A través de Sophos Iberia nos hablan de como los Policías británicos están siendo formados en como obtener datos del Internet de las cosas (o IoT, por sus siglas en inglés) para usarlos en sus investigaciones, según declaró el jefe de los forenses de Scotland Yard, Mark Stokes, en una entrevista a The Times.

Los aparatos domésticos con acceso a Internet como neveras, tostadoras, lavadoras o cafeteras han recibido una mala prensa debido a sus problemas de seguridad, pero los forenses policiales creen que ofrecen una buena oportunidad para obtener pruebas criminales.

El IoT está ocupando un espacio cada vez más importante en nuestros domicilios, lo que significa que las escenas del crimen del mañana comenzarán con esos aparatos, por lo que Stokes afirma “Las cámaras WiFi de un aparato como una nevera pueden grabar los movimientos de los sospechosos y de sus dueños. Timbres que se conectan directamente a una app pueden mostrarnos quien llamó a esa puerta. Todos estos dispositivos mantienen un registro y rastrean una actividad”.

La noticia surge unos pocos días después que la policía de EEUU pidiera a Amazon que le diera la información almacenada en un Amazon Echo encontrado en una escena de un crimen por si dispusiera de datos sobre lo ocurrido.

En ese caso, la policía también averiguó que se habían consumido 530 litros de agua entre la 1:00AM y las 3:00AM gracias al “contador inteligente” que la víctima tenía instalado, antes de que fuera encontrado en una bañera de hidromasaje.

Sin embargo no todo es favorable para admisión en juicio de este tipo de pruebas. Por una parte nos encontramos con la inviolabilidad y exactitud de los datos que estos dispositivos recogen. Por ejemplo, al usar información del IoT dependerá en gran medida de los horarios que aparezcan y no está claro que se pueda demostrar que los relojes de esos dispositivos ofrezcan la hora exacta.

En otros casos acceder a la información que disponen puede ser complicada ya que se necesita introducir una contraseña que el dueño no está obligado a suministrar.

Por si fuera poco, como podemos aprender del caso de Amazon, no podemos pedirle a una gran empresa que nos revele datos de sus usuarios sin la preceptiva orden judicial. Lo último que quieren las compañías tecnológicas es convertirse en servidores proxy para el espionaje gubernamental, por eso están luchando a favor de un cifrado más efectivo.

La información digital no funciona como otras pruebas forenses como huellas dactilares o ADN. Los datos pueden estar en diferentes lugares al mismo tiempo y siempre es difícil de confirmar su exactitud. El día que un sospechoso sea encarcelado por los datos que contienen una nevera aún está lejano.

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