OpenAI y Oracle frenan Abilene y reordenan Stargate en plena carrera IA

Oracle y OpenAI han dado marcha atrás en la ampliación prevista para su gran campus de centros de datos de Abilene, en Texas, el primer gran emplazamiento activo del proyecto Stargate. La decisión no supone el fin del plan de infraestructuras de ambas compañías, pero sí revela algo importante sobre la nueva fiebre por la Inteligencia Artificial: incluso los proyectos más ambiciosos están chocando con la realidad del suministro eléctrico, la financiación, los plazos y una demanda que cambia a gran velocidad.

Abilene estaba llamado a convertirse en una de las piezas emblemáticas del despliegue de capacidad para OpenAI en Estados Unidos. El campus, desarrollado por Crusoe sobre el Clean Campus de Lancium y operado por Oracle para cargas de OpenAI, arrancó su primera fase a finales de septiembre de 2025. En ese momento, Crusoe anunció que ya había dos edificios en funcionamiento y que el complejo completo alcanzaría alrededor de 1,2 GW con ocho edificios. El siguiente paso era crecer aún más, con una expansión adicional de unos 600 MW que situaría el proyecto cerca de los 2 GW. Ese tramo extra, sin embargo, ya no seguirá adelante.

Abilene seguirá creciendo, pero no hasta donde se esperaba

Lo que se cancela no es el campus ya comprometido, sino su ampliación adicional. Según informaciones publicadas por Bloomberg y recogidas también por Reuters y Financial Times, Oracle y OpenAI han optado por retirar ese crecimiento extra en Abilene y trasladar esa futura capacidad a otros estados. OpenAI, de hecho, ha señalado que sigue desarrollando más de media docena de ubicaciones y ha citado entre ellas su proyecto con Oracle en Wisconsin.

La matización es relevante. Abilene no se para: los ocho edificios inicialmente previstos siguen formando parte del despliegue ya anunciado y el campus mantiene su papel como uno de los mayores complejos de IA del país. Lo que cambia es la idea de concentrar todavía más capacidad en ese mismo punto. Dicho de otro modo, Stargate no desaparece, pero su mapa empieza a redibujarse.

Ese giro encaja con lo que la propia OpenAI había comunicado en 2025. En enero presentó Stargate como una iniciativa que aspiraba a movilizar hasta 500.000 millones de dólares en cuatro años para construir infraestructura de IA en Estados Unidos. Meses después, en julio, anunció un acuerdo con Oracle para desarrollar 4,5 GW adicionales de capacidad, y en septiembre amplió el plan con cinco nuevos emplazamientos, lo que situaba el conjunto cerca de los 7 GW de capacidad prevista. Sobre el papel, el mensaje era el de una expansión casi sin freno. La realidad, sin embargo, está demostrando que no todos los megavatios se levantan al mismo ritmo ni en cualquier lugar.

La carrera de la IA también depende de la red eléctrica y del calendario

La cancelación de esta ampliación deja ver hasta qué punto la infraestructura para IA se ha convertido en una cuestión industrial de primer nivel. No basta con tener dinero, demanda o chips. Hace falta suelo, permisos, líneas de alta tensión, subestaciones, refrigeración, agua o alternativas para no depender de ella, contratistas capaces de construir a gran velocidad y una cadena de suministro que soporte ese ritmo.

En el caso de Abilene, varias informaciones apuntan precisamente a esa mezcla de factores. Bloomberg ha señalado problemas en las negociaciones de financiación y cambios frecuentes en las previsiones de demanda de OpenAI. The Information añadió que el calendario de disponibilidad eléctrica en la zona también habría pesado en la decisión y que OpenAI preferiría reservar nueva capacidad para futuras generaciones de chips de Nvidia en otros campus. Ninguno de esos elementos invalida el valor del proyecto texano, pero sí ayuda a entender por qué una instalación ya en marcha puede dejar de ser, de un día para otro, el lugar elegido para seguir creciendo.

Eso también explica por qué el sector vive en una tensión constante entre urgencia y prudencia. Los promotores necesitan reservar energía y capacidad con años de antelación, mientras que los clientes ajustan continuamente sus planes según evolucionan los modelos, los costes y el calendario de nuevas GPU. En ese contexto, una decisión como la de Abilene no debe leerse solo como un tropiezo. También es un síntoma de madurez: los grandes contratos de IA ya no se diseñan solo a golpe de titulares, sino con la vista puesta en qué ubicación podrá sostener mejor la siguiente oleada tecnológica.

Meta aparece como posible relevo para parte de esa capacidad

La otra derivada de la noticia afecta al reparto de poder entre los gigantes del sector. Con esa ampliación fuera de los planes inmediatos de Oracle y OpenAI, Crusoe necesita encontrar salida para la capacidad que aspiraba a alquilar. Ahí es donde ha aparecido Meta como posible interesada.

Según Bloomberg, Nvidia habría intervenido para facilitar conversaciones entre Crusoe y Meta, con el objetivo de que esa futura capacidad acabe acogiendo sus propios chips y no hardware rival. La misma información sostiene que Nvidia llegó a entregar un depósito de 150 millones de dólares para asegurar la opción sobre el emplazamiento. Por ahora, no hay acuerdo cerrado, y varios medios coinciden en que las conversaciones siguen abiertas.

Si ese movimiento terminara materializándose, sería una imagen muy reveladora del momento actual: un campus concebido para la órbita de Stargate podría acabar absorbiendo demanda de otro gran actor de la IA, con Nvidia actuando no solo como proveedor de aceleradores, sino también como pieza activa en la configuración del mapa de capacidad. No sería una simple operación inmobiliaria. Sería otra muestra de que la batalla por la IA se libra tanto en los modelos como en los centros de datos que los alimentan.

En el fondo, el caso de Abilene resume bien el nuevo escenario. Durante meses, el relato dominante ha sido el de una expansión casi ilimitada de la infraestructura para IA. Pero la realidad es más compleja. Los proyectos avanzan, sí, pero no en línea recta. Se reubican, se redimensionan, cambian de socio o se adaptan a nuevos calendarios de chips y energía. Stargate sigue adelante, pero la cancelación de esta ampliación en Texas recuerda que, detrás del entusiasmo por la Inteligencia Artificial, hay una capa menos vistosa y mucho más decisiva: la de la infraestructura física, los megavatios disponibles y la capacidad real de ejecutar lo prometido.

Preguntas frecuentes

¿Se ha cancelado el proyecto Stargate de OpenAI?

No. Lo que se ha cancelado es la ampliación prevista del campus de Abilene, en Texas. El proyecto Stargate continúa y OpenAI mantiene otros desarrollos en marcha junto a Oracle en varios estados.

¿Cuánta capacidad tendrá el campus de Abilene sin esa ampliación?

El campus de Abilene mantiene la planificación ya anunciada de ocho edificios y una capacidad total aproximada de 1,2 GW. Lo que se cae es la expansión adicional de unos 600 MW que podía acercarlo a los 2 GW.

¿Por qué es importante que Meta pueda entrar en Abilene?

Porque demostraría que la capacidad de centros de datos para IA es tan valiosa que puede cambiar rápidamente de manos entre grandes tecnológicas. También mostraría el peso de Nvidia a la hora de orientar dónde terminarán instalándose sus GPU.

¿Qué revela este cambio sobre el mercado de centros de datos para IA?

Que no todo depende de la demanda de modelos. También cuentan la financiación, la energía disponible, la refrigeración, los plazos de construcción y el calendario de nuevas generaciones de chips. La infraestructura se ha convertido en el verdadero cuello de botella del sector.

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