SoftBank ha dado el paso que el sector llevaba semanas descontando: la japonesa ha alcanzado un acuerdo para comprar DigitalBridge por unos 4.000 millones de dólares, una operación que coloca a uno de los mayores inversores globales en infraestructura digital bajo el paraguas del grupo liderado por Masayoshi Son. La transacción contempla la adquisición de todas las acciones ordinarias en circulación de DigitalBridge por 16 dólares por acción, y ya cuenta con la aprobación del consejo de la compañía. Si se cumplen los plazos previstos, el cierre llegará en la segunda mitad de 2026.
Más allá del titular, el movimiento encaja como una pieza casi quirúrgica dentro del relato que Son lleva meses empujando: construir una “plataforma” capaz de sostener la próxima ola de servicios basados en Inteligencia Artificial, donde el cuello de botella ya no es solo el chip, sino el pack completo: energía, conectividad, centros de datos y capacidad de despliegue a escala. En el comunicado recogido por medios especializados, Son resumió el argumento con una idea simple: si la IA va a transformar industrias, se necesitará “más computación, conectividad, potencia eléctrica e infraestructura escalable”.
Qué compra SoftBank realmente (y por qué importa)
DigitalBridge no es un “operador de centros de datos” al uso, sino un inversor y gestor de activos especializado en infraestructura digital: data centers, torres, fibra y plataformas vinculadas al ecosistema de conectividad. Según datos corporativos, la firma contaba con 108.000 millones de dólares en activos bajo gestión (AUM) a cierre del 30 de septiembre de 2025.
Esa cartera incluye participaciones en nombres que, para el mercado de data centers, son palabras mayores: Vantage Data Centers, Switch, Yondr, DataBank, AtlasEdge, entre otras. Y no es solo una lista de logotipos: la compañía suma 5,4 GW de capacidad de centros de datos en operación o en desarrollo, una cifra que la coloca en la conversación global sobre el boom de capacidad para cargas de trabajo de IA.
SoftBank, además, ha decidido mantener a DigitalBridge con cierta autonomía operativa: la compañía seguirá funcionando como una plataforma gestionada por separado, bajo el liderazgo de su actual CEO, Marc Ganzi.
Prima, calendario y el mensaje al mercado
El precio de 16 dólares por acción no solo fija el valor de la operación, también actúa como señal. Según el desglose publicado, representa una prima del 15% sobre la cotización previa al anuncio oficial y un salto notable frente a los niveles anteriores al inicio de los rumores.
Que el cierre se sitúe tan lejos —H2 2026— también dice cosas: estas operaciones suelen implicar capas de aprobaciones regulatorias, estructuras financieras complejas y, en este caso, un encaje estratégico en plena carrera global por capacidad de cómputo.
El contexto: la guerra por el “suelo” de la IA
El acuerdo llega en un momento en el que la industria ha asumido algo incómodo: entrenar y operar modelos avanzados no depende solo de comprar GPUs. Depende de tener campus energéticos, interconexión, acceso a redes troncales y acuerdos de largo plazo con proveedores y utilities. Y ahí DigitalBridge juega con ventaja, porque su negocio está diseñado precisamente para financiar, escalar y operar infraestructura digital.
Además, una parte relevante del relato público vincula la operación con Stargate, el proyecto respaldado por SoftBank para impulsar infraestructura de IA a gran escala. En la cobertura del acuerdo se menciona capacidad asociada en EEUU y, dentro del perímetro de DigitalBridge, activos como Vantage aparecen ligados a despliegues masivos para atender demanda de cómputo.
SoftBank vuelve al “modo Vision Fund”, pero con un giro
Durante años, SoftBank fue sinónimo de cheques gigantes a empresas de software y plataformas de consumo. Esta vez, el énfasis es más físico: infraestructura. No es casual: en el mundo de la IA, el retorno ya no se juega solo en la aplicación, sino en quién controla la capacidad de ejecución.
El propio ecosistema está empujando hacia esa dirección: más proyectos de centros de datos “de IA”, más acuerdos de energía a largo plazo, más necesidad de ubicaciones con conectividad y permisos, y una cadena de suministro que sigue siendo frágil. En ese tablero, comprar DigitalBridge es comprar una palanca de escala.