Samsung Foundry acusa el frenazo chino en 2025 y busca recuperar pulso en la segunda mitad de 2026

El negocio de fundición de Samsung —la división que fabrica chips para terceros— cerró 2025 con una señal incómoda para cualquier fabricante que aspire a competir en la primera división del silicio: parte de la demanda prevista desde China se evaporó antes de llegar a producción. Según fuentes de la industria en Corea citadas por la prensa especializada, varios clientes chinos que habían planificado recurrir a Samsung Foundry abandonaron proyectos en un momento especialmente sensible, justo cuando el calendario se acercaba a la fase de industrialización y la incertidumbre regulatoria alcanzaba su punto álgido.

La explicación, en este caso, no se entiende sin mirar el tablero geopolítico. La presión de Estados Unidos sobre el ecosistema tecnológico chino —en forma de controles de exportación, licencias y restricciones a herramientas y tecnologías críticas— ha convertido la planificación de un chip en un ejercicio de riesgo. Diseñar, validar y preparar una tirada para fabricación requiere meses de trabajo y compromisos económicos relevantes. Si, en mitad de ese camino, el acceso a IP, herramientas EDA, packaging avanzado o incluso a determinadas cadenas de suministro se vuelve incierto, el proyecto puede pasar de “viable” a “tóxico” en cuestión de semanas.

Un golpe en el peor momento: la “hora de la verdad” del tape-out

La industria suele medir los anuncios por su ruido mediático, pero la realidad se decide en fases concretas: acuerdos de capacidad, tape-out, pruebas, yields y ramp-up. Es precisamente en esa zona —cuando el diseño deja de ser promesa y empieza a consumir obleas— donde, según el relato de mercado, Samsung sufrió más el repliegue de clientes chinos en 2025.

Para Samsung, el problema no es solo la pérdida puntual de un contrato. En un negocio donde el coste fijo de una fábrica es gigantesco, la utilización de capacidad manda. Cuando los proyectos se caen cerca de la producción, el daño se traduce en huecos de carga de trabajo difíciles de rellenar a corto plazo. Y, en un contexto en el que la compañía intenta recortar distancias con TSMC y consolidar su hoja de ruta en nodos avanzados, cada punto de utilización cuenta.

Export controls y efecto dominó: incertidumbre que frena inversiones

Durante 2025, el endurecimiento —o la amenaza de endurecimiento— de controles de exportación ha sido un factor que, según diversos analistas y fuentes del sector, ha afectado tanto a proveedores como a clientes. El patrón se repite: ante un entorno regulatorio volátil, las empresas optan por retrasar decisiones, fragmentar riesgos o replantear socios tecnológicos.

El contexto se complicó aún más con el debate sobre permisos y licencias para operar con herramientas y tecnología clave. A finales de 2025, Reuters informó de que Estados Unidos concedió a Samsung y SK hynix una licencia anual para enviar equipamiento de fabricación a sus instalaciones en China durante 2026, un alivio temporal tras cambios previos en el marco de autorizaciones. Para el mercado, ese dato funciona como termómetro: incluso cuando se aprueban vías para sostener operaciones, la sensación de provisionalidad se mantiene. Y esa provisionalidad pesa en decisiones de clientes que no quieren arriesgar el lanzamiento de un chip a una sorpresa regulatoria.

Samsung Foundry, en plena reconquista: entre nodos maduros y la carrera del 2 nm

El frenazo desde China llega mientras Samsung trata de reequilibrar su negocio de fundición con una combinación de dos estrategias: reforzar nodos maduros —donde se fabrican chips para automoción, industria o electrónica de consumo— y, al mismo tiempo, demostrar tracción real en nodos punteros, donde se juegan los grandes contratos del cómputo de alto rendimiento y la Inteligencia Artificial.

En 2025, Samsung firmó un acuerdo de fabricación valorado en 16.500 millones de dólares con un cliente global no identificado, un movimiento que el mercado interpretó como una señal de que la compañía seguía captando volumen relevante. Sin embargo, los analistas también han señalado que los desafíos de ejecución —y, especialmente, la confianza del ecosistema en yields y calendarios— son determinantes para atraer cargas de trabajo de máxima exigencia.

Mientras tanto, el ciclo de la IA está reconfigurando prioridades: no solo se trata de fabricar chips más rápidos, sino de asegurar disponibilidad, empaquetado avanzado, interconexión y un suministro estable. Ese nuevo “todo incluido” de la IA favorece a quien puede garantizar una cadena de producción fiable de principio a fin, y ahí la competencia es feroz.

¿Estabilización a final de año? Lo que significa “volver a la normalidad” en 2026

Cuando la industria habla de “estabilización” no se refiere a volver al pasado, sino a recuperar visibilidad. En este caso, la idea que circula es que Samsung podría ver una mejora progresiva hacia la parte final de 2026 si se alinean varios factores: mayor claridad regulatoria, reactivación de proyectos que quedaron congelados, y una cartera de pedidos capaz de mantener las fábricas trabajando con continuidad.

Pero “estabilizar” también significa convivir con una realidad nueva: China seguirá siendo un mercado enorme, aunque más condicionado; Estados Unidos seguirá endureciendo o modulando controles según prioridades estratégicas; y los clientes buscarán diseños que puedan “moverse” entre proveedores o nodos con menos fricción. En otras palabras, la estabilidad del sector ya no depende solo de tecnología y precio, sino de riesgo geopolítico.

Para Samsung, la lectura es doble. Por un lado, el repliegue chino en 2025 muestra lo rápido que puede evaporarse la demanda cuando se cruza la línea de la incertidumbre. Por otro, el propio debate sobre soberanía tecnológica y cadenas de suministro abre oportunidades para quienes puedan ofrecer fabricación diversificada, cumplimiento y garantías de continuidad.

Una pelea que no es solo de chips: es de confianza

En el fondo, lo que está en juego para Samsung Foundry no es únicamente captar más clientes, sino elevar el nivel de confianza del mercado en su capacidad de ejecutar a escala y a tiempo, incluso cuando el entorno político complica la planificación. La salida de proyectos chinos en 2025 actúa como recordatorio: en semiconductores, la demanda no es suficiente; hace falta certidumbre.

Y en 2026, esa certidumbre se cotiza casi tanto como el silicio.


Preguntas frecuentes

¿Por qué algunos clientes chinos abandonaron proyectos con Samsung Foundry en 2025?
Por el aumento de la incertidumbre regulatoria ligada a los controles de exportación de Estados Unidos y el riesgo de que un proyecto quedase bloqueado o limitado justo antes de entrar en producción.

¿Qué impacto tiene para Samsung Foundry que se cancelen proyectos cerca de la producción?
Suele afectar a la utilización de fábrica y a la planificación de capacidad, porque los huecos de carga de trabajo de última hora son difíciles de sustituir y pueden presionar márgenes.

¿Qué significa que Samsung “espere estabilización” a finales de 2026?
Implica recuperar visibilidad de pedidos y continuidad operativa, con una cartera de proyectos más estable y menos decisiones congeladas por incertidumbre regulatoria.

¿Cómo influyen los controles de exportación en la industria de semiconductores?
Afectan a herramientas de fabricación, licencias, IP y cadenas de suministro, elevando el riesgo de lanzar chips destinados a mercados o clientes expuestos a restricciones.

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