Las organizaciones europeas de sectores altamente regulados como finanzas, sanidad y administraciones públicas afrontan el desafío constante de innovar sin comprometer la soberanía digital ni el cumplimiento normativo. En este contexto, Red Hat ha anunciado el soporte de Red Hat Enterprise Linux (RHEL) para la nueva nube soberana europea de AWS, que pasa a estar disponible como plataforma base para cargas de trabajo que requieren altos niveles de control y cumplimiento.
La nube soberana europea de AWS es una infraestructura independiente diseñada específicamente para organismos públicos y empresas de industrias reguladas. Está operada íntegramente por personal residente en la Unión Europea y sujeta exclusivamente a la legislación comunitaria, con el objetivo de garantizar el control de los datos, la seguridad y la soberanía digital.
Desde Red Hat destacan que la soberanía digital no es una solución puntual, sino una estrategia continua que abarca datos e inteligencia artificial, tecnología, cadena de suministro, seguridad operativa y cumplimiento normativo. En este sentido, la elección de la infraestructura resulta clave para sentar las bases de una innovación segura y sostenible.
RHEL ofrece una plataforma Linux empresarial consolidada, con capacidades avanzadas de seguridad y estabilidad, diseñada para crear y escalar aplicaciones en entornos de nube híbrida. Al basarse en software de código abierto, proporciona además la transparencia necesaria para reforzar los principios de soberanía digital exigidos por las normativas europeas.
Gracias a esta integración, las organizaciones podrán ejecutar RHEL en la nube soberana europea de AWS y desarrollar entornos con un perfil de seguridad riguroso y adaptado a sus necesidades regulatorias. Asimismo, las aplicaciones creadas con RHEL en las regiones actuales de AWS podrán trasladarse a la nube soberana europea, manteniendo la coherencia entre entornos y simplificando la gestión.
Con esta iniciativa, Red Hat amplía la flexibilidad de las empresas y organismos europeos, permitiéndoles elegir entre el aislamiento específico de una nube soberana o los controles de soberanía integrados en las regiones existentes de AWS, en función de sus requisitos legales y operativos.