La carrera europea por levantar centros de datos se está quedando sin un ingrediente clave: espacio con energía disponible. En ese contexto, el gigante inmobiliario logístico Prologis ha decidido acelerar una jugada que hasta hace poco parecía reservada a promotores especializados: reconvertir complejos logísticos existentes en centros de datos. La compañía estudia ya la transformación de 11 activos y sitúa el movimiento dentro de un plan más ambicioso que contempla hasta 20 proyectos en Europa entre 2028 y 2030, con una inversión estimada de entre 7.000 y 8.000 millones de euros.
El giro no es menor. Prologis lleva años jugando en una liga donde la ocupación, la ubicación y la rotación de contratos mandan. Ahora quiere añadir una capa tecnológica que, en el mundo de la inversión inmobiliaria, se percibe como una de las más rentables y defensivas: la infraestructura crítica que sostiene la nube, la IA y el tráfico digital.
Once activos bajo la lupa: ¿mantener la nave o demoler?
El proceso, según ha trasladado la compañía, no consiste en “poner servidores en una nave” y listo. Prologis está revisando activo por activo para decidir si el edificio actual puede aprovecharse o si hay que demoler y construir de nuevo. En el centro de la decisión hay dos preguntas que hoy dominan cualquier conversación sobre centros de datos en Europa: ¿hay potencia eléctrica suficiente? ¿y puede garantizarse a tiempo?
En España, la empresa ya trabaja en un proyecto potencial y reconoce que el desarrollo de nuevos centros de datos pasa por asegurar antes al cliente final. En paralelo, mantiene conversaciones con hiperescaladores para levantar proyectos “llave en mano”, una fórmula que permite a grandes operadores entrar con más rapidez en mercados donde el suelo, la energía y los permisos se han convertido en un cuello de botella.
La lógica es sencilla: el centro de datos ya no es solo un “activo inmobiliario especial”; es una instalación con requisitos técnicos muy concretos —energía, redundancia, refrigeración, conectividad— y con calendarios donde cualquier retraso puede costar contratos millonarios.
Un mercado que aprieta: la energía marca el ritmo
La apuesta de Prologis llega en un momento en el que la demanda europea está elevando la presión sobre la infraestructura eléctrica. CBRE estima que durante este ejercicio se incorporarán más de 750 MW de capacidad de centros de datos en Europa y prevé que la tasa de disponibilidad caiga hasta un mínimo histórico del 6,5% a finales de 2026, afectada por el aumento de demanda y los cuellos de botella en red.
En otras palabras: incluso cuando hay dinero y operadores dispuestos a firmar, el factor limitante es la capacidad real de conexión y suministro. De ahí que la idea de reconvertir activos existentes gane atractivo: si un complejo logístico ya está bien ubicado y cuenta con accesos, suelo consolidado y ciertas infraestructuras, el salto a un centro de datos puede acortar tiempos… siempre que la energía acompañe.
Por qué lo hace Prologis: diversificación y “upgrade” del valor de cartera
El movimiento también se entiende mirando sus números. Prologis opera con una ocupación muy alta: 95,3% en 2025, frente al 93,5% del año anterior. A cierre del ejercicio, registró ingresos de 8.790 millones de dólares (7.343 millones de euros) y situó el valor de su cartera en 98.700 millones de dólares (82.400 millones de euros). En 2025, además, alcanzó 69,5 millones de metros cuadrados arrendados, una cifra que la compañía definió como récord y que, según su consejero delegado Daniel S. Letter, deja al negocio con “un fuerte impulso” para 2026.
Con esa base, el salto a centros de datos se interpreta como una forma de maximizar el valor de activos logísticos bien situados y diversificar hacia un tipo de inmueble con dinámica distinta: contratos más largos, clientes menos numerosos pero de mayor escala, y un mercado donde el diferencial lo da la combinación de suelo y energía.
En Europa, Prologis suma más de 23 millones de metros cuadrados y más de 1.000 activos. A nivel global, alcanza 120 millones de metros cuadrados en 20 países. Es decir, tiene una cartera con la escala suficiente como para encontrar “joyas ocultas” —emplazamientos que, por ubicación y servicios, podrían encajar mejor en el mundo del cómputo que en el de la distribución tradicional.
España entra en el radar: Madrid, Barcelona y Aragón como polos
El interés por España no es casual. El país ha pasado de ser un mercado periférico a colocarse como uno de los polos europeos con más tracción para centros de datos, con Madrid, Barcelona y Aragón como focos principales. Esa lista no solo responde a demanda; también a conectividad, disponibilidad de suelo industrial, ecosistemas empresariales y, sobre todo, posibilidades de acceso a energía en determinadas zonas.
En paralelo, la patronal Spain DC ha manejado previsiones de inversión que dan una idea del apetito del capital: hasta 8.000 millones de euros hasta 2026, y un acumulado que podría alcanzar 58.000 millones de euros para 2030 si se mantiene el ritmo de expansión del segmento. En este escenario, que un actor logístico de primer nivel quiera participar en la cadena de valor no sorprende: el centro de datos se ha convertido en “infraestructura país”, y cada nuevo proyecto atrae empleo indirecto, contratación industrial, servicios y redes.
Prologis, además, ya cuenta con una huella consolidada en España en plazas como Madrid, Barcelona y Valencia, y ha expresado interés por extenderse a otras ubicaciones como A Coruña, Valladolid o Málaga. Esa capilaridad puede jugar a favor en un mercado donde los centros de datos empiezan a mirar más allá de los enclaves tradicionales, buscando nuevas áreas con menor congestión y posibilidades de desarrollo.
Entre la oportunidad y el límite: el desafío de convertir logística en tecnología
La transformación de naves en centros de datos no es una operación cosmética. Implica rediseñar el edificio, replantear cargas, seguridad, acceso, refrigeración y conectividad, además de negociar con operadores energéticos y administraciones. Por eso, la estrategia de Prologis se apoya en un enfoque prudente: analizar cada activo y asegurar clientes antes de construir, especialmente cuando se habla de desarrollos llave en mano para grandes operadores.
En el fondo, la apuesta refleja una idea que se repite en la industria: Europa quiere más centros de datos, pero no puede levantarlos al ritmo que pide la demanda si la electricidad y la red no acompañan. Quien consiga suelo adecuado y potencia disponible —o capacidad real para asegurarla— tendrá una ventaja competitiva enorme. Y Prologis, con su cartera logística, busca precisamente eso: convertir localizaciones privilegiadas en activos tecnológicos de alto valor en una ventana temporal muy concreta, la que va de 2028 a 2030.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Prologis quiere convertir complejos logísticos en centros de datos?
Porque el mercado de centros de datos en Europa está en expansión y la disponibilidad de ubicaciones con energía se ha reducido. Para un gran propietario logístico, reconvertir activos puede elevar la rentabilidad y diversificar la cartera hacia infraestructura digital.
¿Qué significa un centro de datos “llave en mano” para hiperescaladores?
Es un modelo en el que el promotor entrega el centro de datos diseñado y construido según requisitos del cliente final (potencia, redundancia, seguridad, refrigeración y conectividad), reduciendo tiempos y riesgos de ejecución.
¿Por qué Madrid, Barcelona y Aragón se consideran polos de centros de datos en España?
Son áreas con demanda, conectividad y ecosistema empresarial, y donde el desarrollo de suelo industrial y la planificación de infraestructuras puede facilitar nuevos proyectos, aunque la energía siga siendo el factor limitante.
¿Qué frena hoy el crecimiento de los centros de datos en Europa?
Principalmente los cuellos de botella en red y la disponibilidad de potencia eléctrica. La demanda crece rápido, pero conectar y asegurar suministro con garantías se ha vuelto más complejo, lo que reduce la capacidad “libre” del mercado.