Quanta Computer y Quantinuum han firmado un acuerdo de desarrollo conjunto para preparar la infraestructura, la ingeniería de sistemas y las capacidades de fabricación que necesitarán las próximas generaciones de ordenadores cuánticos. La alianza apunta a un problema que empieza a ganar peso a medida que avanza esta tecnología: pasar de construir máquinas cuánticas muy especializadas a poder producir sistemas modulares, repetibles y desplegables comercialmente a mayor escala.
Las claves de la alianza Quanta-Quantinuum en 20 segundos
- Quanta y Quantinuum desarrollarán conjuntamente infraestructura para futuras generaciones de ordenadores cuánticos.
- El trabajo de ingeniería ya ha comenzado y busca mejorar modularidad, fabricación y escalabilidad.
- Quanta aporta experiencia industrial en sistemas avanzados y Quantinuum su arquitectura cuántica de iones atrapados.
- Quantinuum tiene Helios disponible y prevé Sol para 2027 y Apollo para 2029.
- El acuerdo no incluye cifras económicas públicas.
La colaboración resulta especialmente interesante porque desplaza parte de la conversación cuántica desde los qubits y los récords de laboratorio hacia cuestiones mucho más industriales: cómo fabricar las máquinas, integrar sus subsistemas, organizar proveedores y convertir prototipos avanzados en plataformas que puedan instalarse y mantenerse de forma repetible.
Quantinuum sostiene que la computación cuántica necesita que su capacidad industrial avance en paralelo con la tecnología. Quanta aporta precisamente experiencia en llevar sistemas informáticos complejos a fabricación a gran escala.
El siguiente problema cuántico puede estar fuera del propio procesador
Un ordenador cuántico no es simplemente un procesador cuántico dentro de una caja.
Alrededor de los qubits existe una considerable infraestructura electrónica, óptica, de control, alimentación y computación clásica. Dependiendo de la tecnología empleada también cambian considerablemente los requisitos físicos necesarios para mantener y controlar el sistema.
Quantinuum utiliza iones atrapados y una arquitectura denominada Quantum Charge-Coupled Device (QCCD). Su plataforma comercial Helios cuenta con 98 qubits físicos y está disponible desde noviembre de 2025, según la documentación técnica de la propia compañía.
La empresa trabaja ahora en sistemas progresivamente mayores. Su planificación pública contempla Sol en 2027 y Apollo en 2029. Sol debería elevar el sistema hasta cientos de qubits físicos, mientras que Apollo constituye el objetivo de Quantinuum para alcanzar una máquina universal y completamente tolerante a fallos. Son objetivos de su hoja de ruta y, por tanto, no deben interpretarse como capacidades disponibles actualmente.
Aquí aparece precisamente el sentido industrial del acuerdo con Quanta.
Aumentar el número de qubits manteniendo bajos niveles de error no resuelve automáticamente todos los problemas que implica fabricar un ordenador completo. También tienen que escalar la electrónica de control, las interconexiones, la óptica, los componentes auxiliares, el ensamblaje, las pruebas, la integración con infraestructura informática convencional y la cadena de suministro.
Rajeeb Hazra, presidente y consejero delegado de Quantinuum, resume el cambio que busca la compañía: considera que ha llegado el momento de trasladar parte del esfuerzo desde los avances de física obtenidos en laboratorio hacia la fabricación de sistemas que puedan desplegarse y operarse a escala.
Quanta aporta una experiencia diferente a la computación cuántica
La elección de Quanta Computer tiene sentido precisamente por lo que la compañía taiwanesa lleva décadas haciendo fuera de la computación cuántica.
Quanta es uno de los grandes fabricantes mundiales de sistemas informáticos y cuenta con experiencia industrializando hardware complejo y produciendo infraestructura informática a gran volumen.
Eso no significa que vaya a comenzar inmediatamente la fabricación masiva de ordenadores cuánticos de Quantinuum. El acuerdo anunciado habla de codesarrollo de infraestructura crítica, ingeniería de sistemas y capacidades de fabricación para futuras generaciones.
Ambas compañías explican que los trabajos conjuntos de ingeniería ya están en marcha.
El objetivo consiste en diseñar la siguiente generación de infraestructura de hardware de manera que los futuros ordenadores cuánticos puedan ser más modulares, fabricables y escalables.
La distinción es importante. La industria todavía está lejos de producir ordenadores cuánticos tolerantes a fallos como actualmente se producen servidores convencionales. Lo que Quanta y Quantinuum pretenden es preparar anticipadamente parte de la ingeniería necesaria para que la fabricación no termine convirtiéndose en un cuello de botella si la tecnología cuántica continúa avanzando.
Es una situación conocida en otras industrias tecnológicas. Un dispositivo puede funcionar técnicamente y seguir siendo extraordinariamente difícil de fabricar de forma repetible, mantener, desplegar y producir con costes razonables.
La fabricación termina formando parte del propio problema tecnológico.
Quantinuum prepara también dónde funcionarán esas máquinas
La alianza con Quanta tampoco aparece de manera aislada.
Quantinuum lleva meses ampliando acuerdos destinados a acercar su tecnología a entornos empresariales y científicos reales. En mayo amplió su colaboración con BMW para trabajar en aplicaciones relacionadas, entre otras áreas, con materiales. En julio anunció junto a Rolls-Royce, Riverlane y la Universidad de Edimburgo un proyecto para estudiar futuras aplicaciones industriales relacionadas con simulaciones complejas.
También mantiene una colaboración con SoftBank para estudiar casos de uso y la posible integración futura de computación cuántica, inteligencia artificial y computación de alto rendimiento (HPC) dentro de nuevas infraestructuras.
Esta misma semana Quantinuum y Oracle anunciaron además una colaboración para llevar capacidad cuántica a Oracle Cloud Infrastructure. Reuters informó de que el acuerdo contempla integrar tecnología de Quantinuum en la infraestructura cloud de Oracle.
Todo ello ayuda a entender por qué la fabricación comienza a entrar en la ecuación.
Si los ordenadores cuánticos terminan integrándose junto a centros de supercomputación, infraestructura cloud o centros de datos especializados, no bastará con fabricar procesadores con mejores características. Será necesario construir sistemas completos que puedan instalarse, conectarse y operarse dentro de infraestructuras informáticas reales.
La propia Quantinuum ya tiene Helios disponible comercialmente y trabaja con universidades y empresas para probar algoritmos, corrección de errores y aplicaciones sobre hardware real. Su documentación identifica actualmente tres generaciones: H1, ya retirada del servicio internacional general, H2 con 56 qubits y Helios con 98.
De los qubits a una nueva cadena industrial
La alianza también deja otra lectura para el mercado cuántico.
Durante años buena parte de la competencia se ha explicado mediante número de qubits, fidelidad, corrección de errores o diferentes tecnologías para construirlos. Todos esos parámetros siguen siendo importantes, pero una eventual industria cuántica necesitará algo más parecido a una cadena de suministro informática completa.
Habrá fabricantes de componentes, electrónica, sistemas ópticos y control; empresas encargadas de integración; proveedores de infraestructura clásica; software; redes; centros de datos y servicios de mantenimiento.
Quanta y Quantinuum no han detallado qué componentes concretos serán fabricados conjuntamente, qué capacidad industrial prevén desarrollar ni cuánto invertirán. Tampoco han comunicado objetivos de producción o volúmenes.
Por eso sería prematuro interpretar el acuerdo como el comienzo de la fabricación masiva de ordenadores cuánticos.
Sí refleja una transición relevante: Quantinuum está preparando la industrialización al mismo tiempo que desarrolla sus futuras máquinas, en lugar de esperar a disponer primero de un ordenador tolerante a fallos para plantearse después cómo producirlo.
Su calendario permite entender la urgencia. Helios representa la generación comercial actual. Sol está previsto para 2027 y Apollo para 2029. Quantinuum mantiene como objetivo alcanzar computación cuántica universal y completamente tolerante a fallos antes de terminar la década.
Si esa evolución tecnológica se cumple, la capacidad para fabricar los sistemas de forma fiable dejará de ser una cuestión secundaria.
Quanta entra precisamente en esa parte de la ecuación.
Preguntas frecuentes
¿Qué han acordado Quanta Computer y Quantinuum?
Las dos compañías han firmado un acuerdo para desarrollar conjuntamente infraestructura de hardware, ingeniería de sistemas y capacidades de fabricación destinadas a futuras generaciones de ordenadores cuánticos.
¿Quanta fabricará los ordenadores cuánticos de Quantinuum?
El anuncio no establece todavía una producción comercial masiva ni volúmenes de fabricación. Habla de codesarrollo para conseguir futuros sistemas más modulares, fabricables y escalables.
¿Qué ordenador cuántico tiene actualmente Quantinuum?
Su generación comercial más reciente es Helios, un sistema de 98 qubits físicos basado en iones atrapados. La hoja de ruta contempla Sol para 2027 y Apollo para 2029.
¿Por qué es importante la fabricación para la computación cuántica?
Porque escalar los qubits no es suficiente. Los futuros sistemas necesitarán electrónica, control, interconexiones, infraestructura física, integración con computación convencional y cadenas de suministro capaces de producir máquinas completas de manera repetible.