Adiós al TAT-8: el cable submarino que encendió Internet con un “haz de luz” vuelve a la superficie
Durante décadas, el mundo ha dado por hecho que la conectividad global “simplemente está ahí”, como si las videollamadas, los pagos online o el correo electrónico fueran un fenómeno atmosférico. Pero bajo el Atlántico —y bajo muchos mitos— existe una infraestructura física que sostiene esa normalidad: kilómetros y kilómetros de cable que, en su día, fueron frontera tecnológica. Ahora, esa frontera se está desmantelando con una operación que parece más propia del siglo XIX que de la era de la nube: un gancho, coordenadas precisas y manos expertas “pescando” fibra del fondo del mar. El protagonista es TAT-8 (Trans-Atlantic Telephone 8), el primer cable transatlántico de fibra óptica. Entró en servicio el 14 de diciembre de 1988, conectando Estados Unidos