Europa lleva años repitiendo una consigna que suena bien en discursos y presentaciones: soberanía digital. Pero en 2026 la palabra ya no sirve como eslogan. Se ha convertido en una decisión de arquitectura, de compras y de riesgo. El detonante más reciente es el lanzamiento de la AWS European Sovereign Cloud, anunciada el 15 de enero de 2026 como una nube “independiente” para Europa, ubicada dentro de la UE y separada del resto de Regiones de AWS, con inversiones declaradas de más de 7.800 millones de euros en Alemania y planes de expansión a Bélgica, Países Bajos y Portugal.
El mensaje es claro: los hiperescalares estadounidenses han entendido que Europa ya no solo pregunta “¿dónde están mis datos?”, sino “¿quién manda sobre el proveedor que custodia mis datos?”. Y ahí es donde empieza la contradicción que el continente no puede seguir ignorando.
El problema no es técnico: es de jurisdicción y de control último
AWS, Microsoft y Google han invertido en regiones europeas, controles de residencia y promesas de cumplimiento. Microsoft, por ejemplo, formaliza compromisos como el EU Data Boundary para datos de clientes en servicios empresariales. AWS, por su parte, asegura que su nube soberana europea estará operada en la UE y con controles reforzados.
Sin embargo, el punto crítico no está en el cifrado, ni en el número de zonas, ni en las certificaciones. Está en una pregunta incómoda, pero imprescindible para cualquier administración pública y para cualquier empresa que gestione datos sensibles:
¿Qué ocurre cuando la ley del país de origen del proveedor entra en conflicto con los intereses o las normas europeas?
Aquí no se trata de insinuar que “mañana” alguien accederá a datos sin control. Se trata de reconocer una realidad estructural: un proveedor estadounidense está sujeto a obligaciones legales estadounidenses, y eso incluye marcos con alcance extraterritorial. El US CLOUD Act es el ejemplo más citado en Europa: clarifica que, si una empresa bajo jurisdicción de EE. UU. es compelida legalmente a entregar datos, ese requerimiento puede alcanzar datos almacenados fuera de EE. UU. Las autoridades europeas de protección de datos han analizado precisamente el impacto de esta situación sobre el marco europeo.
Y no es un debate académico: Contextualizando el lanzamiento de la nube soberana europea de AWS en la preocupación creciente en Europa por el alcance del CLOUD Act y por la dependencia de tecnológicas estadounidenses.
En otras palabras: puede haber residencia europea, operación europea y auditorías europeas, pero si el “control último” (propiedad, sede, obligaciones legales y cadena de mando) es extracomunitario, la soberanía solo puede ser parcial. Más robusta, más “europeizada”, quizá más defendible ante ciertos escenarios. Pero no plena.
“Soberanía al 100%” exige una definición honesta
Cuando se afirma que la soberanía europea real debe ser “al 100%”, conviene concretar qué significa. En la práctica, ese “100%” se entiende como una combinación de cuatro elementos:
- Proveedor de propiedad y control europeo (centro de decisión en Europa).
- Jurisdicción primaria europea (sin dependencia estructural de un marco legal de un tercer país).
- Operación e infraestructura dentro de la UE (soporte, equipos y procesos bajo estándares europeos).
- Contratos y mecanismos de reversibilidad (capacidad real de migrar y no quedar cautivo).
Si esa es la definición —y para muchas administraciones y sectores regulados lo es—, entonces la conclusión es directa: la soberanía europea al 100% solo puede construirse sobre proveedores europeos. No por chauvinismo tecnológico, sino por coherencia de riesgos.
Por qué Europa debería evitar la dependencia estructural de hiperescaladores de EE. UU.
Hay tres razones que pesan más que cualquier campaña de marketing sobre “nube soberana”:
1) Riesgo geopolítico convertido en riesgo operativo
La geopolítica ya no es un decorado. Algunos medios llegaron a mencionar que esta nueva nube está diseñada para seguir operando incluso en escenarios extremos como una desconexión digital entre EE. UU. y la UE o restricciones de exportación de software.
Si un proveedor necesita diseñar un “plan de continuidad” para sobrevivir a un conflicto entre bloques, es porque la dependencia existe. Y si existe, se gestiona reduciéndola.
2) Conflicto de leyes y asimetría de poder
Incluso con controles técnicos, la asimetría permanece: Europa regula desde el cumplimiento; EE. UU. puede regular desde la jurisdicción del proveedor. La evaluación legal europea sobre el CLOUD Act precisamente alerta de este encaje complejo en el marco de protección de datos europeo.
La consecuencia práctica es que, para datos críticos (sanidad, justicia, defensa, energía, padrón, educación, identidad digital), la soberanía no debería depender de interpretaciones optimistas.
3) Riesgo de dependencia tecnológica y de costes de salida
La soberanía también es capacidad de cambiar. Muchas organizaciones europeas han descubierto tarde que parte de su infraestructura cloud estaba construida sobre servicios propietarios difíciles de reemplazar. El problema no es usar servicios avanzados; el problema es no tener plan de salida.
El ecosistema europeo: más que alternativas, una estrategia industrial
Europa no parte de cero. Existe un tejido de proveedores que, con diferentes escalas y especializaciones, comparten una ventaja decisiva: su centro de gravedad está en Europa.
- OVHcloud lleva años posicionando la soberanía de datos como eje de su propuesta y se presenta como proveedor europeo con foco en libertad de elección y control.
- Hetzner, empresa alemana, opera centros de datos propios en Europa (entre otras ubicaciones) y comercializa cloud y servidores con narrativa explícita de cumplimiento y control.
- Stackscale, proveedor europeo de infraestructura IaaS y bare metal, enfatiza su presencia en centros de datos europeos y su enfoque en rendimiento y alta disponibilidad.
Y sí: hay muchos más. El punto no es convertir la elección en una lista de marcas; el punto es entender la lógica estratégica. Contratar proveedores europeos no solo reduce riesgos: fortalece capacidad industrial local, talento, inversión, soberanía energética asociada a centros de datos, y un ecosistema que puede competir sin pedir permiso.
Una tabla sencilla para decidir sin caer en el marketing
| Pregunta clave | Si la respuesta es “sí” | Por qué importa |
|---|---|---|
| ¿El proveedor está controlado por una empresa de la UE? | Hay soberanía de origen | Reduce exposición jurídica extracomunitaria |
| ¿La operación, soporte y facturación están en la UE? | Hay control operativo europeo | Menos dependencia de decisiones externas |
| ¿Hay plan de salida realista y probado? | Hay soberanía práctica | Evita cautividad tecnológica |
| ¿La infraestructura y copias viven en la UE por contrato? | Hay residencia reforzada | Alinea cumplimiento y auditoría |
Conclusión: Europa no puede externalizar su soberanía
La soberanía digital no se “compra” como una opción premium dentro de un catálogo global. Se construye: con proveedores locales, con estándares exigibles, con interoperabilidad y con capacidad de decisión propia.
Los hiperescaladores estadounidenses pueden ofrecer capas útiles: residencia, controles, auditorías, compromisos. Pero Europa no debería confundir “cumplimiento” con “soberanía”. Porque, en un mundo de tensiones crecientes, la dependencia estructural siempre termina pasando factura: en forma de incertidumbre legal, de presión política o de costes de salida.
Si la soberanía europea se toma en serio —al 100%, sin asteriscos—, la estrategia coherente es reforzar y priorizar el ecosistema europeo de infraestructura cloud. No como gesto ideológico, sino como política de seguridad, continuidad y autonomía económica.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa soberanía cloud “real” para una administración pública europea?
Que el proveedor esté bajo control europeo y jurisdicción europea, con operación y datos en la UE, y con mecanismos claros de auditoría y reversibilidad para no quedar cautivo.
¿Por qué una nube “en Europa” de una empresa estadounidense no equivale a soberanía al 100%?
Porque la residencia geográfica no elimina la jurisdicción del país de origen del proveedor ni su control corporativo último.
¿Qué proveedores europeos se citan a menudo como alternativas soberanas?
OVHcloud, Hetzner y Stackscale son ejemplos habituales, junto a otros actores europeos que cubren desde IaaS y bare metal hasta servicios gestionados.
¿Cómo reducir el riesgo de dependencia si ya se usa AWS, Azure o Google Cloud?
Diseñando un plan de salida: priorizar tecnologías portables (contenedores, Kubernetes, bases de datos migrables), copias exportables, y arquitectura que evite servicios propietarios sin alternativa.