
Microprocesadores: el chip que encogió el ordenador y extendió la era digital
El microprocesador no llegó al mundo con la apariencia de una gran revolución. Nació para resolver un problema muy concreto: simplificar el diseño de una calculadora japonesa. Pero aquella pequeña pieza de silicio terminó cambiando la historia de la electrónica, la informática y buena parte de la vida cotidiana. Cada móvil, coche, router, reloj inteligente, electrodoméstico, servidor o sistema industrial contiene hoy una descendencia directa de aquella idea: poner la unidad central de proceso de un ordenador dentro de un chip. Antes de ese salto, los ordenadores eran máquinas enormes. Ocupaban salas completas, consumían grandes cantidades de energía y costaban cifras fuera del alcance de la mayoría de empresas. La informática era una infraestructura reservada a gobiernos, universidades, bancos y




