles solares verticales que, además de cerrar una finca, genera electricidad. Pero detrás de la anécdota hay una señal económica más profunda. En Europa empiezan a verse soluciones que convierten vallados, linderos, zonas agrícolas, aparcamientos o perímetros industriales en superficies fotovoltaicas. Y la explicación no está solo en la sostenibilidad, sino en el precio. Durante décadas, la lógica fotovoltaica fue bastante clara: orientar los paneles hacia el sol, inclinarlos con el ángulo adecuado y maximizar la producción por metro cuadrado. Colocar módulos completamente verticales parecía una mala idea desde el punto de vista técnico, porque pierden parte de la radiación directa que captaría una instalación inclinada en




