SpaceX ha vuelto a estirar el concepto de “cadencia” espacial hasta un punto que, hace apenas una década, habría sonado a ciencia ficción. La compañía cerró 2025 con 165 lanzamientos orbitales, una cifra que no solo marca un nuevo récord anual para la empresa, sino que consolida una racha de seis años consecutivos batiendo su propia marca: de 25 vuelos orbitales en 2020 a 31 en 2021, 61 en 2022, 96 en 2023, 134 en 2024 y, ahora, 165. Traducido a la vida real: casi un lanzamiento cada dos días.
Detrás del titular hay un cambio de escala. Lo que antes era una industria de “ventanas de lanzamiento” y campañas larguísimas, hoy se parece cada vez más a una operación industrial con ritmos regulares, procedimientos repetibles y un objetivo claro: convertir el acceso al espacio en algo rutinario, predecible y, sobre todo, barato en comparación con el estándar histórico.
Un récord que no se explica sin la reusabilidad
El dato más revelador de 2025 es que los 165 lanzamientos orbitales se realizaron con Falcon 9, el caballo de batalla de SpaceX. Y en un año tan intenso, la reusabilidad no fue un eslogan: el primer estadio regresó y aterrizó con éxito en 162 ocasiones, fallando solo en tres por motivos muy concretos.
Dos de las excepciones fueron “por diseño”: misiones especialmente exigentes, con satélites Spainsat NG a órbita de transferencia geoestacionaria, donde el cohete gastó tanto combustible en la subida que ya no quedaba margen para el retorno. La tercera excepción fue un caso distinto: un Falcon 9 llegó a tocar la barcaza dron en el Atlántico, pero acabó volcando tras declararse un incendio que dañó una pata de aterrizaje.
En otras palabras: el sistema de reutilización funciona tan bien que lo llamativo ya no es que aterrice, sino cuando no lo hace.
Starlink, el motor de la “fábrica de lanzamientos”
Si hay una palabra que define el manifiesto de SpaceX en 2025 es Starlink. La constelación de internet satelital no solo estuvo presente: dominó el calendario. De los 165 vuelos orbitales, 123 fueron misiones Starlink, que en conjunto desplegaron más de 3.000 satélites en un solo año.
Ese volumen explica por qué SpaceX puede sostener una cadencia casi industrial: cuando el cliente principal es “la propia SpaceX”, la planificación se simplifica, las prioridades se alinean y la cadena logística se optimiza alrededor de un único producto repetido cientos de veces. El resultado es una constelación que ya supera los 9.300 satélites activos, con un ritmo de crecimiento que, por sí solo, está reconfigurando el mercado de conectividad global, la observación de la Tierra y hasta la conversación sobre congestión orbital.
La comparación incómoda: SpaceX frente a países enteros
El récord no es solo interno. 2025 dejó una estadística que ilustra el tamaño de la brecha: SpaceX realizó casi el doble de misiones orbitales que China ese año y su actividad representó aproximadamente el 85% del total de lanzamientos orbitales de Estados Unidos.
Este desequilibrio tiene implicaciones más allá del orgullo corporativo. Para el ecosistema estadounidense, SpaceX se ha convertido en una infraestructura crítica: despliega satélites comerciales, apoya misiones de seguridad nacional, transporta carga y tripulación, y mantiene un ritmo que otros proveedores aún no pueden igualar. La dependencia también crece con el éxito: cuando una sola empresa concentra tanta capacidad, cualquier incidente —técnico, regulatorio o industrial— se vuelve sistémico.
Más hitos en un año descomunal
El récord anual llegó acompañado de otros hitos simbólicos que confirman la madurez operativa del modelo:
- SpaceX alcanzó en 2025 su aterrizaje número 500.
- También celebró el lanzamiento número 500 de un cohete reutilizado, un indicador clave: ya no se reutiliza “a veces”, se reutiliza “por defecto”.
- Y siguió ampliando el récord de vuelos de un mismo propulsor Falcon 9, que ya alcanza 32 lanzamientos.
Son números que cambian la narrativa del sector: el hardware deja de ser “de usar y tirar” y empieza a comportarse como un activo que se amortiza con cada vuelo adicional.
¿Y Starship? Cinco pruebas que apuntan a 2026
Aunque el titular habla de vuelos orbitales (Falcon 9), 2025 también fue un año de avances para Starship, el vehículo totalmente reutilizable con el que SpaceX quiere dar el salto a otra liga. La compañía realizó cinco vuelos de prueba suborbitales con Starship durante el año. Según el balance publicado, las tres primeras pruebas terminaron con la pérdida de al menos una de las dos etapas, mientras que las dos últimas, en agosto y octubre, fueron consideradas éxitos completos.
La lectura es clara: Falcon 9 es el presente productivo; Starship es la apuesta para multiplicar la escala. Si 2025 fue el año de la rutina, 2026 promete ser el año de la ambición: más pruebas, más iteración y, si el programa madura, el inicio de un nuevo ciclo de capacidad y costes para cargas mucho mayores.
Preguntas frecuentes
¿Por qué SpaceX puede lanzar tanto más que otras compañías?
Porque ha industrializado el proceso con reutilización sistemática del Falcon 9, una logística muy optimizada y un manifiesto dominado por misiones propias (Starlink), lo que reduce fricción comercial y acelera la planificación.
¿Qué porcentaje de los lanzamientos de SpaceX en 2025 fueron para Starlink?
La mayoría: 123 de 165 vuelos orbitales fueron misiones Starlink, con más de 3.000 satélites desplegados en el año.
¿Qué significa que un Falcon 9 haya volado 32 veces?
Que el mismo primer estadio puede reutilizarse a gran escala, reduciendo el coste marginal por lanzamiento y permitiendo una cadencia sostenida. Es una señal de madurez del sistema y de mantenimiento “tipo aviación”.
¿Starship ya está reemplazando al Falcon 9?
Todavía no. En 2025, el récord orbital lo hizo Falcon 9. Starship sigue en fase de pruebas suborbitales, aunque las últimas misiones del año apuntan a una evolución rápida de cara a 2026.