
NAT ya no es gratis: la factura oculta que sostiene IPv4
Durante años, la frase funcionó como argumento definitivo: “NAT es gratis”. Si IPv4 seguía funcionando, si las redes podían esconder cientos o miles de dispositivos detrás de una sola dirección pública y si migrar a IPv6 obligaba a tocar direccionamiento, firewalls, monitorización, aplicaciones y procedimientos, la decisión parecía sencilla. No migrar salía más barato. Ese cálculo fue razonable durante mucho tiempo. El problema es que la premisa ha cambiado. NAT no se ha vuelto caro de repente porque un estándar lo diga, sino porque la escasez de IPv4 ha convertido en coste todo lo que antes parecía invisible: direcciones públicas, equipos CGNAT, logging, soporte, operaciones, cumplimiento legal y complejidad de red. La dirección IPv4 ya no es un recurso administrativo




