La división de fundición de chips (foundry) de Samsung Electronics empieza 2026 con un indicador que la industria sigue con lupa: la tasa de utilización de sus fábricas. Según información del sector publicada en Corea del Sur, la compañía prevé que la ocupación media de sus fabs se sitúe en el entorno del 60 % durante el primer semestre de 2026, frente al rango del 50 % de la segunda mitad de 2025. El avance, de unos 10 puntos porcentuales, no es un detalle menor en un negocio donde cada punto de carga puede marcar la diferencia entre pérdidas abultadas y una recuperación sostenida.
Detrás de esa mejora habría un factor muy concreto: más obleas entrando en línea. Es decir, más “wafer starts” repartidos entre nodos punteros y procesos maduros. En paralelo, Samsung habría ajustado su mix en tecnologías “legacy” (por ejemplo, en fábricas de 8 pulgadas) recortando productos de baja rentabilidad para priorizar eficiencia. El objetivo es claro: reducir el rojo en una actividad que, en los últimos trimestres, ha sido una de las grandes asignaturas pendientes del gigante coreano.
La herida de los 3 nm y la travesía por el desierto
Samsung Foundry ha convivido con un relato incómodo durante los últimos años: la dificultad para asegurar grandes clientes en procesos muy avanzados, como los 3 nm, una carrera en la que el liderazgo de TSMC ha pesado en decisiones de suministro de buena parte del ecosistema. Esa falta de tracción en la gama más “premium” se traduce en un problema doble. Por un lado, menos volumen en las líneas más caras. Por otro, una presión constante para sostener inversiones y equipos de vanguardia sin la masa crítica de pedidos que justifique los costes.
El resultado ha sido un deterioro notable de la rentabilidad del negocio de chips no memoria. En los peores momentos de 2025, el mercado llegó a manejar cifras de pérdidas operativas trimestrales en el entorno de los 2 billones de wones para la parte no memoria, aunque la segunda mitad del año habría mostrado señales de alivio, acercando el déficit a alrededor de 1 billón de wones gracias a una combinación de más actividad en nodos clave y ajustes de cartera.
2 nm, Exynos y el factor “rendimiento”: cuando el porcentaje manda
La mejora de ocupación no se explica solo por pedidos tradicionales. Un elemento destacado en los últimos meses es el arranque de la fabricación, basada en 2 nm, del Exynos 2.600, el procesador móvil de última generación de Samsung. Según las estimaciones difundidas en Corea, la tasa de rendimiento (yield) de ese proceso se situaría en el rango del 50 % por oblea, una cifra que, aun lejos de la excelencia industrial, suele interpretarse como un umbral relevante en la transición desde fase de afinado a una producción más estable.
En el mundo de la fundición, el “yield” es el lenguaje de la credibilidad: no basta con fabricar; hay que fabricar bien, con un porcentaje alto de chips válidos por cada oblea. Si el rendimiento sube, baja el coste efectivo por chip y mejora la competitividad. Y, sobre todo, se gana algo que no aparece en ninguna diapositiva financiera: confianza del cliente.
El gran muro del 80 %: por qué el 60 % no es suficiente
El repunte al 60 % apunta a recuperación, pero no a victoria. En la industria circula un umbral casi doctrinal: para que un negocio de foundry con costes fijos enormes supere la barrera psicológica del “vivir en pérdidas”, suele necesitar más del 80 % de utilización de forma sostenida. De hecho, fuentes del sector citadas en Corea señalan ese nivel como el punto de equilibrio aproximado para Samsung Foundry.
La lógica es sencilla y brutal. Estas fábricas son infraestructuras de miles de millones, con depreciaciones elevadísimas, consumos energéticos significativos, materiales críticos, y una maquinaria cuyo valor se justifica solo si trabaja a un ritmo alto. A baja carga, el coste fijo se reparte entre menos obleas y el margen se evapora.
Tesla, el contrato que cambió el estado de ánimo
En este contexto, cualquier gran acuerdo se convierte en oxígeno. En julio de 2025, Samsung anunció un contrato multianual de fabricación de chips para un cliente no identificado que posteriormente se vinculó públicamente a Tesla, con un importe en el entorno de 16.500 millones de dólares (aproximadamente 22,8 billones de wones) para producir el chip AI6 orientado a cargas de Inteligencia Artificial. Reuters informó entonces de que la producción se asociaría a la planta de Samsung en Taylor (Texas) y de que Tesla colaboraría para optimizar eficiencia de fabricación.
Más allá del titular, el acuerdo tiene varias lecturas estratégicas: aporta volumen, prestigio y una narrativa de “vuelta al juego” en un momento en que la planta estadounidense necesitaba clientes ancla para justificar su calendario. También refuerza la idea de que Samsung quiere competir de nuevo por pedidos de alto perfil, un terreno donde cada victoria es tanto comercial como simbólica.
La sombra de TSMC: demanda desbordada y oportunidad para el segundo actor
El otro factor que empuja el debate es la tensión de capacidad en la industria. Fuentes del sector citadas por medios coreanos apuntan a que TSMC afronta restricciones de suministro en procesos avanzados, una situación que, de prolongarse, abre una ventana para que clientes busquen alternativas o diversifiquen riesgos.
Esa presión también se refleja en los planes de inversión del líder taiwanés. En enero de 2026, Reuters informó de que TSMC prevé elevar su capex de 2026 hasta 52.000–56.000 millones de dólares, con expectativas de crecimiento de ingresos cercanas al 30 %, impulsadas por el boom de la Inteligencia Artificial. El mensaje implícito es contundente: la demanda no solo sigue, sino que obliga a ampliar músculo industrial. Y cuando el número uno corre, el número dos tiene dos opciones: resignarse o acelerar.
Qué vigilar a partir de ahora
El 60 % de utilización es una señal de mejora, pero el mercado pedirá más:
- Evolución del rendimiento en 2 nm y estabilidad en producción real.
- Capacidad de Samsung para convertir avances técnicos en clientes recurrentes.
- Ritmo de sustitución y crecimiento en nodos como 4 nm y 8 nm, que siguen siendo el “pan y mantequilla” de muchas cargas.
- Si el aumento de ocupación se traduce en una reducción consistente de pérdidas y acerca el negocio a ese 80 % que, según el sector, marca la frontera de la rentabilidad.
En una industria acostumbrada a ciclos largos y apuestas milimétricas, Samsung Foundry vuelve a tener un relato que no suena a defensa, sino a reconstrucción. El reto es convertir el rebote en tendencia, y la tendencia en rentabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que una fundición de chips tenga un 60 % de utilización y por qué importa?
La utilización indica cuánto de la capacidad instalada se está usando. En foundry, un 60 % sugiere actividad creciente, pero puede ser insuficiente para cubrir costes fijos muy altos.
¿Por qué se dice que una foundry necesita más del 80 % para ser rentable?
Porque la maquinaria y las fábricas tienen costes fijos elevadísimos. A partir de cierto nivel de carga, el coste por oblea baja y los márgenes empiezan a mejorar de forma notable.
¿Qué es el “yield” (rendimiento) en 2 nm y por qué preocupa tanto a los clientes?
El rendimiento es el porcentaje de chips válidos por oblea. Un yield bajo encarece el chip y complica plazos; un yield al alza suele ser señal de madurez del proceso y fiabilidad industrial.
¿Cómo influye el contrato de Tesla en la recuperación de Samsung Foundry?
Aporta volumen, visibilidad y credibilidad comercial, además de ayudar a justificar inversiones y actividad en instalaciones estratégicas como la planta de Taylor (Texas).
Fuente:
- ZDNet Korea (19/01/2026): previsión de utilización media del 60 % en el primer semestre, contexto de pérdidas, Exynos 2.600 en 2 nm y umbral del 80 % para break-even.